Todavía no había rodado la pelota, pero el Mundial 2026 ya había regalado una de esas postales que quedan guardadas para siempre. El Hard Rock Stadium de Miami se vistió de celeste y blanco cuando comenzó a sonar el Himno Nacional Argentino y decenas de miles de voces se unieron en un mismo canto
No importó la distancia con Buenos Aires ni que el partido se disputara a miles de kilómetros de casa. Durante poco más de un minuto, el estadio dejó de pertenecer a Estados Unidos para convertirse en un pedazo de Argentina.
La hinchada Argentina hizo estremecer el Hard Rock Stadium.
EFE
Los jugadores, protagonistas de otra imagen inolvidable
Como ocurrió tantas veces desde que Lionel Scaloni asumió al frente de la Selección Argentina, los futbolistas vivieron el himno con una intensidad especial. Las cámaras captaron los rostros de Lionel Messi, Emiliano Martínez, Rodrigo De Paul, Cristian Romero y el resto del plantel cantando cada estrofa con los ojos fijos en la bandera. Algunos cerraron los puños. Otros levantaron la cabeza y dejaron escapar la emoción en cada palabra.
Fue una imagen que volvió a reflejar la identidad de un grupo que hizo de la conexión con la gente uno de sus principales sellos.
El aliento de un pueblo que cruza fronteras
La marea albiceleste volvió a demostrar que la Selección juega de local en cualquier rincón del planeta. Miles de argentinos llegaron desde distintos puntos del país y también desde ciudades de Estados Unidos, Canadá y otros destinos para acompañar al equipo en el inicio de la fase eliminatoria del Mundial.
Muchos viajaron durante días. Otros organizaron sus vacaciones alrededor del torneo. Todos compartieron el mismo momento cuando las estrofas del himno comenzaron a multiplicarse por cada tribuna hasta tapar cualquier otro sonido del estadio.
No fue un simple protocolo previo al partido. Fue una declaración de pertenencia.
Una emoción que ya es marca registrada de la Scaloneta
Cada Mundial deja imágenes imborrables. Algunas llegan con goles, otras con atajadas decisivas y varias nacen incluso antes del pitazo inicial.
El himno argentino se ha convertido en uno de esos símbolos que identifican a esta generación. La comunión entre los jugadores y los hinchas trasciende el resultado y transforma cada previa en una ceremonia cargada de emoción.
En Miami volvió a repetirse esa escena. Miles de gargantas cantando al unísono, futbolistas visiblemente conmovidos y un estadio entero vibrando con los acordes del Himno Nacional Argentino.
Todavía quedaban noventa minutos por jugar. Pero, una vez más, la Selección ya había conseguido algo que ningún marcador puede reflejar: emocionar a todo un país, incluso a miles de kilómetros de sus fronteras.