A solo días del puntapié inicial, el Mundial 2026 sumó un inesperado dolor de cabeza organizativo. El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, uno de los 52 colegiados seleccionados por la FIFA para impartir justicia en la Copa del Mundo, habría sido deportado a Turquía tras negársele el ingreso a los Estados Unidos.
De confirmarse oficialmente la noticia, el referí de 33 años se perdería el hito más importante de su carrera profesional: convertirse en el primer árbitro de Somalia en dirigir en un Mundial absoluto.
Quién es Omar Abdulkadir Artan, el árbitro del revuelo migratorio
Artan es considerado una de las grandes promesas del arbitraje en el continente africano. Recibió su insignia internacional de la FIFA en 2018 y, desde entonces, construyó una sólida reputación basada en sus estadísticas:
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Experiencia internacional: Dirigió partidos de Eliminatorias Mundialistas, la Copa Africana de Naciones y la Liga de Campeones de la CAF.
Historial limpio: Acumula 6 encuentros de clasificación africana y 36 tarjetas amarillas en la Champions continental, con un detalle clave: nunca registró expulsiones directas.
Su designación para la cita norteamericana no solo era un premio a su rendimiento, sino que tenía un peso simbólico histórico para el referato de su país.
EE. UU., México y Canadá 2026: Crece la polémica por las visas y los controles
El caso del árbitro somalí no parece ser un hecho aislado, sino la punta del iceberg de un problema más profundo en la previa del torneo que se disputará del 11 de junio al 19 de julio.
Según diversos reportes, las delegaciones de Irak e Irán también habrían enfrentado serios obstáculos y trabas migratorias para ingresar a territorio estadounidense. Esta situación encendió el debate sobre los estrictos controles fronterizos de las sedes y cómo estos afectan el normal desarrollo de un evento de magnitud global.
El silencio de la FIFA ante la crisis
Por el momento, la FIFA no ha emitido ningún comunicado oficial sobre la deportación de Artan ni detalló cuáles serán los pasos a seguir para resolver su situación.
Con el torneo a la vuelta de la esquina, el máximo organismo del fútbol mundial trabaja a contrarreloj para destrabar los conflictos de visados y evitar que los problemas geopolíticos empañen la fiesta del Mundial 2026.