Crisis de botellas: el incendio en Verallia encendió las alarmas de la agroindustria

La pandemia ralentizó la producción de botellas y aumentó la demanda de vinos en el mercado interno, provocando faltantes de envases de vidrio.
La pandemia ralentizó la producción de botellas y aumentó la demanda de vinos en el mercado interno, provocando faltantes de envases de vidrio.

Se esperaba que las cristaleras pusieran en marcha mejoras para aumentar la producción, pero el siniestro complicó el panorama.

Los sectores vitivinícola y conservero enfrentan desde el año pasado un problema de faltante de botellas y envases de vidrio. Aunque las esperanzas estaban puestas en que, en las próximas semanas, las dos principales cristaleras de la provincia aumentaran su producción, el fin de semana se produjo un incendio en Verallia que complicó el panorama a futuro.

En 2020, cuando el consumo de vino por parte de los argentinos tuvo un importante repunte y, además, crecieron las exportaciones, las bodegas comenzaron a manifestar que tenían problemas para conseguir botellas. En particular, se veían afectados los fraccionadores más pequeños, ya que las fábricas de vidrio intentaban responder a los pedidos de sus principales clientes. Pero también sucedió lo mismo con el aceite de oliva, el tomate triturado y otros productos envasados en vidrio.

Para todos, comenzó a regir el pago contado adelantado y la lista de espera para la entrega del envase. Muchos, además, tuvieron que optar por las botellas o frascos disponibles y dejar de lado los de diseños especiales. Es que, al incremento de la demanda, se sumó que la pandemia alteró los planes de trabajo de las cristaleras, ya que hubo personas que dejaron de trabajar –porque integraban grupos de riesgo, se enfermaban de Covid o debían aislarse por ser contacto estrecho- y los protocolos para evitar contagios obligaron a reorganizar las líneas de producción.

Sin embargo, la situación se extendió en el tiempo ya que, para aumentar la oferta, las elaboradoras de envases de vidrio deben realizar inversiones significativas que, además, demandan tiempo. Las dos principales fábricas en la provincia, Verallia y Cattorini, habían anunciado que estaban desarrollando mejoras: la incorporación de nuevos hornos o la adquisición de máquinas que permitirían optimizar los procesos.

Ahora, según trascendió, el incendio del fin de semana pasado en la fábrica de Verallia afectó al menos uno de los hornos de la cristalera. Desde la empresa emitieron un comunicado en el que se limitan a informar que “afortunadamente, no hubo heridos ni víctimas a causa del incendio que alcanzó un sector de la fábrica” y que están “trabajando para retomar las operaciones normales en el menor tiempo posible”. Lo que está claro, es que el ritmo de producción de la fábrica disminuirá, al menos por un tiempo. Los Andes también intentó comunicarse con Cattorini para conocer el avance del proyecto de mejora, pero no se pudo acceder a esta información.

Los Andes intentó comunicarse con ambas para conocer el avance de estos proyectos y para saber, en el caso de Verallia, la magnitud del daño por el incendio del domingo, pero no se pudo acceder a esta información.

Preocupación general

El subgerente de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), Nicolás Vicchi, comentó que hay mucha preocupación por el faltante de vidrios ya que perjudica las ventas, porque se complica cumplir con los compromisos. El año pasado, señaló, faltaba el vidrio blanco, pero ahora también hay dificultades para conseguir verde, por lo que, en cierto sentido, el problema se agudizó. Como contraparte, consideró que tal vez sea una oportunidad para darle más participación a otros envases, como el bag in box y el pet.

Recientemente, la presidente de Bodegas de Argentina, Patricia Freuler de Ortiz, había mencionado a Los Andes que el crecimiento de las exportaciones de fraccionado en lo que va de 2021, en comparación con 2020, podía verse coartado por las dificultades logísticas en los puertos y para conseguir botellas.

Es que algunas bodegas estaban preocupadas por no poder responder a la demanda, y no por falta de vino, sino de vidrio. Esto, al punto que se estaba empezando a hacer envíos al exterior con flexitank (una especie de contenedor con una bolsa en su interior). Sin embargo, Ortiz planteó que aguardaban que las cristaleras pusieran en funcionamiento nuevos hornos y pudieran ir regularizando el abastecimiento; algo que ahora está en cuestión.

En el mismo sentido, Mauro Sosa, gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, comentó que durante todo el año había expectativa de que las cristaleras pusieran en funcionamiento otro horno en estos últimos meses, para compensar el faltante de producción de 2020, producto de un incremento en las exportaciones, menor elaboración de vidrio y aumento del consumo de vino en el mercado doméstico.

Pero ahora, indicó, si se hubiera dañado uno de los hornos de Verallia, el problema se agravaría, porque se trata de una de las cristaleras con mayor participación en el mercado. Y las más complicadas son las bodegas pequeñas, ya que a veces necesitan una cantidad reducida de botellas para cumplir con los compromisos con sus clientes y pierden esos contratos cuando no pueden responder. Además, señaló que algunas tuvieron que cambiar el diseño para ajustarse a los envases disponibles.

Sosa recordó que el año pasado le hicieron llegar el reclamo al ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas. Esto, porque los fabricantes de botellas estaban enfocados en la exportación, aunque reconoció que abrieron esos mercados cuando el doméstico estaba alicaído. Sin embargo, el planteo era que, si el gobierno nacional apuntaba a privilegiar a los industriales locales, se trabajara para llegar a un equilibrio, tanto en precios como en abastecimiento.

Por otra parte, el gobierno provincial lanzó un operativo para comprar botellas para los pequeños productores vitivinícolas. El gerente de Mendoza Fiduciaria, Hernán Norando, recordó que compraron un millón de envases y que participaron unas 30 bodegas, a las que no sólo se les fijó el precio, sino que también se les brindó financiamiento para la adquisición. En tanto, a la cristalera –sólo Verallia se presentó al concurso público- se le pagó al contado.

Hasta ahora, habían entregado un 60% de ese millón, pero, por el incendio, las entregas están suspendidas por parte de la fábrica. Norando informó que intentaron lanzar una nueva convocatoria, pero las cristaleras les informaron que no iban a poder participar, porque ya tenían comprometida su producción hasta fin de año.

Manuel Montilla, director de Blue Sky, una empresa que importa envases de vidrio para vinos, aceites de oliva, licores y alimentos –principalmente desde Chile- subrayó que esta complicación no sólo se ha dado en Argentina, sino en todo el mundo. Y que no resulta sencillo para las fábricas responder al incremento en la demanda, ya que para sumar un horno o máquinas es necesaria una inversión importante (puede rondar los 250 millones de dólares) que, además, requiere de un tiempo.

Montilla indicó que estaba analizando la posibilidad de traer envases desde Europa, ya que su proveedor chileno, pese a haber sumado un nuevo horno, no puede incrementar las entregas, y que, con lo que sucedió en la fábrica de Verallia, decidió hacerlo. Pero señaló que tampoco resulta sencillo porque el transporte marítimo también está complicado -por la falta de contenedores y las demoras de los buques-, aunque confió en que podrán sortear estas complicaciones.

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