La historia entre Santiago Ascacíbar y los hinchas de Estudiantes de La Plata no terminó bien. La relación de puro amor se quebró con su salida hacia Boca Juniors, y desde allí no pudo renacer. Este miércoles se sumó otro capítulo negativo, con el tanto convertido por volante en el marco del Clausura de la Liga Profesional.
El encuentro estaba parejo y disputado. El Pincha había tenido más chances de cara al arco contrario, pero el Xeneize tampoco se quedaba atrás y demostró en varias oportunidades que estaba cerca de la apertura del marcador. Después de varios avisos de ambos lados, finalmente el grito de gol se desató en el Palacio Tomás Adolfo Ducó.
Santiago Ascacíbar le convirtió a Estudiantes de La Plata, y no lo gritó:
Ocurrió sobre el cierre de la etapa inicial, cuando el reloj contaba el primer minuto de tiempo adicionado. Tras una buena construcción colectiva de más de 30 toques del equipo del Vasco Arruabarrena, Tomás Aranda recibió por el costado derecho y tiró un centro pasado al segundo palo. La defensa del Pincha falló en el despeje, Lautaro Blanco la metió al medio, y Santiago Ascacíbar ganó la pulseada en la puerta del área chica ante el quedo de los centrales visitantes.
Cuando la pelota apenas ingresó, el Ruso giró y se encaminó despacio hacia la mitad de la cancha con un gesto serio. Levantó sus manos y juntó sus palmas en un mensaje de perdón hacia su anterior club, y decidió ni gritar ni abrazar a sus eufóricos compañeros de equipo. Los jugadores de Estudiantes, que hasta hace poco eran parte del mismo grupo, también eligieron el silencio.
Se trata del quinto gol en el año para Santiago Ascacíbar, que enfrentó por primera vez a Estudiantes de La Plata, la institución que lo formó y lo convirtió en capitán y referente durante varias temporadas. La famosa ley del ex se hizo sentir en la cancha de Huracán, para el dolor de los Pincharratas y el delirio de los Xeneizes.