2 de febrero de 2026 - 08:31

Estados Unidos envió USD 808 millones a Argentina antes del pago de un vencimiento con el FMI

El movimiento fue realizado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Argentina se convirtió en el primer país en recibir dólares frescos por esta vía en lo que va de 2026.

En la antesala de un nuevo pago al Fondo Monetario Internacional, el Tesoro de Estados Unidos volvió a tenderle la mano a la Argentina. Esta vez lo hizo con un giro por 808 millones de dólares, una asistencia que llegó en un momento quirúrgico para las cuentas del Gobierno y que vuelve a exponer el respaldo político y financiero de Washington a la gestión de Javier Milei.

La operación se concretó el 29 de enero, apenas horas antes de un vencimiento por USD 833 millones en concepto de intereses con el FMI previsto para el 1° de febrero.

Según datos oficiales del Tesoro norteamericano replicados por Clarín, el envío se realizó a través de una venta de Derechos Especiales de Giro (DEGs) utilizando el Exchange Stabilization Fund, el fondo de estabilización cambiaria que maneja el secretario del Tesoro, Scott Bessent.

De esta manera, la Argentina se convirtió en el primer país en recibir dólares frescos de Estados Unidos por esta vía en lo que va de 2026, en una transacción poco frecuente: fue apenas la cuarta venta de DEGs a otro país en los últimos cinco años.

En el mercado descuentan que el Tesoro argentino pagó esos DEGs en pesos, aprovechando la vigencia del swap de monedas por USD 20.000 millones con Estados Unidos y la escasez de derechos especiales propios. De confirmarse esa operatoria, el Gobierno habría utilizado parte de los $ 2,3 billones que mantiene en su cuenta en el Banco Central, equivalentes a unos USD 1.580 millones al tipo de cambio oficial.

El objetivo fue claro: evitar una caída de reservas y ganar tiempo hasta que llegue el próximo desembolso del Fondo, estimado en USD 1.000 millones, sujeto a la aprobación de la segunda revisión del programa. Un alivio necesario, sobre todo si se tiene en cuenta que a fines de febrero el Estado deberá afrontar otro compromiso pesado: USD 990 millones correspondientes a los bonos Bopreal colocados entre empresas.

No es la primera vez que Milei recurre a Bessent para sortear un vencimiento incómodo. El 15 de octubre, la Argentina ya había recibido USD 872 millones en DEGs para cancelar intereses con el FMI el 1° de noviembre. En aquella ocasión, el Banco Central también había usado pesos para hacerse de los derechos especiales, en el marco del intercambio de monedas con Estados Unidos.

Durante la campaña electoral, además, el Banco Central llegó a activar USD 2.500 millones del swap con el Tesoro norteamericano para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con pagos al Fondo, con el objetivo explícito de evitar una devaluación. Con ese antecedente, la transferencia de la semana pasada se convirtió en la tercera señal concreta de respaldo financiero de los republicanos de EE.UU. a la gestión libertaria.

En Wall Street, la lectura fue directa. “Te están prestando para pagar intereses. Eso es un paso más hacia la normalización y el regreso a los mercados. La sensación es que, por ahora, estamos blindados”, resumió un operador financiero desde Nueva York, citado por Clarín.

Los dólares llegaron en un momento especialmente sensible. En los próximos días se espera el arribo de una nueva misión técnica del FMI para evaluar el cumplimiento de las metas fiscales, monetarias y de reservas, en un contexto todavía cargado de tensiones.

En enero, el Banco Central logró comprar USD 1.100 millones, tras un giro en la política cambiaria que ajustó las bandas al ritmo de la inflación de los dos meses previos y activó un plan de compras más agresivo. Ese movimiento fue bien recibido por el organismo: hace apenas diez días, Kristalina Georgieva elogió en Davos, ante Luis Caputo, la acumulación de reservas y la “fuerte performance” de la economía. Pero las negociaciones siguen abiertas.

La segunda auditoría del acuerdo, prevista originalmente para el 23 de enero, se demoró en medio de tironeos técnicos y políticos. Esa postergación fue, en los hechos, lo que empujó al Gobierno a buscar asistencia directa de Estados Unidos para cubrir los intereses de febrero sin el desembolso previo del Fondo.

Si bien el Ejecutivo cumplió la meta fiscal de diciembre, el frente externo sigue siendo el punto más frágil. La decisión de no comprar dólares antes de las elecciones dejó un saldo de reservas netas negativas. Según Barclays, la Argentina todavía está USD 15.000 millones por debajo de las metas comprometidas para marzo.

Aun así, los grandes bancos de inversión empiezan a ver un cambio de tendencia. Algunas proyecciones estiman que, de sostenerse el ritmo actual de compras, el país podría acumular unos USD 14.000 millones en un año, una cifra que superaría los USD 10.000 millones de deuda que vencen en 2026.

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