Después del subcampeonato de la Selección Argentina en el Mundial 2026, Lionel Scaloni eligió volver a uno de los lugares donde siempre encuentra refugio: Pujato, el pequeño pueblo santafesino que lo vio crecer. Sin embargo, esta vez el descanso quedó en un segundo plano.
El entrenador es celebrado a diario por decenas de personas que llegan hasta la casa familiar con un único objetivo: agradecerle, conseguir una foto o llevarse un autógrafo. En las redes sociales, por supuesto, no faltan los memes.
Apenas se corre la voz de que el técnico salió al frente de la vivienda, vecinos y visitantes forman una larga fila para saludarlo. Scaloni responde con la misma actitud que lo caracterizó desde que alcanzó la gloria con la Selección: paciencia, buena predisposición y tiempo para cada uno.
Lionel Scaloni, rodeado de vecinos y fanáticos en su casa de Pujato
Gentileza / Clarín
El movimiento es tan constante que finalmente debieron colocar una valla en el frente de la casa para organizar el contacto con los fanáticos. La medida no impidió que el entrenador continuara acercándose a la gente cada vez que tiene oportunidad.
Quienes viven en Pujato aseguran que el DT intenta disfrutar de unos días junto a su familia, aunque también comprende el afecto que despierta entre los hinchas. Por eso, varias veces al día sale a la vereda para conversar con quienes lo esperan desde hace horas.
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No solo llegan vecinos de esta localidad de poco más de 3.000 habitantes. También aparecen familias provenientes de distintas ciudades santafesinas e incluso de otras provincias, dispuestas a recorrer cientos de kilómetros para conocer al entrenador que condujo a la Selección Argentina a una de las etapas más exitosas de su historia.
En los últimos días, Scaloni recibió todo tipo de regalos. Algunos fanáticos le llevaron una torta rogel, mientras que otros aparecieron con una réplica de la Scaloneta en miniatura o con un automóvil ploteado con imágenes del plantel argentino como muestra de apoyo tras la final perdida frente a España.
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Los obsequios no terminaron allí. También le acercaron una caja de frutillas y hasta un grupo de músicos llegó para cantarle un chamamé frente a la vivienda familiar. Entre las postales más curiosas apareció un hincha disfrazado de carpincho, con quien el entrenador también accedió a fotografiarse.
Durante cada encuentro firmó decenas de camisetas, pelotas y banderas, además de posar para innumerables selfies. Quienes logran acercarse coinciden en destacar la amabilidad con la que atiende cada pedido y el tiempo que dedica a cada persona.
Lionel Scaloni, rodeado de vecinos y fanáticos en su casa de Pujato
Gentileza / Clarín
El jueves, por ejemplo, permaneció cerca de dos horas en la puerta de la casa saludando a quienes aguardaban detrás de la valla. Recién cuando terminó de atender a todos volvió al interior de la vivienda.
Entre un encuentro y otro con los hinchas, Scaloni también encontró un momento para salir a realizar una de sus actividades preferidas. Junto a su hermana Corina recorrió las calles de Pujato en bicicleta, atravesando el grupo de personas que permanece de guardia casi de manera permanente frente a la casa familiar.
La cuadra donde se encuentra la vivienda, ubicada sobre un boulevard rodeado de frondosos palos borrachos, permanece cerrada al tránsito para facilitar la circulación de los visitantes y garantizar la seguridad de quienes se acercan a saludar al entrenador.
Cada vez que Scaloni aparece, los aplausos y los cánticos vuelven a escucharse. Entre ellos, uno resume el sentimiento de buena parte de los hinchas: “Scaloni no se va, no se va, Scaloni no se va”.
La demostración de afecto llega en un momento especial para el entrenador. Aunque mantiene contrato con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) hasta diciembre, en las próximas semanas deberá definir su continuidad al frente de la Selección Argentina.