Opinión: Alberto Fernández podría ir a la guerra con las armas de Gelbard

El Presidente y sus ministros analizan numerosas medidas. Hay puntos de conexión con el plan aplicado en el tercer gobierno de Juan Perón en 1973.

En el centro de la imagen, en un sillón, el ex presidente Perón. Bien a la derecha, sentado, José Ber Gelbard (La Voz/ Archivo).
En el centro de la imagen, en un sillón, el ex presidente Perón. Bien a la derecha, sentado, José Ber Gelbard (La Voz/ Archivo).

Alberto Fernández anunció una “guerra contra la inflación”. Arrancaría en Tucumán. Le puso fecha: 18 de marzo de 2022. Hasta entonces, habrán pasado 27 meses de gestión, con 135% de inflación acumulada, el mayor nivel para un período similar de un Presidente en tres décadas.

Los interrogantes que se dispararon son múltiples debido al dramático impacto que la inflación tiene en la calidad de vida de los argentinos. El Gobierno está hermético. Pero por lo que está trascendiendo, no se esperan medidas innovadoras que puedan dar vuelta las expectativas.

La advertencia de Fernández destapó también una olla de incertidumbre, por su mensaje abierto contra lo que denominó “especuladores”. En la industria, el comercio y la logística se preguntan qué alcance tendrá ese concepto y hasta dónde llegará la amenaza.

Hay numerosas herramientas que el Gobierno está evaluando por estas horas: aplicar la ley de abastecimiento y reforzar el cumplimiento de la de góndolas; cupos para las exportaciones por al menos dos años; más precios cuidados; más retenciones; acuerdos de precios y salarios.

Eso vendría a inscribirse en el marco del acuerdo con el FMI. El mismo ya contempla baja del déficit fiscal y de la emisión monetaria sin reducir el gasto en términos reales; suba nominal de tarifas inferior a la inflación y un “crawling peg” (movimiento del tipo de cambio) que irá por detrás de los precios domésticos, entre otras.

Por otro lado, está decidido -en acuerdo con el FMI- que se definirá una fórmula de ajuste de la tasa de referencia de política monetaria teniendo en cuenta indicadores coincidentes y prospectivos de la inflación que se actualizarán mensualmente.

Todas estas medidas ya fueron probadas a lo largo de la historia argentina. No siempre se aplicaron todas juntas. Pero hubo un momento en el que varias de ellas coincidieron: el plan del polaco José Ber Gelbard en el tercer gobierno peronista, entre el 73 y el 74.

Gelbard impulsó su programa con 20 leyes, entre las que estaban: recomercialización de granos y carnes; fomento agrario; promoción industrial y minera; multas por infracciones impositivas; beneficios para pymes; y novedades para los bancos.

Fernández envió a lo largo de 2021 al Congreso proyectos de leyes económicas con las que busca promocionar exportaciones (del agro, las automotrices y los hidrocarburos, entre otros) para llevar las exportaciones arriba de los 100.000 millones de dólares anuales.

También Gelbard impulsó un pacto social que fue rubricado por los miembros de la CGT y la Confederación General Empresaria (CGE) en junio del 73. Se proponía sostener el crecimiento de la economía apoyándose en una expansión del consumo y las exportaciones, bajando en paralelo la inflación.

Argentina venía de una inflación de 58,5% en 1972 y 60,3% en 1973. Gelbard llevó el indicador a 24,2% en 1974 por el pisotón a los precios relativos vía congelamientos. Un convulsionado clima político, las internas en el propio peronismo y la crisis mundial del petróleo aceleraron las inconsistencias del programa.

En 1975, con el “Rodrigazo” de por medio, el programa de Gelbard explotó. Los precios se dispararon a 182,8% ese año y escalaron 444% en el 76, dando inicio ya en la dictadura cívico militar a quince años de altísima inflación.

Aquel empresario polaco –que supo estar afiliado al Partido Comunista y de joven había sido vendedor ambulante en Tucumán- intentó llevar a cabo una reestructuración del capitalismo argentino, a partir de la puesta en práctica de un programa estructural que buscaba fomentar el desarrollo nacional.

Lo de rever el capitalismo y adaptarlo a una nueva situación es un concepto que Fernández viene repitiendo insistentemente desde 2020 cuando la pandemia de Covid-19 comenzó a azotar a la Argentina.

En mayo de 2019, durante la presentación de su libro Sinceramente en La Rural de Palermo, Cristina Kirchner en su discurso destacó la necesidad de “un contrato social de ciudadanía responsable”, con metas cuantificables y exigibles.

En ese momento, la ahora vicepresidente dijo que faltaba “algo más” que un acuerdo entre todos los sectores y destacó el pacto social que propuso Gelbard. Este es el camino que ahora estaría dispuesto a transitar el Gobierno de Fernández.

El contexto está definido también por alta inflación; una fortísima interna en la coalición gobernante y un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas recrudecidas a partir de la invasión millitar de Rusia a Ucrania, con los precios de los commodities presos de una gran volatilidad.

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