La provincia de Mendoza se vistió completamente de celeste y blanco en una tarde que parecía terminar en decepción pero mutó en una de las hazañas más vibrantes de la era de Lionel Scaloni.
No apto para cardíacos. Así fue el agónico triunfo de la Selección Argentina ante Egipto por 3-2 en el Mundial 2026, una remontada histórica que desató una locura total en las calles de Mendoza.
La provincia de Mendoza se vistió completamente de celeste y blanco en una tarde que parecía terminar en decepción pero mutó en una de las hazañas más vibrantes de la era de Lionel Scaloni.
Los nervios contenidos durante los noventa minutos estallaron en un grito unificado que sacudió el centro mendocino. En cuestión de minutos, la Peatonal Sarmiento y la emblemática Avenida San Martín se convirtieron en un mar de gente.
Familias enteras, abuelos con sus nietos, jóvenes con banderas y caravanas de autos con bocinazos incesantes coparon las arterias principales de la Ciudad. Las camisetas con las tres estrellas, las réplicas de la copa al viento y los cantos de aliento decoraron una postal inolvidable en una jornada donde el invierno mendocino quedó completamente relegado por el calor de la gente.
"Estábamos destruidos con el 2-0, no lo podíamos creer. Pero este equipo nunca te deja a pie. Lo que se está viviendo acá en la Peatonal es una locura, Mendoza siempre es una fiesta cuando juega la Selección", comentó emocionado un empleado de un Drugstore céntrico con la cara pintada en la esquina de San Martín y Garibaldi.