Donald Trump confirmó su intervención ante Gianni Infantino para anular la suspensión de Folarin Balogun. El delantero, expulsado tras pisar a un rival bosnio, fue habilitado para enfrentar a Bélgica este lunes en Seattle. La medida invalida la normativa de sanción automática, rompiendo la autonomía disciplinaria en plena fase eliminatoria del Mundial.
Trump declaró en el Salón Oval: “Pedí que se reconsiderara porque no pensaba que hubiera sido foul”. El mandatario calificó de “injustas” las reglas de suspensión automática y tildó de “muy sospechoso” al árbitro Raphael Claus, quien expulsó a Balogun tras una revisión del VAR por pisar el tobillo de Tarik Muharemovic. Pese a la ratificación técnica de la falta, la FIFA dictaminó que la sanción quedaba en suspenso bajo un “período de prueba de un año”.
El borrado de normativas y el cuestionamiento a la ética deportiva
La Real Federación Belga (RBFA) denunció que esta maniobra ignora el artículo 66.4 del Código Disciplinario, el cual establece que una tarjeta roja conlleva automáticamente la suspensión del jugador para el siguiente partido. “Por el momento, la RBFA no ha recibido aún ninguna decisión o explicación de parte de la FIFA sobre este asunto”, sentenció el organismo en un comunicado emitido a horas del duelo.
Durante la reunión de coordinación del partido en Seattle, los delegados belgas descubrieron que la FIFA había eliminado deliberadamente de su presentación la página sobre suspensiones automáticas. Este apartado había formado parte de todas las reuniones técnicas en los cuatro partidos anteriores de los Diablos Rojos. Al solicitar aclaraciones verbales y escritas, la federación solo recibió silencio por parte del ente regulador.
El repudio de la UEFA y de exdirigentes
Joseph Blatter, extitular de la FIFA, criticó con dureza la injerencia política: “Las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas. Se anulan por reglas, evidencia y organismos independientes”. Por su parte, la UEFA calificó la medida de “inédita, incomprensible e injustificable”, advirtiendo que se ha “cruzado una línea roja” que vulnera la transparencia de la competición. Michel Platini resumió el episodio como algo “vergonzoso”.
Bélgica confirmó que impugnará la elegibilidad del jugador si este ingresa al campo. La federación acusó a la FIFA de convertir su pedido de información en un recurso de apelación ficticio para declararlo “inadmisible de inmediato” y evitar dar explicaciones legales. La RBFA aseguró que seguirá luchando “en defensa de los principios fundamentales de la ética, la competencia leal y los intereses del fútbol en su conjunto”.