Gustavo Bernardi: "No nos podemos quedar con empresas viejas"
El presidente de Grupo LTN aseguró que las empresas tienen que innovar para poder adaptarse a los nuevos tiempos. Cuáles son las inversiones que se vienen.
Gustavo Bernardi, presidente del Grupo LTN, firma mendocina con más de medio siglo de trayectoria que nació vinculada al frío industrial y hoy es protagonista en el desarrollo de soluciones para la construcción sustentable, habló con Los Andes en el marco del ciclo Valor Agregado. Bernardi reflexionó sobre el país, la industria, la educación y el futuro productivo de Mendoza.
- ¿Qué implica hoy hacer negocios en Argentina después de más de cincuenta años de experiencia?
- Nuestra historia nace en una empresa familiar fundada por mi padre hace más de cincuenta años, cuando empezó con equipos de frío. Con el tiempo nos sumamos mi hermano Ariel y yo, y ese recorrido te va formando en un país tan particular como Argentina. El día a día te forja en cómo hacer negocios, cómo adaptarte y cómo trabajar desde una provincia del interior como Mendoza. Siempre pudimos viajar, ir a Buenos Aires, expandirnos, pero hacerlo desde el corazón de una empresa familiar, en este país, es un desafío permanente. Aprendimos mucho de valores muy claros: el trabajo, la honestidad, la responsabilidad. Eso es parte de nuestro ADN y explica por qué, desde el frío, fuimos diversificándonos hasta llegar hoy a la construcción sustentable.
- ¿Cuáles creés que fueron las habilidades clave para que el negocio crezca y llegue al nivel actual?
- Viajar. Siempre lo digo. Salir de Mendoza, conocer otras realidades, te da una amplitud mental enorme. Mi padre viajaba de Mendoza a Buenos Aires en su rastrojero; después nosotros recorrimos el interior del país y más tarde el mundo. Conocer otros mercados, otras culturas, otras formas de producir te despierta curiosidad y te abre la cabeza. Eso permite diversificar. Uno puede quedar encapsulado en lo que hace, pero cuando mirás qué pasa afuera entendés por qué hoy una empresa que empezó en refrigeración está fuertemente posicionada en construcción sustentable. En el medio hubo curiosidad, innovación y decisión de mirar más allá.
- ¿Creés que al empresariado mendocino a veces le falta esa curiosidad?
- No sé si hablaría solo del empresariado mendocino, es algo más general. Viajar y salir implica asumir riesgos, costos, incomodidades. A veces quedarse en lo conocido parece más seguro. Pero hoy el mundo está abierto. En nuestro caso, la innovación constante nos permitió posicionarnos como una empresa líder en tecnología. Hoy no tenemos que salir a pelearle desesperadamente al mercado externo porque ese proceso empezó hace tiempo y ahora se ven los resultados.
- ¿Argentina necesita una reforma impositiva profunda?
- Sin dudas. Y profunda de verdad, como en los países desarrollados, donde si reinvertís no pagás impuesto a las ganancias. Argentina es cara impositivamente desde hace décadas, no es un problema nuevo. Eso impacta en el consumidor final y dificulta hacer negocios. La reforma tributaria y laboral son esenciales para generar más trabajo. El empresario quiere invertir y dar empleo, pero necesita herramientas para hacerlo.
- El temor a los juicios laborales aparece mucho en los empresarios. ¿Es así?
- Totalmente. No por ganar o perder un juicio, sino por los absurdos que existen. Hemos leído casos de pymes con cinco empleados enfrentando juicios millonarios. Eso paraliza la inversión. Por eso una reforma laboral razonable genera expectativa. El empresariado nunca va a dejar de invertir, pero necesita reglas claras.
- En un país tan cambiante, ¿las decisiones siguen siendo intuitivas o cada vez más racionales?
- Al principio son intuitivas, se piensa más con el corazón. Esa es la esencia de la empresa familiar. Pero a medida que crecés, esa intuición se profesionaliza. Armás equipos, delegás, escuchás. La experiencia sigue estando, pero el crecimiento exige trabajo en equipo. Mi hermano y yo tomamos las decisiones finales, pero con información y respaldo profesional.
- ¿Cómo es la incorporación de la tercera generación?
- Es uno de los grandes desafíos. En nuestro caso, los chicos están porque quieren estar, no por obligación. Se formaron, se capacitaron y aportan una energía increíble. Aprendemos mucho de ellos. No es competencia, es complementariedad. Tienen entre 28 y 30 años y son un gran motor para seguir creciendo y adaptándonos.
Gustavo Bernardi (4)
Marcelo Álvarez / Los Andes
- ¿Cómo ves la apertura de importaciones y el rol de la industria nacional?
- Las aperturas indiscriminadas hacen daño en cualquier país. Argentina es un país industrial por historia. La apertura obliga a adaptarse. Nosotros invertimos en tecnología y hoy podemos competir. Pero también hay empresas que no innovaron a tiempo. Creo que hay que sentarse sector por sector, analizar, generar alianzas. Soy proindustria nacional, pero también autocrítico: el empresariado tiene que mirar su propia casa.
- ¿Falta autocrítica en el empresariado argentino?
- Sí, creo que sí. Es más fácil quejarse que revisar procesos internos. Las empresas, como las familias, cambian. No nos podemos quedar con empresas viejas. Hoy existen herramientas como la inteligencia artificial que ya están acá, y hay que innovar.
- ¿Cómo imaginás el futuro productivo de Mendoza?
- Veo una nueva Mendoza. Con su esencia, pero distinta. Cambios en la agroindustria, en la construcción, en la vitivinicultura. También en la minería, con un enfoque sustentable y responsable. Eso va a generar trabajo, pero exige una nueva educación. Las universidades y escuelas técnicas tienen que adaptarse a lo que viene.
- ¿Hay una brecha entre educación y trabajo?
- Sí. Faltan oficios. Nosotros tenemos la Academia LTN y trabajamos mucho en formación. Faltan electricistas, instaladores, técnicos. Son oficios que generan ingresos y empresas propias. Ahí hay una oportunidad enorme si el sector público y privado invierten juntos.
- ¿Los jóvenes están interesados en esos oficios?
- Sí, cuando los conocen. Nadie consume lo que no conoce. En nuestra experiencia, hay muchos jóvenes con ganas de aprender. Incluso mujeres, porque nuestros productos son livianos y permiten equipos mixtos. Hay un mercado enorme.
- Hace poco adquirieron otra empresa. ¿Qué se viene para LTN?
- Seguimos invirtiendo. Compramos Frío Star, en Buenos Aires, con líneas continuas de paneles para refrigeración y construcción. Para 2026 estamos trabajando en una alianza con un grupo líder mundial en nuestro rubro. Siempre apostando al crecimiento, a la construcción sustentable, al ahorro energético y al tiempo. Hoy la construcción se mide en plazos: nadie quiere esperar dos años para una casa.
- ¿Frío y construcción van de la mano?
- Son dos autopistas que corren en paralelo y se juntan. Empezamos con el frío y hoy la construcción tiene un enorme potencial.