Mendoza se posiciona como centro textil con industriales de “nicho”

Se trata de una respuesta a la crisis, pero también de un proceso de adaptación hacia un mundo que demanda “experiencias” o prendas exclusivas y a medida. Los municipios acompañan con la creación de centros textiles y capacitaciones para sectores vulnerables.

Varios departamentos de la provincia apuestan por centros textiles para mejorar la empleabilidad de mujeres. - Gentileza
Varios departamentos de la provincia apuestan por centros textiles para mejorar la empleabilidad de mujeres. - Gentileza

La provincia de Mendoza supo destacarse por su industria textil en los años 80, pero referentes del sector destacaron distintas decisiones políticas que los afectaron y provocaron el cierre de grandes tiendas. En la actualidad, se busca darle un nuevo impulso, apoyando las “industrias de nicho”, tales como uniformes, ropa deportiva o trajes de baño, entre otras, y al menos cuatro municipios potencian programas asociados a dicha industria como potenciales fuentes de trabajo y emprendedurismo.

Muchos recordarán, por ejemplo, a Gonzalez Galiño, empresa que producía y distribuía ropa de diferentes marcas y se emplazaba en el carril Rodríguez Peña de Godoy Cruz, pero fue en esa década cuando perdió competitividad por beneficios dados a otras provincias, como San Luis, en el marco de la llamada Promoción Industrial, y posteriormente cuando el aumento del IVA del 13% al 21%, acentuó las diferencias.

Aun así, a lo largo de los años se han establecido marcas en y desde Mendoza para el resto del país que han logrado abrirse camino como pueden ser Knauer, firma que se define como ropa cómoda de alta calidad; Eva Miller, prendas para mujer; o Enemy, indumentaria urbana, entre otras.

Sin embargo, lo que más predomina son los “comerciantes e industriales de especialidades”. De acuerdo con Adolfo Trípodi, uno de los comerciantes mayoristas más importantes del sector, propietario de La Tijera, Crisa Telas, Club de Moda y Mi Casa Decoraciones, sus negocios se nutren de los pequeños talleres, quienes hacen pequeñas marcas, o producciones para los comercios locales.

“Hoy no existe una industria multimillonaria como en algún momento fue González Galiño, que llegó a tener 550 operarias y que incluso tuvieron fábrica propia de tela”, recordó Trípodi y destacó que había muchas diferencias para competir con San Luis o San Juan. “En la época de Cavallo, con la avalancha importada, no se pudo resistir la competencia con otros países y, si se suma la desgravación de otras provincias, se generó un cóctel que no se pudo remontar”, rememoró el empresario.

En la actualidad, existe la preocupación de que ese fenómeno se repita, y que un “dólar barato”, genere dificultades para competir frente a los productos importados. “Hoy vemos cómo Chile se acentúa como un gran competidor, la diferencia cambiaria afecta a las industrias locales y, entonces, los que funcionan son los negocios que desarrollan marcas propias, con sedes pequeñas, y se especializan”.

“Yo tengo un sinnúmero de pequeños comerciantes e industriales que fabrican especializades: calzas, trajes de baño, remeras, estampas. Se especializan y le pasan por el costado a las grandes marcas”, sumó el dueño de La Tijera.

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Centros textiles, una opción a la crisis

Capital abrió recientemente su centro textil, se trata de un proceso al que se sumó la experiencia del proyecto textil cooperativo de Tupungato, de la mano del dueño de la empresa Mendotex, Sergio Condorí. En el caso particular de la Ciudad de Mendoza, se ubica en el NIDO, en el barrio Flores Olivares, y permite mejorar las condiciones de empleabilidad de mujeres que se encuentren desempleadas o que trabajen informalmente.

“Nuestro objetivo es que con las actividades que se desarrollan en este espacio, les permitan a las mujeres mejorar la situación suya y de cada una de sus familias. La capacitación y la formación es fundamental para que el día de mañana puedan trabajar en algunas de las empresas textiles de Mendoza que necesitan de personas preparadas. Pueden tener su emprendimiento, en su casa o en su taller, pueden trabajar y tener esos recursos que son fundamentales para su independencia, para la economía familiar, reconociendo el gran pilar que significan las mujeres y mucho más en tiempos de crisis”, indicó el intendente de Capital, Ulpiano Suarez.

