El presidente de Gutiérrez Sport Club, Lucas Montalto, desmintió los rumores que indicaban una falta de pagos en los servicios, en medio de un torneo deficitario y complicado para los clubes. Con el caso de Gutiérrez como testigo, la lupa se posa en los desafíos de todas las instituciones del Federal A.
Montalto, presidente de Gutiérrez Sport Club: "Están los combrobantes de pago"
Apenas algunas horas después de la noticia que indicaba que el Perro no había pagado el operativo policial, la ambulancia y los viáticos de la cuaterna arbitral, Montalto aseguró que no es cierto: “El que conoce el mundo del fútbol sabe que si 48 horas antes no pagás la seguridad, policía, ambulancia, y árbitros, el partido no arranca. Nosotros lo hicimos en tiempo y forma, están los comprobantes, pero por una cuestión de respeto y de seguridad no puedo andar por las redes sociales compartiéndolos”, expresó.
Al mismo tiempo, quien quedó de presidente luego de semanas de inestabilidad interna, contó el panorama actual del Celeste. “La situación es difícil, pero creo que hemos estado a la altura de las circunstancias. Los resultados no nos han acompañado, pero tomamos la posta para que el club no quedara acéfalo, y en ese momento no había luz, agua, ni gas. Estamos tratando de dejar la casa en orden para dedicarnos pura y exclusivamente a lo futbolístico”, puntualizó.
Gutiérrez - San Martín
Gutiérrez Sport Club sólo pudo ganar un partido en la temporada
Jorge Ruiz
En cuanto a lo que debe, Montalto contó que la parte logística está al día, pero reconoció deudas con el pago de los sueldos de los futbolistas: “Gracias a Dios, no le debemos a ningún externo. Todos los gastos logísticos están al día. Sí reconozco que tenemos una deuda con el plantel, pero no es muy grande y en 10 días quedará saldada”.
En ese sentido, teniendo en cuenta que deben afrontar un presupuesto mensual de 30 mil dólares, el pope expresó de dónde sacan el dinero para mantenerse a flote. “Nuestros ingresos son genuinos, de los sponsors que tenemos. Hemos recibido ayuda de AFA, y por sobre todas las cosas de nuestra hinchada, que ayuda con rifas, arreglo de la cancha, y demás”.
Finalmente, le dejó un mensaje al hincha Celeste, y lo invitó a sumarse a trabajar por el club. “Decirles que se queden tranquilos, el tiempo que nos toque estar vamos a dar lo mejor para dejar al club en lo más alto. Vamos a seguir en la categoría. Y también pedirle a toda esa gente que se sienta frente a una computadora y escribe cosas que no lo son, que se sumen. Nuestros teléfonos están abiertos las 24 horas del día”, cerró.
Los preocupantes gastos del fútbol de ascenso de AFA:
La realidad de la tercera categoría en Argentina es cada vez más preocupante. A pesar de la regionalización del torneo, y del aumento en los aportes mensuales de la Asociación del Fútbol Argentino, las instituciones siguen perdiendo plata de manera dramática.
La cuenta es sencilla, y no por eso menos dura. Para participar de manera decente en el Federal A, un club necesita alrededor de 30 mil dólares mensuales, destinados a cubrir sueldos, traslados, hospedajes y logística en general. Es decir, cerca de 35 millones de pesos.
El costo total para sostenerse en un torneo de aproximadamente nueve meses de duración ronda los 270.000 USD. Un número que resulta inalcanzable teniendo en cuenta la débil situación económica, y que inclusive puede crecer si se arma un plantel competitivo, se suman gastos de iluminación artificial para jugar de noche, o ciertos imprevistos como operaciones y gastos médicos de futbolistas.
El balance negativo de los clubes de la categoría:
En cuanto a los ingresos con los que se cuentan, por más ingenio que se aplique siempre quedan por debajo de los gastos. Las recaudaciones de los partidos de local en muchas ocasiones dejan pérdida, como comunicaron oficialmente Atenas de Río Cuarto y Juventud Unida de San Luis.
El Albo del Imperio publicó hace algunas semanas el balance del duelo que se disputó en el Estadio 9 de Julio ante Estudiantes de San Luis por la fecha 5. Entre designación y viáticos de árbitros, operativo policial y seguridad privada, servicio de ambulancia, y aportes a la AFA y liga local, desembolsó $4.385.928,48. Por el contrario, recaudó $1.122.000 en venta de entradas, y $106.000 en la cantina. El resultado arrojó pérdidas por $3.157.928,48, sólo por abrir el estadio. Mismo panorama contó Juventud Unida, que recaudó $1.890.000 y pagó $3.697.709 ante Costa Brava.
Otra preocupación es la de la poca cantidad de socios con los que cuentan las instituciones. En Mendoza, por ejemplo, en 2024 Rafael Giardini aseguró que Huracán Las Heras sólo contaba con 100 socios, a pesar de su gran arraigo popular. Tampoco alcanza para cubrir las cuentas.
Para palear este difícil presente, la Asociación del Fútbol Argentino comunicó que a partir de mayo les enviará a los clubes $9.500.000 cada mes, sin importar su rendimiento en la competencia. Si bien es un número que ayudará a aliviar la situación, aseguran que no alcanza ni siquiera para pagar el viaje de un partido en condición de visitante.
Como resultado de esta realidad, los clubes terminan en una cruel encrucijada: sufrir fuertes pérdidas de plata y bajarse del torneo (como hizo Sansinena en 2024), o gerenciar el fútbol (tal como hizo Atlético Club San Martín, con un sistema mixto que reparte 50-50 la responsabilidad de los gastos entre la institución y un grupo económico externo).
Lejos de las grandes luces de la Selección Argentina, o del poderío económico de River Plate o Boca Juniors, el ascenso profundo del fútbol argentino se hunde cada vez más, con instituciones casi fundidas y sin demasiadas herramientas para salir adelante.