El tenis de mesa, siempre
-Anunciaste tu retiro el año pasado, pero seguís jugando…
-Sigo jugando y además soy entrenador de la selección argentina. La base del equipo está en Europa, principalmente en Portugal, donde tenemos dos centros en Porto y uno en Mirandela, que queda a unas dos horas. En Mirandela el nivel es un poco más modesto, pero hay varios argentinos de 12 y 13 años formándose. En Porto están algunos de los mejores jugadores del mundo, como Santiago Lorenzo. Francisco Sanchi también está en Europa, aunque juega en Madrid. Los jugadores están repartidos entre esos centros, y yo los entreno desde ahí. Además, este año juego en primera división en España y Portugal, y también en tercera división en Francia.
-¿Pasás mucho tiempo en Europa?
-Este año estuve entre seis y ocho meses; demasiado para mi gusto. Preferiría estar en Mendoza con mi familia y disfrutar de la ciudad, que me encanta.
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La charla, con el club Mendoza de Regatas como escenario, pasó por todos los aspectos de su vida.
Marcelo Álvarez / Los Andes
-¿Es difícil adaptarse?
-Me gusta mucho Mendoza, el clima, la gente, la vida social. Aunque me considero un privilegiado por poder estar en Europa, siempre quiero volver. Lo que más me cuesta es estar lejos de mi hijo.
-¿Eso es algo familiar o más personal?
-Creo que es algo personal, aunque mi familia es muy importante, sobre todo mi hijo, que tiene 10 años. Lo llevé dos veces a Europa para que pudiera jugar un mes y medio en cada viaje, pero estar seis meses sin verlo se hace cada vez más duro. Si pudiera estar con él todo el tiempo, sería mucho más fácil adaptarme.
-¿Cómo es la relación con tu hermano?
-Estamos todo el día juntos. Compartimos la misma vida, los mismos espacios. Mucho tiempo juntos.
-¿Y en las reuniones familiares? ¿De qué se habla?
-De tenis de mesa, fútbol... Y mi viejo siempre mete política. Mis viejos tienen una vida social y deportiva muy activa. Tienen 74 años y la verdad, están mejor que nosotros.
-Si tuvieras que elegir grandes momentos de tu vida, no solo deportivos, ¿cuáles serían?
-Disfruté cada etapa. Recuerdo mi primer torneo argentino, allá por el '93 o '94. Mi primer Sudamericano, en el '95, en Valencia, Venezuela. Hasta hoy tengo amigos de ese torneo. También tengo grandes recuerdos con mi viejo acompañándome, sin meterse en el deporte. Eso lo valoro mucho: siempre apoyó desde el costado, sin presionar. A veces los padres se meten demasiado y eso perjudica. Yo tuve la suerte de que mis viejos siempre me acompañaron sin invadir. Con poco o mucho dinero, hicieron el esfuerzo y gracias a ellos estuve en todos los torneos. Les debo mucho. Hasta el día de hoy siguen apoyando, dando consejitos... Y yo los escucho.
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La mirada siempre en el objetivo: así es como elige transitar la vida el mendocino.
Marcelo Álvarez / Los Andes
-¿Sentís que los últimos diez años fueron los mejores de tu carrera?
-Sí, sin dudas. Fue mi mejor etapa en cuanto a nivel, maduración, todo. Llegó después de los 30, 32, 33 años... Y clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio con 35 fue espectacular. Lo único malo fue que se dio en plena pandemia y no se pudo disfrutar del todo. No había público, no se vivía el ambiente real de la Villa Olímpica. Después pude ir a París, ya como entrenador, y ahí sí lo viví de otra manera. París fue increíble. Viví cosas grandes e inolvidables en muy poco tiempo.
-Tabachnik dice que sos el mejor jugador de tenis de mesa de Mendoza de todos los tiempos...
-Para mí, el mejor es él. Sin duda. No lo digo solo yo, lo dice todo el mundo. Él dice eso de mí porque somos como hermanos, pero para mí es el número uno. Compartimos más de 20 años juntos: entrenamos, concentramos, viajamos... vivimos muchas cosas buenas y malas. Yo tenía 14 y él 22 cuando empezamos a compartir habitación en los torneos. Es el jugador con más participaciones olímpicas del país, el que más Campeonatos Argentinos jugó y, además, tenía una mentalidad única. Es un referente.
-¿Estás en pareja?
-No; no hay tiempo.
-¿Y cómo te llevás con eso?
-Me gustaría tener una vida un poco más estable. Tengo un hijo y me llevo excelente con su mamá. Si no fuera por ella, no podría tener el ritmo de vida que tengo. Estuve muchos años en pareja, hasta los treinta y pico.
-¿Qué hubieras sido si no te dedicabas al tenis de mesa?
-Siempre estuve vinculado al deporte desde muy chico. No había forma de que no fuera deportista. Si no era esto, era fútbol. Cualquier deporte me apasiona. Me gusta competir, aunque sea en el truco o en el ajedrez.
-¿Sos muy competitivo?
