La posibilidad de que Estados Unidos aumente los aranceles de importación en el marco de su política comercial actual, bajo el liderazgo de Donald Trump, encendió las alertas en sectores productivos de Mendoza.
Distintas industrias locales siguen con atención los cambios en los gravámenes a exportaciones hacia Estados Unidos. Algunas economías regionales podrían acceder al 0%, mientras que otras enfrentarían un 10% adicional sobre el arancel que ya pagan.
La posibilidad de que Estados Unidos aumente los aranceles de importación en el marco de su política comercial actual, bajo el liderazgo de Donald Trump, encendió las alertas en sectores productivos de Mendoza.
Empresas locales que hoy dependen del mercado norteamericano advierten que la pérdida de competitividad frente a otros países, sumada a los nuevos gravámenes, podría poner en riesgo contratos y mercados estratégicos para la región. La incertidumbre crece a medida que se acercan definiciones clave en la negociación arancelaria bilateral.
Durante el lanzamiento de la nueva delegación de AmCham en Mendoza y Cuyo, empresarios expusieron su preocupación por los efectos concretos que las medidas proteccionistas podrían tener sobre el vino, el aceite de oliva, los purés de frutas y hasta los minerales estratégicos como el litio.
En ese contexto, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina se propuso acompañar a las economías regionales en la búsqueda de acceso comercial y mejoras en las condiciones para exportar al principal socio comercial de la provincia.
La inquietud entre empresarios mendocinos crece en la medida en que se acerca el 1° de agosto, fecha en la que podría entrar en vigencia un aumento del 10% en los aranceles de importación de productos hacia Estados Unidos. Aunque desde AmCham comunicaron que la lista de aranceles será comunicado gradualmente.
Este cambio se da en el marco de las políticas impulsadas por el gobierno de Donald Trump, que busca proteger industrias locales y reducir la dependencia comercial de ciertos países. En este contexto, firmas regionales temen una pérdida significativa de competitividad.
Uno de los testimonios más contundentes fue el de Mario Zeligueta, de la empresa Fénix, radicada en General Alvear. Su pyme produce purés orgánicos para baby food, que exporta desde hace años al mercado estadounidense. “Nuestros productos pagan desde hace muchos años un arancel del 12% en Estados Unidos. Ahora, con la posibilidad de un incremento adicional, nos preocupa saber si estamos incluidos en la lista de arancel cero o si tendremos que asumir un 22% total”, expresó Zeligueta ante la consulta.
Alejandro Díaz, CEO de AmCham, explicó que la estrategia de negociación del gobierno argentino prioriza partidas que representan un volumen importante del comercio bilateral, por lo que algunas exportaciones regionales podrían quedar inicialmente fuera del acuerdo. “Lo que le pedimos al grupo negociador argentino fue que hablara con las provincias para ver si podían incorporarse exportaciones actuales o futuras de carácter regional. El problema es que muchas veces esas partidas no son consideradas significativas a nivel nacional, aunque sí lo sean en sus territorios”, indicó.
En ese marco, Díaz sostuvo que la situación “aún está en discusión” y que la lista de productos con arancel cero tendrá una “dinámica” que podría modificarse en el tiempo. Sin embargo, advirtió que si no hay avances concretos antes de agosto, las empresas enfrentarán un panorama complejo. “Si la partida no está incluida y se aplica el arancel incremental, estamos hablando de pagar el 22%”, sentenció.
La industria vitivinícola, uno de los pilares exportadores de Mendoza, también se encuentra en alerta. Si bien actualmente los vinos pagan entre un 2% y 4% de arancel al ingresar al mercado estadounidense, existe el riesgo de que esa carga aumente sustancialmente, en un contexto de desaceleración de consumo y márgenes ajustados.
Walter Bressia, referente de Bodegas de Argentina, fue tajante al respecto: “Hoy el tema de los aranceles lo está absorbiendo la bodega, porque el importador no quiere hacerse cargo. Pasamos de un 4% a un 14% y eso nos quita competitividad”. Explicó que el impacto no solo afecta los precios finales, sino que también golpea a las bodegas más pequeñas, que exportan botellas de bajo valor unitario. “Estamos muy jugados con los costos. La bodega promedio está exportando a 2,50 o 3 dólares la botella, y cualquier sobrecosto nos saca del mercado”, remarcó.
Desde su mirada, cualquier acuerdo que permita reducir o eliminar el arancel actual “sería un alivio muy importante”, pero el proceso de negociación todavía es incierto. También advirtió que, en el caso de mantenerse los aranceles actuales o sumarse el incremento del 10%, la ecuación para muchas bodegas se volvería inviable.
En la misma línea, Magdalena Pesce, directora ejecutiva de Wines of Argentina (WOFA), consideró que si el vino logra ser incluido en la lista de productos sin arancel, el país podría obtener una ventaja clave respecto de sus competidores europeos. “Hay que esperar con cautela, pero si realmente llegamos a un escenario donde el vino está incluido, va a ser muy positivo para la industria”, sostuvo.
Otro eje que despertó consultas en el evento fue la posibilidad de generar vínculos institucionales a través de cámaras empresariales locales. Manuel Ponce, presidente de ADERPE, una entidad que reúne a más de 600 empresas del parque industrial de Mendoza, preguntó si la vinculación podía hacerse a través de estas asociaciones o si se limitaba a relaciones directas entre empresas.
Díaz fue claro: “La relación es empresa-empresa, empresa-AmCham. No tenemos una estructura de confederación como otras cámaras. La vinculación se da a través de ser miembro de AmCham”. No obstante, aclaró que la cámara colabora con entidades sectoriales de manera habitual, y participa de espacios amplios como el Foro de Convergencia Empresarial. “No trabajamos tanto con cámaras territoriales, pero sí con sectoriales, más de 15. La relación directa, en general, es entre socios”, agregó.
También destacó que gracias al formato virtual, empresas radicadas en cualquier punto del país pueden participar de las actividades de AmCham sin necesidad de contar con presencia física en delegaciones, lo que amplía las posibilidades de conexión para pymes regionales.
La apertura de la delegación de AmCham en Cuyo forma parte de una estrategia de descentralización territorial de la Cámara. Según relató Díaz, la iniciativa surgió tras una conversación con el gobernador Alfredo Cornejo, quien le sugirió que no se limitara a Mendoza, sino que incluyera también a San Juan y San Luis. La región Cuyo se suma así a Córdoba como segunda base operativa de AmCham fuera de Buenos Aires.
“Entendimos que no es lo mismo una empresa multinacional operando en Argentina que una pyme radicada en una provincia con potencial exportador. Por eso nuestra propuesta de valor apunta a acompañar esa diferencia”, explicó Díaz. Señaló que AmCham, con más de 107 años en el país, busca adaptarse al nuevo escenario global, donde las economías regionales tienen la posibilidad de insertarse estratégicamente si logran sortear los desafíos de competitividad.
Además del respaldo institucional, Díaz remarcó que hay una demanda genuina de parte de las pymes por participar en espacios de diálogo bilateral y acceder a información estratégica. “Nosotros no venimos a vender membresías. Queremos ofrecer herramientas reales: capacitaciones, acceso a mercados, conexión con compañías estadounidenses. Las empresas del interior muchas veces quedan al margen de esos circuitos. Esta delegación busca revertir eso”.
La Cámara anticipó que en los próximos meses comenzarán actividades presenciales y virtuales enfocadas en temas de comercio exterior, innovación, regulaciones internacionales y oportunidades sectoriales.