Con un gol Herazo, San Lorenzo venció a Gimnasia y Esgrima
El colombiano anotó en la primera pelota que tocó y el Ciclón se llevó el triunfo en la vuelta de Gimnasia y Esgrima al Víctor Legrotaglie, tras el ascenso.
Gimnasia y Esgrima impuso condiciones en el primer tiempo, pero fue irregular en el complemento y lo pagó caro.
Gimnasia y Esgrima de Mendoza vivió una jornada una jornada histórica, más allá de la derrota 1-0 ante San Lorenzo como local, tras el gol del colombiano Diego Herazo, a los 25 minutos del complemento. El Lobo vivió una fiesta en su vuelta al Víctor Legrotaglie, luego del ascenso a Primera División.
Los primeros minutos no tuvieron atractivo. El Lobo intentó acomodarse a tantas emociones. El comienzo fue con lanzamientos largos por parte del Lobo y San Lorenzo intentando acortar la distancia hacia el centro del campo, buscando evitar los espacios para los lanzadores locales. La primera, un caño exquisito de Paredes y el posterior remate que se fue apenas por encima del travesaño.
Gimnasia y Esgrima
El Mensana busca por todos los medios abrir el marcador. Estuvo cerca en el primer tiempo y decayó en el complemento.
Ramiro Gómez / Los Andes
Y en una presión alta del Mensana, un remate de Ulises Sánchez terminó provocando la gran reacción de Orlando Gill, que envió el balón al córner. Gimnasia marcó el formato del encuentro durante ese arranque de partido. El Ciclón se sostuvo en el empate por otra buena actuación de su arquero, que volvió a reaccionar muy bien ante otro remate de Sánchez.
El ex Belgrano de Córdoba fue clave en ese comienzo de mucha claridad y calma. El volante, que llegó a préstamo por una temporada, es criterioso para hacer correr el balón y empieza a erigirse como amo y señor del mediocampo mendocino.
La intensidad mensana marcó la etapa en el Legrotaglie. San Lorenzo no encontraba la forma de salir del asedio al que fue sometido en su campo. El reloj corría y el local seguía encontrando caminos al arco rival por los pasillos internos. El Ciclón perdió los libros en el inicio mismo y el buen comienzo de Gimnasia fue una noticia saludable, con la intención de ser protagonista, apostando al buen juego y a los intentos con el balón por abajo.
Recién pasado los 25 minutos, el Ciclón consiguió ganar algo de tranquilidad, dando un paso al frente y encontrando algo de tenencia en Facundo Gulli y Manuel Insaurralde. El encuentro perdió vistosidad y se sucedieron algunos roces que cortaron en demasía el recorrido del balón. Sin embargo, hubo algo que sirvió para expresar el buen trabajo mensana: la insistencia para forzar errores ajenos. Además, como plus, San Lorenzo no pateó al arco durante los primeros 45 minutos.
Gimnasia y Esgrima
El Lobo mendocino puso en aprietos a San Lorenzo con varios intentos sobre el arco visitante.
Ramiro Gómez / Los Andes
San Lorenzo dio el golpe
Damián Ayude, entrenador azulgrana, comprendió que debía buscar una vuelta de rosca al equipo para mejorar la pobre expresión del primer tiempo y lo consiguió con una serie de movimientos en el mediocampo. Mientras, Gimnasia mantuvo la velocidad para salir en transiciones que provocaron preocupación en el retroceso visitante.
No fue igual el complemento. El Ciclón se paró más lejos de su arquero y Gimnasia ya no fue tan claro en la conducción del balón. El encuentro perdió claridad y el que se favoreció de este nuevo contexto fue el elenco visitante. Ambos entrenadores eligieron mover el banco a partir de esta situación. Fue el momento de Alexis Cuello para el visitante, permitiendo al elenco azulgrana romper el cerco defensivo local en algunas oportunidades. Sin embargo, todo fue en cuentagotas y sin grandes emociones. Hasta que llegó un movimiento desde el banco de suplentes que cambió la noche: el ingreso de Diego Herazo dio réditos. Cuello la armó y el colombiano empujó a la red para abrir el marcador.
Gimnasia sintió el impacto. Intentó salir de la sorpresa dando un paso adelante, pero se quedó sin ideas para acercarse a las inmediaciones de Gill. San Lorenzo comprendió el negocio que tenía entre sus manos e hizo más cortado el juego, sin arriesgar, para sumar un triunfo que terminó dejando un sabor amargo en el Lobo.