En el marco de la gira del presidente Javier Milei a Estados Unidos, el ministro de Economía, Luis Caputo, participó en un encuentro organizado por J.P. Morgan, banco que además fue el antiguo empleador de gran parte del equipo económico y que participa en la ayuda del Tesoro norteamericano a la Argentina.
En esta charla con aproximadamente 40 inversores, Caputo confirmó varios ejes de la política económica y sugirió posibles cambios en el manejo cambiario.
Caputo aseguró a los asistentes que el presidente Javier Milei no tiene intención de dejar flotar la moneda argentina, sino que la mantendrá operando dentro de las bandas establecidas. Esta política cambiaria, sin embargo, es uno de los aspectos más cuestionados por economistas locales e internacionales y por fondos de inversión.
De hecho, el fondo Pimco instó encarecidamente al Presidente a abandonar el sistema de bandas cambiarias y permitir que el peso flote libremente. Pramol Dhawan, de Pimco, advirtió que los inversores extranjeros no invertirán en activos locales a los niveles actuales de la moneda.
A pesar de la negativa a la flotación libre, Caputo admitió que podría considerar acelerar el ritmo de ajuste de las bandas cambiarias. Actualmente, los límites superior e inferior del rango operativo se ajustan 1% por mes. El ministro dijo que este ritmo podría acelerarse al 1,5% mensual, dependiendo de la inflación y de la demanda de pesos.
Este posible ajuste, según los analistas, representa el primer gesto conciliatorio del gobierno frente al reclamo de los inversores.
El ministro confirmó también que el Gobierno planea recomprar bonos soberanos y comenzar a acumular reservas internacionales. La intención es recomprar los bonos globales con vencimiento en 2029 y 2030 (GD 29 y GD30), utilizando una fuente de financiamiento más barata. Los funcionarios argentinos, no obstante, firmaron un acuerdo de confidencialidad con Estados Unidos que les impide compartir detalles específicos sobre esta financiación.
Caputo señaló además que espera que la moneda siga apreciándose a medida que crezca la demanda de pesos a través de un proceso de “remonetización” de la economía.
En cuanto a las reservas, los funcionarios argentinos negaron cualquier intención de cambiar el régimen cambiario, pero el Ministro dio señales de que modificaría las reglas para permitir que el Gobierno (a través del Tesoro o el Banco Central) compre dólares cuando el peso opere dentro de la banda y la liquidez del mercado sea fuerte.
Históricamente, el Banco Central ha tenido dificultades para recomponer reservas internacionales tras el acuerdo de US$ 20.000 millones con el FMI en abril pasado, viéndose obligado a vender dólares para apuntalar el peso en medio de la volatilidad preelectoral.