El empate 0-0 entre España y Cabo Verde en el debut de ambos en el Mundial 2026 dejó una de las estadísticas más sorprendentes de la Copa del Mundo. El protagonista fue Mikel Oyarzabal, quien registró una marca inédita que expuso las dificultades ofensivas de la selección española frente a uno de los equipos más modestos del torneo.
Un Mundial de sorpresas
La Roja llegaba a la cita mundialista como una de las selecciones candidatas a pelear por el título. Sin embargo, en Atlanta se encontró con un rival ordenado, disciplinado y dispuesto a hacer historia. Cabo Verde, debutante absoluto en una Copa del Mundo, resistió cada intento español y terminó llevándose un valioso empate gracias a una sólida actuación colectiva y a la figura de su arquero Vozinha.
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Las insólitas estadísticas que presentó el extremo español en el duelo ante Cabo Verde.
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Dentro de ese contexto apareció un dato que rápidamente recorrió el mundo. Según las estadísticas difundidas por Opta, Oyarzabal se convirtió en el primer futbolista desde 1966 en disputar los primeros 30 minutos de un partido mundialista sin tocar una sola vez la pelota.
El delantero de la Real Sociedad finalizó ese tramo del encuentro con un registro impactante: cero contactos con el balón, cero pases completados y ningún remate al arco. Una situación extremadamente inusual para un atacante de primer nivel y que reflejó con claridad los problemas que tuvo España para generar juego y encontrar espacios.
La selección española monopolizó la posesión durante varios pasajes del partido, pero ese dominio resultó estéril. Cabo Verde apostó por un bloque defensivo compacto, redujo los espacios entre líneas y anuló por completo los circuitos ofensivos de su rival.
La falta de profundidad también quedó expuesta en la conformación del ataque. Con Ferran Torres por la derecha, Gavi ocupando posiciones más abiertas y Oyarzabal como referencia ofensiva, España nunca encontró la movilidad necesaria para romper el esquema defensivo africano. De hecho, gran parte de las situaciones de peligro llegaron a través de las proyecciones de Marc Cucurella desde el lateral izquierdo.
Desconectado y aislado
La desconexión de Oyarzabal fue una consecuencia directa de ese funcionamiento colectivo. El delantero quedó aislado entre los defensores caboverdianos y prácticamente no participó del juego durante buena parte del primer tiempo. Cada intento español terminaba lejos de la zona donde debía intervenir el atacante vasco.
La estadística tomó aún más relevancia por tratarse de un Mundial. No se registraba un caso similar desde hace seis décadas, una muestra de lo extraordinario del dato y del impacto que tuvo la estrategia planteada por Cabo Verde.
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El delantero debía aportar vértigo y gambeta sobre las bandas, pero pasó casi desapercibido en el arranque del juego.
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Más allá de la marca negativa, Oyarzabal sigue siendo una pieza importante dentro del proyecto de Luis de la Fuente. El delantero fue uno de los hombres clave en los últimos éxitos de España y continúa siendo considerado uno de los atacantes más confiables del fútbol europeo.
Sin embargo, la igualdad sin goles frente a Cabo Verde encendió señales de alarma en el seleccionado español. El equipo mostró dificultades para romper defensas cerradas, generó menos situaciones de las esperadas y dejó escapar puntos importantes en el arranque del Mundial 2026.
Y en medio de una actuación colectiva decepcionante, el nombre de Mikel Oyarzabal quedó ligado a una marca histórica que nadie hubiera imaginado en la previa del torneo.