La petrolera Aconcagua Energía presentó ante la Comisión Nacional de Valores los términos preliminares de su propuesta de reestructuración integral de pasivos, que abarca compromisos financieros por más de US$ 200 millones. La iniciativa, según se explica, se inscribe en un plan de sostenibilidad que apunta a ordenar las cuentas de la compañía y asegurar la continuidad de sus operaciones.
En Mendoza opera las áreas de Confluencia Sur, Atuel Norte, Payun Oeste, Chañares Herrados y Puesto Pozo Cercado. Y si bien según confirmaron desde el gobierno provincial la empresa desde el otorgamiento de las concesiones hasta diciembre de 2024, ejecutó inversiones que superaron ampliamente los compromisos asumidos, el escenario actual genera preguntas.
A saber: en las áreas de Chañares Herrados y PPC Oriental, la compañía había comprometido una inversión de US$ 28,6 millones, pero terminó desembolsando más de US$ 34 millones. En Atuel Norte, se comprometieron US$ 2 millones y se ejecutaron US$ 2,1 millones. Sin embargo, el mayor diferencial se registró en Confluencia Sur, donde frente a un compromiso de US$ 1,9 millones, la inversión efectivamente realizada alcanzó los US$ 9,7 millones.
Cómo se encara la reestructuración
La empresa ya había adelantado en junio que iniciaría conversaciones con sus principales acreedores, y ahora formalizó una hoja de ruta que incluye no solo a los tenedores de obligaciones negociables, sino también a bancos, proveedores y socios estratégicos. La reestructuración se negocia en simultáneo con un entendimiento preliminar alcanzado con dos acreedores clave para Aconcagua: Vista Energy Argentina y Trafigura que son los mayores acreedores de la compañía.
Con Vista, Aconcagua mantiene un acuerdo de Farm-Out desde 2023 sobre los activos Entre Lomas, Jagüel de los Machos y 25 de Mayo-Medanito en Río Negro y ahora para darle aire a la empresa busca modificar las condiciones del acuerdo de Farm-Out firmado en 2023.
Según la propuesta que se presentó en CNV, la petrolera reduciría del 40% al 20% el porcentaje de producción que actualmente debe entregar a Vista como forma de pago por las áreas que opera, lo que le permitiría retener para sí el 80% del crudo extraído en esos bloques. A cambio, el plazo para saldar esa deuda se extendería hasta 2029, sin que se apliquen penalidades por la demora. Según se explica, el resto de las condiciones del contrato original —incluidos derechos de terminación y sanciones por incumplimientos no vinculados a esta modificación— permanecería sin cambios. Pero la firma de esta adenda está supeditada al cierre exitoso de la reestructuración de pasivos que Aconcagua lleva adelante.
En paralelo, Trafigura —uno de los mayores traders globales de petróleo— analiza opciones de financiamiento como líneas de crédito o pagos anticipados por entregas futuras de crudo.
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La reestructuración forma parte de un plan de sostenibilidad con el que Aconcagua Energía busca ordenar sus finanzas y garantizar su continuidad operativa.
Aconcagua Energía
A modo global, la deuda de Aconcagua Energía abarca un amplio espectro de compromisos financieros. Incluye obligaciones negociables sin garantía por más de US$ 180 millones, distribuidas en distintas series denominadas en dólares (Hard Dollar y Dollar Linked) y en pesos. También posee deuda bancaria en pesos y dólares, tanto garantizada como sin garantía, con entidades como Banco Nación, Galicia, Provincia, Supervielle, Santander e ICBC.
A esto se suman pagarés bursátiles por US$ 7,25 millones, deudas comerciales con proveedores que contemplan cheques de pago diferido por casi US$ 10 millones, así como préstamos prendarios y contratos de leasing, en su mayoría en pesos.
Por lo que la propuesta de reestructuración incluye canjes de títulos por nuevas ONs de mediano y largo plazo, la consolidación de pasivos bancarios, la reestructuración de pagos comerciales y la instrumentación de garantías a través de derechos de cobro futuros.
Además, supone incentivos como bonos “early bird” y processing fees para quienes adhieran temprano al canje, subastas con descuentos para recomprar títulos y mecanismos de “cash sweep” que destinarán parte del flujo excedente a pagar deuda.
Entre las condiciones claves para el cierre del proceso se exige que:
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Se adhieran tenedores que representen al menos el 90% del valor nominal de cada clase de deuda.
Se logre un acuerdo definitivo con Vista.
Se sume un nuevo grupo inversor.
Se obtenga un nuevo rating para los instrumentos reestructurados.
Según explicaron en caso de no alcanzar los consensos requeridos, Aconcagua no descarta utilizar un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE), aunque aclara que las deudas con Vista y Trafigura quedarían expresamente excluidas de ese procedimiento.