“Este modelo de trabajo, esta articulación entre empresarios, el municipio, el gobierno provincial y la comunidad, tiene que suceder en Las Heras, Godoy Cruz, Guaymallén, Lavalle, San Carlos, Malargüe, porque eso es lo que está necesitando nuestra sociedad, que trabajemos de manera armónica, sin confrontar y con un objetivo común”, agregó.

En este caso, el Ministerio de Producción, a través de la Subsecretaría de Empleo y Capacitación, será quien se encargue de capacitar a estas personas para satisfacer el interés en la temática y en las condiciones de accesibilidad fijadas por el sector empresarial. Pondrá a disposición cada una de las políticas públicas con las que cuenta, como los programas Pre Enlace, Enlace, Enlazados, y realizará el pago de las horas cátedras a los profesionales y la auditoría.

El sector privado vinculado a la industria textil será quien gestione las demandas de confección para que puedan ser satisfechas por las personas que se formarán (proceso de capacitación). Asimismo, aportará en los ítems de la materia prima, el equipamiento y la erogación de los costos. Este proyecto permitirá capacitar a unas 50 mujeres en los primeros meses, mientras que unas 15 confeccionadoras podrán vincularse tercerizando servicios en el centro textil.

Pero, como ya dijimos, no se trata de una iniciativa solo de Capital, sino que el empresario Adolfo Trípodi señaló que se están adelantando convenios con todos los municipios, para “desarrollar aptitudes en las personas que les permitan sortear la crisis”. “Todos los municipios están poniendo un granito de arena en eso: Capital, Godoy Cruz, Luján… Se están dando las herramientas para poder crecer y nosotros sumamos también desde el sector privado nuestro centro de capacitación”, agregó.

El empresario le adelantó a Los Andes que, en breve, se anunciarán los detalles de un acuerdo que se alcanzó con una firma extranjera para un nuevo centro de capacitación ubicado en la Ciudad de Mendoza, lo que significará una inversión interesante para la provincia y aumentará las oportunidades para los emprendedores del rubro, en la misma línea en la que ya se viene trabajando.

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Planes en cuotas y 200 personas en el sector privado

La extensión del programa “Cuota Simple”, que suma opciones de 9 y 12 cuotas fijas con la intención de fomentar el consumo en medio de la recesión económica, también se adapta a este concepto de emprendedurismo e industriales de “nicho” o “especialización”. Y es que, para iniciarse en este rubro, las maquinarias familiares rondan los $350.000 y se puede hablar de poco menos de $1.000.000 para un equipamiento mucho más sofisticado o con más opciones de puntadas.

De esta manera, el plan que permite la financiación subvencionada por el Estado, tiene una tasa de interés del 50% nominal anual, equivalente a una efectiva anual del 63,2% y una mensual del 4,17%. El mismo puede utilizarse cualquier día de la semana y el beneficio es válido tanto en tiendas virtuales, como en locales adheridos de todo el país, e incluye, justamente, electrodomésticos para el hogar, maquinarias y herramientas.

Son esos pequeños industriales a los que los mayoristas del centro mendocino, sobre todo los que se ubican hacia el norte de calle San Martín, en donde inicia el ‘distrito de las o telas’, tienen que cuidar, pero también fomentar que más personas se vuelquen a las creaciones textiles y manufacturas que luego se venden en los barrios o “en ferias como las de Ugarteche”, según cuentan los mismos hacedores de estos centros textiles.

Pero también existen iniciativas privadas como Club de Moda, al que actualmente asisten unas 200 mujeres (y dos hombres), para aprender moldería, costura y alta costura, con el objetivo de realizarse sus propias prendas para ahorrar y/o emprender.

Gabriela Antonilli, del equipo de Club de Moda (que integran además las profesoras Yamila Videla, Celeste Mesa y Romina Guiñazú), contó que mantienen una matrícula constante para una capacitación que dura entre 12 y 14 meses, y que está dirigido a mayores de 15 años.

“Se abonan $10.000 de inscripción y luego una cuota mensual de $18.000, y también estamos lanzando algunos cursos exprés a los que ya viene gente que sabe cómo funciona una máquina de coser y en pocas clases ya se van con una prenda totalmente confeccionada”, explicó Gabriela.

Allí, los alumnos aprenden a coser, y al mismo tiempo se convierten en clientes permanentes del rubro textil. Y ese sistema que se retroalimenta es al que apunta el sector privado para superar una caída en ventas que estiman en el 40% en Mendoza.

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