Exportaciones: la devaluación mejoró la competitividad pero aumentan los costos

En todos los sectores califican como positiva la mejora en el tipo de cambio, sin embargo, esto trae aparejado nuevos problemas en cuanto a las importaciones.

Si bien la mejora en el tipo de cambio es algo que venía reclamando el sector, también tendrá impacto directo en las importaciones.
Si bien la mejora en el tipo de cambio es algo que venía reclamando el sector, también tendrá impacto directo en las importaciones.

El eco de los resultados de las elecciones PASO nacionales sigue resonando en cada uno de los sectores productivos del país y de Mendoza. Es que el inesperado triunfo de Javier Milei movió los cimientos del actual Gobierno y lo llevó a tomar medidas como una inmediata devaluación del peso y la suba de las tasas por parte del BCRA, lo que, en principio, parece ser una medida beneficiosa para el sector exportador, quienes venían reclamando una mejora en el tipo de cambio desde ya hace un tiempo.

Sin embargo, la devaluación y el salto de 22% en la cotización oficial de la divisa estadounidense también implica el aumento de las importaciones y, en consecuencia, en una inminente suba de costos.

Mario Lázaro, gerente general de ProMendoza, afirmó que “una mejora en el tipo de cambio siempre es bueno para las exportaciones”. Aunque diferenció el escenario para cada sector. Por un lado ubicó los productos industriales o las manufacturas de origen industrial y el sector petroquímico, donde se verá “un claro beneficio”, ya que pasarán de liquidar con un dólar a $290 a uno a $349,98. Sin embargo aclaró: “El beneficio o la mayor competitividad va a estar en función de la matriz o la estructura de costos de productos importados que tengan dentro de los costos”.

En este caso puso como ejemplo el sector de la metalmecánica, donde la producción se da en base a productos importados como el acero inoxidable, el cuál ya sufrió un aumento del 22%. También advirtió que deberá esperarse cómo reaccionarán los costos laborales.

Otro de los que se beneficiará, según Lázzaro, será el sector de servicios basados en el conocimiento. “Es muy posible que se de un impulso a las empresas que venden software y otros servicios basados en el conocimiento, logrando que sean competitivas o más competitivas en el mercado internacional”, justificó.

La suba del dólar oficial beneficia a los exportadores, pero también afecta los costos de producción.
La suba del dólar oficial beneficia a los exportadores, pero también afecta los costos de producción.

Por otra parte, los que tendrían un efecto más bien negativo por la nueva cotización serían para el gerente de ProMendoza las industrias regionales, que hasta el 31 de agosto habían logrado liquidar con el llamado dólar “agro” a $340. “El incremento real del tipo de cambio es de algo menos del 2%, por así decirlo. Una particularidad es que a partir del 1 de septiembre dejan de tener vigencia los derechos de exportación, comúnmente llamados retenciones, del 4,5%. Quiere decir que a fin de mes, gran parte de nuestras exportaciones del sector agroindustrial, se van a ver poco beneficiadas por esta devaluación, porque en realidad, en términos prácticos a partir de septiembre, se estaría mejorando un 6,5%”, explicó.

Esto se contrapone al incremento general que tendrán los costos producto de la devaluación. “Es muy significativo el 22% de aumento que se va a transmitir a la inflación como para que el resto de los valores no se actualicen. Nuestras empresas tendrían una mejora leve pero van a enfrentar un incremento de costos que quizá promedie el 15%.

Ramiro Barrios, director de Comercio Exterior de Bodegas de Argentina (BdA), no logró ser tan optimista con el panorama exportador vitivinícola. “El sector está sufriendo la falta de competitividad, producto de un dólar retrasado que afecta la rentabilidad. Esta devaluación, entendemos, responde a una situación muy crítica de reservas de dólares del Banco Central negativas y a un resultado de las elecciones un poco incierto. Vemos dos meses de mucha incertidumbre. Si bien han habido algunos anuncios del FMI de un posible acuerdo y posible entrega de dólares, entendemos que la situación aún genera mucha volatilidad”, anticipó.

Asimismo, señaló: “Las políticas que se han tomado recientemente hacia el sector, como la eliminación de retenciones, son decisiones que van en la dirección correcta, pero necesitan de un plan macro para evitar que todo esto se traslade a inflación y volvamos, como en el juego de la Oca, al punto de partida”.

Las exportaciones vitivinícolas perderían rentabilidad con la nueva suba del tipo de cambio.
Las exportaciones vitivinícolas perderían rentabilidad con la nueva suba del tipo de cambio.

La contracara de la devaluación

Aunque la cotización oficial no volvió a sufrir modificaciones después del aumento de 22% que experimentó en el lunes postelectoral y el mayorista permanece en $349,98 para la venta y el minorista sigue a $365,50, al menos al cierre del miércoles, el blue continúa su escalada el día de ayer llegó a los $780, aunque parece estar todavía lejos de su límite.

Este movimiento, sumado a la devaluación ha hecho que proveedores del sector exportador trasladaran de mínima el incremento por encima del 20% a los precios. Así, como lo explican los referentes, la competitividad que se ganó en el tipo de cambio ha sido licuada por el aumento inminente de los costos.

En el sector vitivinícola, Ramiro Barros sostuvo que ya han sido anticipados de estos aumentos. “Ya estamos recibiendo comunicaciones de proveedores que están aumentando su lista de precios. Incluso algunos de ellos han cortado sus ventas esta semana hasta entender si la volatilidad va a continuar o no”, contó.

“En medio de esta volatilidad, los proveedores buscan protegerse y trasladar gran parte de la devaluación a costos, con lo cual, no es necesariamente el tipo de devaluación programada dentro de un plan un poco más integral, es más bien una devaluación producto de una necesidad, producto de un estado de debilidad”, remarcó Barros.

En la falta de planificación de las medidas es algo en lo que coincidió Mario Bustos Carra, gerente general de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo: “El tipo de cambio es solo una de las variables que se tienen que tomar en cuenta para las exportaciones. Si es más alta mejor, pero en un contexto como en el que estamos atravesando, y con una situación en donde no existe un plan económico, agregado a la incertidumbre política, por ahí no es tan positivo”, afirmó.

El gerente de la Cámara de Comercio Exterior cuyana remarcó que si bien es positiva la mejora del tipo de cambio para las exportaciones, el aumento es proporcional para las importaciones. En este sentido, aseguró que entre el 80 y el 90% de los importados en el país están destinados a la producción, insumos, bienes de capital, servicios y tecnología.

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