La llegada de Maximiliano Salas a Independiente Rivadavia no solo representa uno de los movimientos más importantes del mercado para la Lepra mendocina. También aparece como una oportunidad inmejorable para que el delantero recupere protagonismo y vuelva a mostrar la versión que lo convirtió en uno de los atacantes más codiciados del fútbol argentino.
Pocas horas después de que River modificara su postura respecto de los futbolistas que no integraban la consideración del cuerpo técnico, se confirmó el préstamo del atacante a Independiente Rivadavia por una temporada. El acuerdo será sin cargo y sin opción de compra, mientras que el club mendocino se hará cargo de la totalidad de su contrato.
Salas, que no era tenido en cuenta por Eduardo Coudet y entrenaba apartado junto a otros jugadores, viajará en las próximas horas a Mendoza para incorporarse al plantel dirigido por Alfredo Berti, uno de los principales impulsores de su llegada.
Maximiliano Salas lleva 10 partidos disputados en River y marcó cuatro goles. El último a Racing Club.
El reemplazante de un número puesto
Para Independiente, la incorporación significa mucho más que sumar un nombre de jerarquía. Tras la salida de Sebastián Villa, el equipo necesitaba un futbolista con capacidad para desequilibrar, experiencia en escenarios importantes y poder de gol. En ese contexto, el correntino asoma como una apuesta fuerte para sostener el crecimiento futbolístico que viene mostrando la Lepra.
La oportunidad de volver a ser decisivo
Pero el desafío también es personal. Salas arriba al Parque General San Martín con la necesidad de reencontrarse con su mejor versión. En River nunca logró consolidarse como esperaba, pese a la fuerte inversión que realizó el club para incorporarlo desde Racing. Las expectativas fueron muy altas desde su llegada y, entre la competencia interna y la falta de continuidad, no consiguió convertirse en el delantero determinante que había demostrado ser.
Ahora el escenario es diferente. En Mendoza encontrará un entrenador que pidió expresamente su incorporación y un equipo que necesita de su jerarquía para dar un nuevo salto de calidad. Alfredo Berti confía en recuperar al goleador que supo marcar diferencias y convertirlo en una de las referencias ofensivas de Independiente durante el segundo semestre.
Maximiliano Salas llega con el respaldo de Alfredo Berti (foto), convencido de que puede recuperar el nivel y el poder de gol que lo llevaron a destacarse en el fútbol argentino.
Ramiro Gómez / Los Andes
Un nuevo comienzo en Mendoza
El nacido en Curuzú Cuatiá no juega desde el 27 de mayo, cuando convirtió el gol del triunfo de River frente a Sporting Cristal por la Copa Sudamericana. Desde entonces continuó entrenándose, aunque alejado de la consideración del cuerpo técnico.
Su ciclo en el conjunto de Núñez se cerró con 37 partidos disputados, siete goles y dos asistencias. Números que quedaron lejos de las expectativas que habían generado su contratación, pero que no alcanzan para borrar las condiciones de un delantero que ya demostró su capacidad en el fútbol argentino.
En Independiente Rivadavia comienza una nueva historia. Para el club mendocino, la ilusión es sumar a un futbolista de categoría capaz de asumir el protagonismo que dejó vacante Villa. Para Salas, en cambio, puede ser el punto de partida de un verdadero renacer futbolístico, con la confianza de Alfredo Berti y el desafío de volver a sentirse decisivo dentro de una cancha.