En tiempos de marea movida, el Boca de Miguel Ángel Russo encontró una brújula que le dio un manto de tranquilidad y mayor seguridad pensando en lo que se viene. Dos triunfos al hilo tras 12 partidos sin alegrías llegaron como agua en el desierto para un equipo que hace menos de dos semanas lucía perdido. Y mucho de eso tuvo que ver que el cuerpo técnico encontró una base titular, incluso con jugadores que no estaban como prioridad como el caso de Lautaro Di Lollo.
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Lautaro Di Lollo se convirtió en pieza clave del equipo de Miguel Angel Russo en Boca.
Gentileza.
El juvenil dio garantías y se afianzó, lo que no solo le valió la titularidad en el once sino un premio a nivel institucional del presidente Juan Román Riquelme: el club le mejoró y extendió el contrato hasta diciembre de 2029.
Si había un puesto que no daba garantías ni se adjudicaba un dueño a lo largo del 2025, ese era el del primer marcador central. Y el pibe nacido en Brandsen 805, pese a tener en claro que corría de atrás, nunca bajó los brazos y aprovechó esas pocas chances que entrega el cuadro de La Ribera.
Con Nicolás Figal todavía falto de ritmo después de semanas de recuperación y Rodrigo Battaglia adelantado al mediocampo para compartir el eje con Leandro Paredes -al no terminar de sentirse cómodo de 2-, Di Lollo irrumpió como la tercera alternativa y respondió con creces.
Gracias a dos actuaciones sólidas ante Independiente Rivadavia y Banfield, en las que Boca se fue victorioso y sin sufrir goles en contra -mucho tuvo que ver su dupla con Marco Pellegerino, otro de los puntos altos-, el zaguero de 22 años pasó de relegado a titular indiscutido. Se mostró fuerte en el mano a mano, prácticamente impasable en el juego aéreo (aspecto en el que venía sufriendo la defensa) y correcto con la pelota.
Los números de Li Lollo cen Boca
endo a los números concretos, Di Lollo ganó 12 de los 19 duelos que disputó en la sumatoria de ambos encuentros; acertó el 88% de su pases y fue clave para que Agustín Marchesín mantuviera la valla invicta del Xeneize.
La clara muestra de que ya dejó de ser una prueba o una rueda de auxilio momentánea se dio el último fin de semana, en el 2-0 ante el Taladro en La Bombonera. Es que Figal ya estaba en óptimas condiciones físicas y aún así Russo decidió ratificar al juvenil y repetir por primera vez la formación de Boca desde su llegada. De no mediar imprevistos, se mantendrá en la zaga el próximo domingo frente a Aldosivi.