-Siempre quiero ganar. Aunque aprendí mucho a perder, y eso es lo más importante en el deporte: saber perder. Entender que es un juego. Pero hago todo para ganar, eso seguro.
-¿Cómo manejás las frustraciones?
-Muy bien. Hace muchos años entendí que no siempre se gana. Ganar es muy difícil y se da pocas veces. Eso intento transmitir a los más jóvenes: lo importante no es el resultado, sino el proceso. Lo que importa es hacer todo lo mejor posible. A veces te toca un rival mejor o simplemente no tenés tu día. Y está bien. No es dramático perder.
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Gastón Alto es la referencia ineludible a la hora de hablar del tenis de mesa a nivel provincial y nacional.
Marcelo Álvarez / Los Andes
-¿Salís rápido de los momentos difíciles?
-Sí, aunque muchas veces ni siquiera lo veo como algo negativo. Puede ser una virtud del rival o un error propio. Pero siempre hay algo que aprender. El deporte y el rendimiento van en paralelo con la vida. Lo que te pasa en una cancha muchas veces refleja lo que te pasa afuera. Son momentos para superar.
-¿En qué sentís que el deporte te formó como persona?
-No soy tan ordenado, pero el deporte me dio muchos valores. Me enseñó a entender que no todos piensan como uno, que hay culturas distintas y que hay que adaptarse. No podés vivir enojado con la vida. El deporte me ayudó a ser más tolerante, a entender al otro, a convivir. Me aportó valores que me sirven la escuela, para la vida y los amigos.
-¿Tenés alguna participación en política?
-No tengo ninguna afiliación política. Solo quiero que a la mayoría le vaya bien. Pero no estoy vinculado con ningún partido.
-¿Y cómo ves al país?
-La gente la está pasando mal. No quiero meterme demasiado en ese tema, pero veo todo muy caro. Incluso más caro que en Portugal, donde vivo: alquileres, supermercados... Hay gente que realmente la está luchando mucho.
-¿Y Mendoza?
-A la provincia la veo cada vez más linda. Me encanta. Hicimos un torneo hace poco y vinieron amigos de Chile y de Costa Rica. Siempre les digo que vivo en la provincia más linda del país.
-¿Sos de los que siempre quieren volver?
-Me gusta Mendoza. Me gustan otras ciudades también, y me adapto a la cultura de cada lugar. Respeto a todos: a los chinos, portugueses, porteños... Trato de adaptarme y no soy de criticar. Me gusta valorar lo que hay.
-¿Y la música?
-Me gusta mucho el rock nacional. A la cabeza, el Indio Solari, también Los Fundamentalistas. Hace poco fui a ver a Los Piojos. También escucho cumbia. Lo que no me gusta para nada es el reggaetón (risas).
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"En Mendoza de Regatas soy feliz", confesó Gastón, al tiempo que reconoce que toda su familia es socia de la entidad.
Marcelo Álvarez / Los Andes
-¿Sos más ricotero entonces?
-Sí, sin dudas. Me gustan los Redondos, el Indio, ese estilo.
-¿Leés?
-Muy poco.
-¿Y con tus amigos qué te gusta hacer?
-Comer asado: ¡me encanta! Me vendría bien comer un poco más de verduras, pero disfruto mucho el asado. Me gusta juntarme, jugar al fútbol, al pádel. Me gusta moverme, estar activo, salir a dar una vuelta, ir a algún bar a escuchar música.
-¿Vas a espectáculos locales?
-No mucho, porque no estoy tanto tiempo acá. Pero sí, cuando puedo voy. Tengo amigos que hacen música y a veces los voy a ver tocar. Pero los fines de semana normalmente son de asado, familia, mi hijo, algún amigo... y ahí estoy yo (ríe).
-¿Y te sentás a ver mucho fútbol?
-Soy hincha de Boca de toda la vida. Siempre quiero que le vaya bien. Igual tengo amigos de la Lepra, de Gimnasia, del Tomba... y también quiero que a ellos les vaya bien. Sigo el fútbol mendocino, tanto la Primera Nacional como la Liga Profesional, pero soy bostero. ¡Que gane Boca siempre!
-¿Has ido a la Bombonera?
-¡Sí, por supuesto!
-¿Y en tu familia son todos bosteros?
-Mi vieja y mi viejo no saben si la pelota pica porque tiene un sapo adentro (risas). Pero con mi hermano sí, somos futboleros.
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Toda la categoría del mejor tenismesista provincial, bajo el lente del fotógrafo de Diario Los Andes.
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-Cuando estás en Europa, ¿vas a la cancha?
-No, nunca fui. Me engancho más con la Champions. En Portugal está el Porto, pero nunca coincidió para ver un buen partido. La liga portuguesa, salvo por Porto, Benfica y Sporting, es bastante floja.
-Tenés una edad en la que pudiste disfrutar tanto a Diego como a Messi...
