El anuncio fue realizado por el presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giovanni Malagò, quien puso fin a varios días de especulaciones sobre quién asumiría el desafío de reconstruir un seleccionado golpeado por una larga serie de frustraciones deportivas.
Pirlo quedó fuera de la carrera
Aunque Andrea Pirlo aparecía como el principal candidato para asumir el cargo, las diferencias surgidas durante el proceso de elección modificaron el escenario y terminaron inclinando la balanza en favor de Mancini.
Las negociaciones de la dirigencia italiano para que Andrea Pirlo fuese el entrenador de la Azzurra no prosperaron.
Malagò explicó que el exmediocampista había sido el nombre impulsado inicialmente por la dirección deportiva, pero admitió que cambió su postura al considerar que era necesario revisar la decisión. El dirigente también negó que existieran conflictos con Paolo Maldini y Leonardo, quienes participaron activamente de la búsqueda del nuevo entrenador.
Según remarcó, el diálogo entre todas las partes se mantuvo en un marco de respeto y consenso durante todo el proceso.
Respaldo unánime y nuevo cuerpo técnico
La designación de Mancini recibió el aval completo del Consejo Federal de la FIGC.
Además, el dirigente confirmó que el entrenador será presentado oficialmente junto con Claudio Ranieri, quien también asumirá funciones dentro de la estructura deportiva de la federación.
De acuerdo con la prensa italiana, el cuerpo técnico del flamante seleccionador estará integrado por Leonardo Bonucci, Antonio Gagliardi y Massimo Maccarone.
Malagò también adelantó que en los próximos días se incorporará una tercera figura con responsabilidades sobre todas las selecciones nacionales y el desarrollo del fútbol juvenil.
Roberto Mancini vuelve a dirigir el seleccionado italiano, después de tres años.
Gentileza.
Las razones detrás de la elección
El máximo dirigente de la federación explicó que la decisión no respondió únicamente a criterios futbolísticos, sino también institucionales.
En ese sentido, señaló que Antonio Conte fue evaluado durante el proceso, aunque finalmente se optó por otro perfil. También descartó la posibilidad de incorporar a Giorgio Chiellini a la estructura federativa por su actual vínculo con Juventus, ya que consideró apropiado evitar sumar dirigentes que trabajen en clubes de la Serie A.
Respecto al regreso de Mancini, Malagò sostuvo que la federación analizó cuidadosamente los antecedentes de su salida en 2023 y valoró las explicaciones ofrecidas posteriormente por el entrenador.
El desafío de reconstruir a Italia
Mancini asumirá nuevamente con la misión de devolver a Italia a los primeros planos del fútbol mundial.
Su primer ciclo, iniciado en 2018, tuvo como punto más alto la conquista de la Eurocopa 2021, aunque también quedó marcado por la ausencia en el Mundial de Qatar 2022 y por su salida inesperada dos años después.
Ahora tendrá la responsabilidad de revertir un presente complejo para una selección que, desde el título mundial obtenido en Alemania 2006, solo logró celebrar la consagración continental y acumuló varias decepciones en las Copas del Mundo. Italia fue eliminada en la fase de grupos en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, mientras que ni siquiera logró clasificarse para los Mundiales de Rusia 2018, Qatar 2022 y Estados Unidos, Canadá y México 2026.
Con el regreso del entrenador más exitoso de la última década, la federación busca recuperar la estabilidad deportiva y volver a posicionar a la Azzurra entre las principales potencias del fútbol internacional