3 de junio de 2026 - 18:36

Cómo funciona el ecosistema donde las empresas crecen sin competir entre sí

Nació como una estrategia para compartir costos entre cuatro firmas y terminó convirtiéndose en una comunidad que reúne a unas 50 compañías.

En un contexto en el que la mayoría de las empresas enfrenta desafíos vinculados al consumo, los costos y la incertidumbre económica, un grupo de emprendedores y empresarios mendocinos apuesta por colaborar más que competir. Cumbrar es un polo empresarial ubicado sobre carril Rodríguez Peña, en Maipú, que actualmente reúne a cerca de 50 empresas de distintos tamaños y sectores.

Allí conviven industrias, firmas de servicios, operadores logísticos, emprendimientos tecnológicos y hasta multinacionales bajo una lógica que busca generar sinergias comerciales y espacios de aprendizaje compartido.

La iniciativa nació en 2010, cuando cuatro empresas decidieron recuperar un predio abandonado y compartir gastos de infraestructura. Sin embargo, pronto descubrieron que el ahorro era apenas una parte de los beneficios. "Nos dimos cuenta de que compartir espacio también generaba oportunidades de negocio, contactos, aprendizaje y apoyo entre empresarios", explicó Alexis Atem, director de Cumbrar.

Con el tiempo, aquella experiencia inicial se transformó en un ecosistema empresarial que hoy ocupa tres hectáreas, suma 25.000 metros cuadrados de naves industriales y continúa incorporando nuevos integrantes.

Cumbrar

Una regla poco habitual: no competir

Uno de los aspectos más llamativos del modelo es que procura evitar la competencia directa entre quienes forman parte del ecosistema. La premisa es sencilla: no puede haber dos empresas que desarrollen exactamente la misma actividad. Puede existir complementariedad entre rubros o especializaciones relacionadas, pero no competencia por los mismos clientes.

La decisión responde a una conclusión práctica. Según Atem, la ausencia de rivales directos favorece un clima de confianza que sería difícil de construir en otro contexto. "Cuando no tenés que competir con la persona que trabaja al lado tuyo, es más fácil compartir información, contar problemas o pedir ayuda", señaló.

Esa dinámica permite que los empresarios intercambien experiencias, recomienden proveedores, acerquen clientes potenciales o incluso analicen juntos dificultades de gestión. "Pocas cosas son más satisfactorias que festejar el gol que hizo tu vecino", resumió Atem.

Aprender de los errores ajenos

La capacitación ocupa un lugar central dentro de la propuesta. Lejos de limitarse a alquilar espacios de trabajo o galpones industriales, Cumbrar organiza encuentros semanales sobre ventas, marketing, tecnología, liderazgo y gestión empresarial.

La lógica detrás de estas actividades es que los integrantes puedan aprender tanto de especialistas como de otros empresarios que atraviesan desafíos similares. Según Atem, una de las características más valiosas de la comunidad es la posibilidad de recibir observaciones sinceras de colegas que no tienen intereses contrapuestos.

"Acá es normal que alguien te diga que ve una oportunidad de mejora o que resolvería determinada situación de otra manera", comentó. La filosofía apunta a fortalecer la autocrítica y concentrar la atención en aquello que cada empresa puede modificar para crecer.

Cumbrar 2

Un espacio para grandes y pequeños

Otra particularidad del ecosistema es la diversidad de sus integrantes. Dentro del predio conviven emprendimientos jóvenes con empresas consolidadas y organizaciones familiares con multinacionales. Esa mezcla, aseguran, genera oportunidades de aprendizaje en ambas direcciones.

Los empresarios con más trayectoria aportan experiencia y conocimiento acumulado, mientras que los más jóvenes suelen acercar nuevas herramientas, tecnologías o formas de trabajo. "Tratamos de generar puentes entre generaciones", indicó Atem.

La intención es que la experiencia empresarial no se pierda y que los nuevos emprendedores puedan acceder a conocimientos que normalmente requieren años de prueba y error.

Blindarse del contexto

Aunque la coyuntura económica suele aparecer en cualquier conversación empresarial, en Cumbrar intentan que no se convierta en el eje de todas las discusiones. "Buscamos blindarnos un poco del contexto. Si nos quedamos solamente hablando de los problemas, terminamos paralizados", explicó Atem.

La propuesta no implica ignorar las dificultades, sino enfocarse en las decisiones que cada empresa puede tomar para mejorar sus resultados. Esa mirada se complementa con una serie de entrenamientos y capacitaciones que los integrantes consideran parte esencial de la experiencia.

Las actividades son aranceladas y están orientadas tanto al desarrollo de habilidades empresariales como al fortalecimiento de la comunidad. Incluso muchos de los contenidos son preparados por los propios miembros del ecosistema. "Una de las mejores maneras de aprender es enseñar. Por eso nos desafiamos entre nosotros a compartir conocimientos y experiencias", afirmó Atem.

Quizás allí resida una de las claves del crecimiento de Cumbrar. Más que un parque industrial o un centro de oficinas, sus integrantes lo definen como una comunidad empresarial donde compartir conocimientos, contactos y experiencias resulta tan importante como compartir un espacio físico.

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