La falta de botellas de vidrio pone tope al boom en las ventas de vino

El fuerte crecimiento no estaba en los planes de las fábricas, que debieron trabajar con personal reducido durante varios meses a causa de la pandemia del coronavirus.

La falta de botellas de vidrio pone tope al boom en las ventas de vino
Escasez. Algunas bodegas advierten que hay demoras de hasta tres meses en los pedidos de botellas a sus proveedores.

En 2020 se consumieron 57 millones de litros de vino más que en 2019 dentro de Argentina, lo que se tradujo en un crecimiento interanual del 6,4%. En algunos envases, como el botellón de 1,5 litros, el repunte fue incluso mayor (35%). Sin embargo, la mejora trajo aparejado un problema inesperado para los bodegueros, especialmente para los pequeños y es que la demanda de envases superó a la oferta. Tal es así, que las entregas que se pactaban a una semana, pueden significar ahora tiempos de entrega de hasta tres meses.

Las opciones para los actores de la industria son pocas, existen tres empresas nacionales que producen botellas, Verallia (ex Rayen Cura), Cattorini Hnos, y Cristalería del Rosario; además puede contarse la importadora Blue Sky (trae productos de la Cristalería Toro, Chile), pero entre todas parecen no dar abasto con el desarrollo que experimentó la industria durante el 2020.

Pequeños bodegueros

El enólogo y creador de Luna Roja, Nicolás Gabardós, contó su experiencia a Los Andes. Anualmente compra alrededor de 15 pallets (aproximadamente 15 mil botellas), pero “debido a la pandemia” y a que algunas fábricas estuvieron trabajando al 50% , su proveedor le advirtió que esta vez no podrían cubrir la totalidad de su pedido. “Les entregaban envases a los grandes fraccionadores, pero a los chicos nos costó más. En lugar de esperar una semana, estuve tres meses para que me las entregaran”, agregó.

Para el empresario, la demora se debió a un problema ajeno a la empresa, asociado a los protocolos para evitar un recrudecimiento de la pandemia. Sin embargo, además de los plazos, también debió enfrentar aumentos en los precios. “Las fábricas no congelan nunca precios. Se paga la mercadería y si a la semana aumenta, hay que abonar las diferencias. Igualmente, son claros, advierten que antes de hacer una compra se verifiquen stocks, porque el precio puede variar”, comentó. De acuerdo con el enólogo de Luna Roja, al año le pueden llegar a informar cuatro o cinco aumentos, que durante 2020 rondaron el 5%.

“No había tenido problemas de este tipo antes. Normalmente hacemos el pedido de botellas entre septiembre y noviembre, cuando empieza a hacer calor y aumenta el consumo. Los plazos suelen cumplirse regularmente, pero ahora están con demoras en las entregas”, agregó.

En su caso particular, las ventas por botellas disminuyeron entre un 30% y un 40%, pero aumentaron en el canal online, donde además se eliminan intermediarios y se puede acceder a un precio que le permite balancear mejor sus costos. “Hemos vendido menos, pero son productos de media y alta gama. Las grandes bodegas que tienen acceso a la venta en los supermercados lograron sí aumentar sus ventas totales”, cerró el productor.

Con la vendimia cada vez más cerca, el escenario se ve complicado para los pequeños bodegueros, que tuvieron una buena producción, pero no saben si podrán contar con el “insumo principal” para poder distribuir sus productos. De esta forma lo explicó, Leonardo Bonomo, director de la bodega Valle Indio. “Es un gran problema conseguir botellas. Nos estamos quedando sin disponibilidad y hay pocas opciones en el mercado. Si pido un camión completo hoy, no me lo entregan. Lo mismo le está pasando a todas las bodegas pequeñas”, aseguró.

“Se están perdiendo posibilidades de negocio porque no tenemos disponibilidad de botellas, y hay pocas empresas a las que recurrir”, agregó. Por otro lado, Bonomo explicó que hizo una previsión anual para aumentar el volumen del pedido a 28 pallets (1.300 botellas, aproximadamente, dependiendo del tamaño de las mismas), pero aun así, está lejos de competir con las cantidades que compran las grandes empresas y tienen una posición de privilegio como compradores, sobre un mercado ya muy concentrado. De todas formas, aclaró que con la pandemia se pudo haber complicado la situación, pero ya de desde noviembre de 2019 venían teniendo demoras en las entregas.

Los pequeños bodegueros son a la vez quienes más inconvenientes tienen para recibir los productos, y quienes más pagan por la cristalería, que puede llegar a significar un pago de aproximadamente $ 33 más IVA por unidad, según indicó uno empresario en off. “El valor de las botellas varía mucho según el envase y su procedencia. El precio disminuye por cantidad”, afirmó.

Inversiones para aumentar el stock

Desde Verallia, empresa radicada en Mendoza, líder en fabricación de envases de vidrio para la industria vitivinícola y olivícola, señalaron que “durante 2020 el abastecimiento fue normal”, pero reconocieron que “resulta necesario aumentar la producción”.

Para ello, invertirán este año 10 millones de dólares para sumar 50 millones de botellas, “para seguir satisfaciendo la creciente demanda de la industria del vino”. La construcción de esta nueva línea de producción tendrá una duración de 10 a 12 meses y se estima que estará operativa a fines del 2021.

En total, se prevé la participación de 20 proveedores locales y otros 20 internacionales en la construcción de esta nueva línea. Se estima que todo el proyecto involucrará en total a unas 200 personas.

De igual manera, el director Blue Sky, Manuel Montilla, explicó a Los Andes, que en Chile se está prendiendo un horno nuevo en este momento. “Estimamos que entre marzo y abril este problema estará resuelto, o en vías de solución”, comentó.

Montilla indicó que el problema es generalizado, porque se produjo un aumento de la demanda no esperado, en una industria pesada como es la cristalería. “Para aumentar en un 30% la producción o más, se necesita de mucha inversión, y de tiempo. Un aumento de consumo tan grande de un día para otro es complicado de satisfacer”, apuntó.

A esto se suma que la pandemia, que afectó los niveles de producción. “Se requiere personal para producir, y hubo caídas que afectaron las operaciones”, agregó Montilla.

Como solución temporal, la empresa “está trayendo mercadería de otros países”. El 90% de su producto proviene de Chile, y se completa con artículos de Italia, China y Finlandia, pero esto último significa sumar costos por la logística que pueden duplicar el precio del producto, o “aumentarlo en una vez y media”. Muchas veces los pequeños productores prefieren no aumentar sus estructuras de costos en la misma medida. “Estás transportando aire, y la incidencia del flete en costos, es muy importante”, señaló el director de la compañía.

Blue Sky, importa envases de vidrio para vinos, aceites de oliva, licores y alimentos. Algunos de sus clientes son Molinos Río de la Plata, Chandon, Zuccardi, Luigi Bosca, Grupo Peñaflor y Fratelli Branca, y ante esta situación, el empresario señaló que la problemática no la están viendo sólo ellos, sino que el problema es a nivel mundial, porque los hábitos de consumo cambiaron por la pandemia. “En Chile, en Brasil, en Uruguay, en Bolivia, Colombia y en Perú, en toda la región hay un aumento de consumo. Durante la pandemia las personas que deben quedarse en casa acompañan sus tareas con alguna bebida, y la demanda se dispara”, cerró.

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