Slavko Vincic, el juez esloveno de 46 años, rompió el silencio tras su sorpresiva salida del arbitraje profesional. Apenas una semana después de impartir justicia en la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, el colegiado defendió el uso de la tecnología y reveló detalles de su trato con Lionel Messi durante el encuentro decisivo.
El momento en que la FIFA le confirmó que dirigiría el cierre de la Copa del Mundo 2026 fue un impacto inmediato. Vincic reconoció que “al principio fue un shock”, pero que rápidamente se transformó en orgullo por representar a la Federación Eslovena. Sabía que la responsabilidad era absoluta, ya que, según sus palabras, “toda una carrera arbitral termina reducida a un solo partido”.
Su infracción de Fernpandez sobre Pau Cubarsí a los 47' del segundo tiempo resultó determinante, ya que el árbitro Slavko Vincic mostró la tarjeta roja de inmediato
EFE
La gestión del silencio y el equipo detrás del silbato
Junto a sus asistentes Tomaz Klancnik y Andraz Kovacic, a quienes considera su “segunda familia”, Vincic analizó durante días el comportamiento de los futbolistas y sus reacciones ante las interrupciones. Su estrategia se basó en el control temprano del clima del juego. Para el esloveno, el éxito de su actuación radicó en la invisibilidad: “no fuimos tema de conversación”, explicó aludiendo a la falta de polémicas tras el triunfo español.
Uno de los puntos de mayor interés público fue su interacción con Lionel Messi en el campo de juego. Aunque el árbitro optó por la confidencialidad, afirmó que “Messi se comportó de manera deportivamente correcta” y decidió que lo conversado quedaría estrictamente “en la cancha”. Esta actitud de reserva coincide con su visión de un arbitraje profesional que no busca el protagonismo mediático a pesar de la magnitud del evento.
Respecto a las críticas recurrentes sobre la tecnología en el fútbol, Vincic fue categórico en su defensa del videoarbitraje. Aseguró que, dada la velocidad actual del deporte, “es imposible verlo todo” sin apoyo digital. Según su registro, “al menos el 90 por ciento de todo ha sido positivo desde que se introdujo el VAR”, una herramienta que considera indispensable para llevar una final a buen término.
La decisión de retirarse a los 46 años cerró un ciclo para el arbitraje de su país, que Vincic define como un sistema reconocido mundialmente desde la independencia. Su última actuación internacional incluyó la expulsión de Enzo Fernández, un hecho que defendió como parte de una estrategia arbitral que consideró correcta para el desarrollo del juego.