15 de febrero de 2026 - 14:15

Mundial 2026 en riesgo: la pelea de los 6 millones que podría mudar los partidos de Inglaterra y Escocia

Un conflicto millonario entre autoridades de EE. UU. y la FIFA amenaza con trasladar partidos clave de Inglaterra y Escocia a sedes de emergencia.

La planificación de la Copa del Mundo choca contra un muro financiero en Foxborough, Massachusetts. Los jefes de la ciudad, situada a 35 kilómetros de Boston, se encuentran en un enfrentamiento directo con la FIFA por el uso del Gillette Stadium, un recinto con capacidad para 66.000 espectadores.

El conflicto se centra en una exigencia económica clara: los funcionarios públicos exigen que la FIFA desembolse 6 millones de libras para cubrir los costos de mano de obra e infraestructura necesarios para albergar los partidos. Sin este pago, la advertencia es terminante y pone en jaque el calendario oficial del torneo.

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El millonario conflicto por la seguridad y la infraestructura del Mundial 2026

La disputa escaló luego de que la junta de Foxborough revelara que la licencia de entretenimiento requerida para operar el estadio "no será otorgada" a menos que el dinero esté disponible. El presidente de la junta, Bill Yukna, fue enfático al declarar que la ciudad mantendrá su postura respecto a los fondos para gastos de personal y capital.

"Si no se cumplen los requisitos, la licencia no será otorgada. Vamos a ser muy claros con eso", afirmó Yukna, dejando a la FIFA en una posición vulnerable respecto a los partidos ya programados. Entre los encuentros bajo amenaza directa se encuentran el choque de Inglaterra contra Ghana y los compromisos de Escocia frente a Haití y Marruecos.

La negativa de los dueños del estadio y la sombra de Donald Trump

El problema se originó cuando la familia Kraft, propietarios de los New England Patriots de la NFL y dueños del estadio, se negaron a pagar los costos de vigilancia y seguridad. Los Kraft argumentan que, dado que la FIFA tiene el control total de la preparación del estadio durante el torneo, ellos no deben asumir responsabilidades financieras que normalmente corresponden a las ciudades anfitrionas.

Esta preparación incluye tareas costosas, como el reemplazo de la superficie artificial utilizada en la NFL por un nuevo campo de césped natural. Mientras la familia Kraft sostiene que existen fondos federales disponibles para cubrir estos gastos, la tensión política añade otra capa de complejidad al conflicto.

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El propietario de los Patriots, Robert Kraft.

El propietario de los Patriots, Robert Kraft.

En este contexto, Donald Trump, cuestionó públicamente el derecho de Boston a albergar partidos del Mundial. Trump mantiene una disputa pública con la alcaldesa demócrata de la ciudad, un enfrentamiento que continúa latente tras la selección de Boston como sede oficial.

Recortes en los Fan Fests: un Mundial con menos festejos

La crisis en el Gillette Stadium no es un hecho aislado. Varias ciudades anfitrionas amenazaron con reducir la cantidad de días que los "Fan Fests" estarán abiertos a los aficionados. Aunque la FIFA había anunciado originalmente que estas zonas de aficionados funcionarían durante todo el evento, la realidad económica parece ser otra.

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En el caso específico de Boston, los jefes locales ya advirtieron que el evento en City Hall Plaza solo estará abierto durante "un máximo de 16 días", una reducción significativa respecto a lo planeado inicialmente. Esta situación refleja una tensión creciente entre el organismo rector del fútbol mundial y las comunidades locales que deben absorber los costos operativos de la cita mundialista.

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