"Diarrea masiva": la excusa más insólita del fútbol que evitó un descenso en Maldivas
El Club Green Streets debía perder por menos de 4 goles para seguir en Primera y decidieron no presentarse, aceptando una derrota que les permitió salvarse.
Conmoción en el fútbol de las Maldivas tras la decisión de un equipo de no jugar el último partido y evitar así el descenso.
El fútbol de Maldivas es escenario de uno de los escándalos más cínicos de la historia reciente. Tras ganar su rival directo, el Club Green Streets optó por un camino impensado: no salir a la cancha. Al forzar una derrota por reglamento, evitaron la goleada que los descendía y desataron una crisis institucional sin precedentes.
La batalla por la permanencia en la Dhivehi Premier League, la máxima categoría de Maldivas, terminó de la manera más vergonzosa posible durante la jornada final de la temporada 2025/2026. El Club Valencia había cumplido su parte el 4 de febrero al derrotar a su oponente por 2-0, un resultado que los dejaba a la espera de un milagro: que el Green Streets perdiera por cuatro o más goles en su último partido.
Sin embargo, el Green Streets encontró una fisura en el reglamento de la Asociación de Fútbol de Maldivas (FAM) que le permitió controlar su propio destino sin necesidad de disputar ni un minuto de juego. Al día siguiente, el equipo simplemente no pudo alinear al número mínimo de jugadores requeridos para iniciar el encuentro contra el New Radiant Sports Club.
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Una derrota estratégica: el vacío legal que condenó al Valencia
Según las normas vigentes de la liga maldiva, cuando un equipo no se presenta o no puede cumplir con el cupo mínimo de futbolistas, se le otorga la derrota por un marcador técnico de 0-2. Para el Green Streets, aceptar este "castigo" fue un negocio redondo: perdieron los puntos, pero protegieron su diferencia de goles, manteniéndose en la máxima categoría y condenando al Club Valencia al descenso por segunda vez en ocho años.
La reacción del Club Valencia no se hizo esperar, calificando las acciones de sus rivales como una "explotación deliberada de las reglas" e incluso denunciando un posible amaño de partidos. El impacto es profundo para una institución que ya había sufrido la caída a Segunda en 2018 y que ahora ve cómo sus derechos deportivos son vulnerados por una maniobra administrativa.
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"Diarrea y gripe": la defensa de un club bajo fuego
Ante la ola de críticas internacionales, el Green Streets emitió un comunicado oficial donde negó rotundamente cualquier intención de manipular el resultado. La explicación brindada por la dirigencia del club fue tan curiosa como polémica: aseguraron que un brote repentino de diarrea y gripe afectó a la gran mayoría de sus jugadores registrados justo antes del partido.
Según la versión del club fundado en 2010, el cuerpo técnico y algunos jugadores sí estuvieron presentes en el estadio, lo que a su juicio demuestra su "intención de competir". No obstante, la falta de futbolistas sanos imposibilitó la realización del juego. Esta excusa médica fue recibida con total escepticismo por la prensa y la opinión pública, quienes sospechan de una conveniencia matemática demasiado perfecta.
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Sanciones leves y una amenaza de recurrir a la FIFA
La resolución de la Asociación de Fútbol de Maldivas sumó más leña al fuego. Aunque el comité disciplinario impuso una prohibición de transferencias al Green Streets y una multa de 50.000 rufiyaas (unos 2.380 euros), permitió que el resultado de 0-2 se mantuviera firme. Esto significa que, a pesar de la sanción, el Green Streets logró su objetivo de permanecer en Primera.
El Club Valencia ya manifestó que no acepta este veredicto por considerarlo una muestra de "favoritismo" y está dispuesto a llevar el caso ante la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y la FIFA si es necesario.