Independiente Rivadavia vive una Copa Libertadores de ensueño y, dentro de un equipo que encontró funcionamiento y regularidad, hay un nombre que se repite en cada planilla: José Florentín. El mediocampista paraguayo es el único futbolista del plantel que ha disputado todos los partidos de la fase de grupos, consolidándose como una pieza inamovible en el esquema de la Lepra.
Un rol clave en el mediocampo
Desde el inicio del certamen, Florentín se convirtió en un engranaje clave del mediocampo. Su presencia constante le dio equilibrio al equipo, orden en la recuperación y una salida limpia en partidos de alta exigencia, en una campaña que tiene a Independiente Rivadavia como protagonista inesperado del grupo.
El golpe inesperado antes de octavos
Sin embargo, el cierre de la fase regular dejó una noticia amarga para el jugador y el cuerpo técnico: una amonestación lo deja suspendido y no podrá estar en el cruce de octavos de final, justo cuando el equipo mendocino afronta el tramo más importante de la competencia.
Una ausencia que obliga a rearmar el equipo
El contraste es fuerte. El único futbolista que no se perdió ni un minuto en la fase inicial no podrá estar en el primer partido eliminatorio, un golpe sensible para Alfredo Berti, que pierde a una de sus piezas más confiables en la mitad de la cancha.
En una Copa donde la Lepra se consolidó como líder y revelación, Florentín deja una marca clara: fue el jugador de mayor continuidad en el plantel. Su ausencia en octavos abre ahora una incógnita en el mediocampo, justo cuando cada detalle empieza a valer el doble.