El clásico mendocino no solo enfrentará a la Lepra y al Lobo en un gran momento, también pondrá cara a cara a dos entrenadores atravesados por una misma escuela. Alfredo Berti y Darío Franco, marcados por la influencia de Marcelo Bielsa, le dan identidad a un duelo que excede lo emocional y se mete de lleno en lo conceptual.
La Lepra compite siempre
En Independiente Rivadavia, Berti construyó algo más que un equipo competitivo. Le dio estructura, orden y, sobre todo, una claridad poco habitual para interpretar cada partido. Su Lepra sabe cuándo acelerar, cuándo replegarse y cómo gestionar los momentos. No es casualidad que hoy sea líder y compita con autoridad incluso en escenarios de máxima exigencia. Hay una idea detrás, sostenida en el tiempo, que explica el presente.
Alfredo Berti, DT de Independiente Rivadavia
Alfredo Berti dotó a la Lepra de una claridad conceptual que fascina a propios y extraños.
EFE/ Andre Coelho
El Lobo suma coraje
En Gimnasia, Franco partió desde otro lugar, pero con una lógica similar. Su equipo no tiene el mismo recorrido, pero sí una convicción clara: intentar jugar siempre. Le inyectó coraje, liberó a sus futbolistas y los empujó a asumir riesgos. El Lobo creció en confianza, ganó presencia ofensiva y, aunque todavía está en construcción, muestra señales de un equipo que no se resigna.
Ambos comparten ese ADN bielsista que prioriza la propuesta por sobre la especulación. Berti desde la madurez de un proceso consolidado; Franco desde el impulso de una idea que empieza a tomar forma.
El clásico, entonces, no será solo una disputa de puntos. Será también un cruce de filosofías hermanas, donde el cómo importa tanto como el resultado.