Franco Colapinto alcanzó su primer punto con Alpine en un Gran Premio de China accidentado, pero el resultado no logró calmar su frustración. A pesar de terminar décimo tras el choque con Esteban Ocon y el retiro de Max Verstappen, el pilarense fue lapidario con el rendimiento del auto y la suerte del equipo.
El piloto argentino no ocultó sus sensaciones encontradas tras bajarse del monoplaza: "La verdad que fue bueno haber sumado puntos, pero estoy triste por haberlo sumado por tener suerte, porque se quedó Max y no lo hubiera sumado", reconoció con honestidad brutal. Para el joven bonaerense, no es positivo haber finalizado por detrás de vehículos con un ritmo inferior al de su Alpine durante el último tramo de la competencia.
Daños estructurales y críticas a la organización
El impacto provocado por Esteban Ocon en la vuelta 33 no solo le costó una sanción de diez segundos al francés, sino que comprometió seriamente la aerodinámica del auto número 43. "La parte trasera derecha quedó toda rota, tenía un agujero grande en el piso atrás y perdía muchos puntos de carga", detalló Colapinto sobre las consecuencias técnicas del toque. Esta rotura en el fondo plano es el motivo por el cual el monoplaza perdió estabilidad, dificultando su capacidad para defender la posición en las curvas rápidas de Shanghai.
La mayor molestia del argentino, sin embargo, se centró en la gestión de la carrera por parte de las autoridades tras el abandono de Lance Stroll. Colapinto aseguró que pusieron un Safety Car que no tiene sentido y comparó la situación con lo ocurrido en Melbourne, donde ante incidentes más graves solo se utilizó el coche de seguridad virtual: "Siento que hice una de las mejores carreras, empujando todas las vueltas, para que después se vaya todo", sentenció sobre el golpe de mala suerte que arruinó su estrategia inicial.
En los giros finales, el pilarense estuvo a milésimas de superar al Williams de Carlos Sainz, pero decidió priorizar el resultado para el equipo: "Con Carlos me quedé bastante caliente; tenía unas ganas de pasarlo que estaba por tirarme en cualquier lado, pero me contuve porque estaba para que quedemos los dos tirados", sentenció. A pesar de la bronca acumulada, el pilarense reafirmó su filosofía de no rendirse nunca de cara al próximo desafío en Japón.