-Sí, totalmente. Pero a mí me gusta mucho Riquelme. Y lo quiero decir: soy riquelmista a morir, antes que todo. Después, por supuesto, Maradona, por quien tengo un fanatismo, y también Messi. Son épocas totalmente distintas, pero los tres me gustan por igual.
-¿Y la Selección?
-La Selección es un lujo. Después de tanto sufrimiento, de perder una final como la que perdimos... qué sé yo. Ahora están saliendo bien las cosas. Está todo impecable, no falla nada. Incluso el otro día jugó mal y nos gusta igual.
-¿Te gustaría que en el tenis de mesa todo cerrara tan bien como en la Selección?
-¡Sería hermoso tener esa estructura! O movilizar a la gente, a los sponsors, como lo hace el fútbol. Creo que el deportista argentino tiene un plus adentro: siempre quiere un poco más. Gracias a eso hemos peleado muchas medallas olímpicas sin tanto apoyo. Nosotros también luchamos mucho con muy poco. Faltan recursos, pero seguimos adelante.
-¿Qué significa para vos ponerse la camiseta de la Selección y representar al país?
-Es algo que emociona. Representar a la Argentina es un orgullo. No lo hacemos por plata; lo hacemos por placer, pasión, amor. Es algo único.
-Pese a la falta de presupuesto y de estructura, los deportistas argentinos siguen logrando buenos resultados. ¿A qué lo atribuís?
-A ese plus que tenemos. Todos se las rebuscan para lograr objetivos. ¿Viste el video de la nadadora Agostina Hein entrenando en una Pelopincho? Bueno, así somos. Entrenamos en cualquier condición. La pasión y el amor son nuestro diferencial. Ese es el plus muy especial. Realmente lo sentís cuando jugás un Sudamericano, unos Juegos Panamericanos o los Odesur. Te ponés a ver lucha, judo, cualquier deporte, y solo querés que al que está ahí le vaya bien. Es pasión.
El crecimiento del tenis de mesa en Mendoza
El tenis de mesa se lleva gran parte de la charla con Gastón Alto. Es su pasión; no puede esconderlo. "En algunos aspectos estamos como otros deportes, somos potencia en el continente, pero el apoyo económico es limitado. No podemos jugar todos los torneos del circuito. Sólo algunos jugadores cuentan con respaldo. Faltan recursos para los técnicos, para acompañar a los jugadores a los torneos. De los 20 torneos anuales que hay, quizás sólo podemos jugar tres o cuatro".
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"Ese claro objeto del deseo", destaca Alto cada vez que enciende una disputa en la mesa.
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Respecto de como ve a Mendoza, confió: "Se ha posicionado muy bien. Recientemente organizamos un torneo Grand Prix a nivel nacional en el Arena Aconcagua, con apoyo de la Subsecretaría de Deportes, y de los municipios de Capital y Guaymallén. También con el trabajo conjunto de la federación de tenis de mesa y del club Regatas, que colabora mucho. Hay esfuerzo, coordinación y mucho entusiasmo". Y de inmediato agrega: "Tenemos una camada muy buena en menores de 13 años y también en las selecciones sub 15 y sub 19. Se hace mucho hincapié en el desarrollo de los chicos, con entrenamiento físico, técnico en Regatas, y práctica diaria, incluso en doble turno algunos días".
Una vida dedicada al deporte
-¿Practicás otros deportes?
-Sí, jugué futsal casi 20 años. Incluso integré selecciones mendocinas y en la última etapa jugué en Talleres. Ahora sigo jugando con los seniors.
-¿En qué puesto?
- Delantero. Me gusta hacer goles, aunque no soy un goleador (se ríe).
-¿Cómo empezó tu relación con el tenis de mesa?
- Me hicieron socio del club cuando tenía 4 años. Mi hermano, que es 8 años mayor, empezó primero y yo lo seguí.
-¿Que tu hermano y vos se hayan dedicado al tenis de mesa tiene que ver con que tu mamá sea japonesa?
-Me lo han preguntado muchas veces, pero no es así. Mi mamá es japonesa, sí, pero papá está vinculado al deporte desde el andinismo. Y mi hermano y yo, con el tenis de mesa desde siempre.
-Cuando no tenés un día deportivo, ¿qué hacés?
-Me gusta mucho estar en el club. En Regatas siempre hay cosas para hacer. Siempre hay jugadores para ver y también tengo a mi hijo. Además, estoy vinculado con el fútbol. Trato de disfrutar del día a día: un poco la familia, un poco los amigos.
-Tenés la camiseta de Regatas bien puesta…
-Soy un agradecido al club; nací acá. Mi hijo también es socio. Toda mi familia es socia. La verdad es que es un club fantástico. He hecho socio a todos mis amigos. Tenés todas las actividades, no es un club caro, se disfruta. Mi hijo y mis sobrinosa pasan todo el día acá.
-Estás muy involucrado con los jóvenes…
-Siempre estuve cerca de los más chicos. Cuando era el más joven, los más grandes me guiaron. Yo trato de copiar lo bueno que recibí. Uno va creciendo, y con 40 años compartía la Selección con pibes de 20 o 25.