Lionel Messi disputará en el Mundial 2026 su sexto torneo con la Selección Argentina y el quinto portando la camiseta Número 10, el dorsal más emblemático de la historia del fútbol nacional.
Desde Mario Alberto Kempes en 1978 hasta Leo Messi en 2022 y 2026, la 10 de Argentina se consolidó como símbolo de identidad, talento y liderazgo en la Copa del Mundo.
Lionel Messi disputará en el Mundial 2026 su sexto torneo con la Selección Argentina y el quinto portando la camiseta Número 10, el dorsal más emblemático de la historia del fútbol nacional.
Lejos de ser un simple número, la 10 se transformó en un símbolo que atraviesa generaciones y que está directamente asociado a los grandes hitos de la Albiceleste en la Copa del Mundo.
La camiseta adquirió un significado especial a partir del Mundial de 1978, cuando Mario Alberto Kempes la llevó en la primera consagración argentina. Hasta entonces, los dorsales se asignaban por orden alfabético, una práctica que incluso dejaba situaciones curiosas como la del arquero Ubaldo Fillol usando la número 5.
Desde 1982, la 10 quedó ligada a Diego Armando Maradona , quien la mantuvo hasta 1994 y la convirtió en un ícono mundial tras sus actuaciones en México 1986 y Estados Unidos 1994.
Tras la etapa de Maradona, Ariel Ortega fue el encargado de portar el dorsal en los Mundiales de 1998 y 2002. Luego, en Alemania 2006, la responsabilidad pasó a Juan Román Riquelme.
La irrupción de Messi en la Copa del Mundo llegó en 2006, aunque entonces utilizó la camiseta 19, ya que la 10 pertenecía a Riquelme. Fue recién en 2009 cuando el rosarino comenzó a vestirla oficialmente con la Selección, en un partido de Eliminatorias ante Venezuela.
Desde entonces, la 10 quedó definitivamente asociada a su figura, en paralelo a la construcción de una era que lo llevó a la consagración en Qatar 2022.
Messi llegará al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con la posibilidad de disputar su última Copa del Mundo. En ese caso, la Selección Argentina deberá volver a pensar quién será el heredero de un dorsal que se volvió sinónimo de identidad futbolera.
En los últimos años, distintos jugadores lo utilizaron en partidos puntuales, como Paulo Dybala, Ángel Correa y Franco Mastantuono, aunque ninguno logró consolidarse como su sucesor en la lista definitiva.
Más allá de nombres y ciclos, la historia de la 10 argentina en los Mundiales resume una idea que se repite desde hace casi medio siglo: cada generación encuentra en ese número a su máximo referente.