La Selección Argentina, vigene campeona del mundo, encara la recta final hacia el Mundial 2026 con la mayoría de los nombres prácticamente definidos. Sin embargo, la nómina final de 26 jugadores todavía no está cerrada.
Roberto Ayala explicó el proceso interno del cuerpo técnico, donde la polifuncionalidad, el estado físico y el consenso grupal definen a los 26 convocados.
La Selección Argentina, vigene campeona del mundo, encara la recta final hacia el Mundial 2026 con la mayoría de los nombres prácticamente definidos. Sin embargo, la nómina final de 26 jugadores todavía no está cerrada.
Dentro del cuerpo técnico que lidera Lionel Scaloni consideran que el plantel está “resuelto en un 80%”, aunque aún quedan decisiones abiertas vinculadas al nivel, el estado físico y posibles imprevistos de último momento.
Roberto Ayala, integrante del cuerpo técnico, explicó que la construcción de la lista no se basa únicamente en nombres o rendimiento inmediato, sino en las distintas funciones que cada jugador puede cumplir dentro del equipo.
“Hay que ver qué te puede llegar a dar cada futbolista. Si necesitás línea de tres o de cinco, quién puede adaptarse”, explicó el ex defensor en diálogo con Clank!, programa conducido por el periodista Juan Pablo Varsky.
En ese sentido, remarcó la importancia de la polifuncionalidad dentro del plantel, especialmente en casos como el de Nahuel Molina o otros jugadores capaces de desempeñarse en más de una posición, algo que permite ajustar sistemas tácticos durante el torneo.
El armado de la lista también contempla variables externas, como lesiones o bajas de último momento, algo que obliga al cuerpo técnico a mantener alternativas abiertas hasta el cierre definitivo.
Ayala recordó el caso de Juan Foyth como ejemplo de un jugador importante en el esquema que quedó fuera por cuestiones físicas, lo que obliga a reajustar opciones dentro del plantel.
“Hay un 80% seguro, pero el resto se define por nivel o estado físico”, resumió.
El método de selección no recae en una sola persona, sino en un trabajo conjunto entre Scaloni y sus colaboradores, entre ellos Walter Samuel, Pablo Aimar, Matías Manna y Luis Martín.
Según explicó Ayala, cada integrante elabora su propia lista en paralelo y luego se comparan criterios: “Cada uno hace su lista y después el que decide es Leo. Hay muy pocas diferencias entre nosotros”.
Las primeras etapas del proceso incluyen reuniones, charlas y análisis conjuntos, donde el entrenador abre el juego para discutir opciones y ajustar detalles.
Sin embargo, la decisión final queda en manos de Scaloni, quien termina de definir la convocatoria definitiva en base al consenso general del cuerpo técnico.
En cuanto a la comunicación con los futbolistas, Ayala señaló que no suele haber avisos previos sobre quiénes quedan dentro o fuera de la lista final.
En ciclos anteriores, la Selección trabajó con una prelista amplia —de alrededor de 55 jugadores— antes de realizar el recorte definitivo a los 26 que disputan el Mundial.
Con un método ya probado en Qatar 2022, donde Argentina terminó consagrándose campeona del mundo, el cuerpo técnico mantiene una estructura de trabajo basada en el consenso interno, el análisis de funciones y la adaptación táctica.
De cara al Mundial 2026, Scaloni y su equipo afinan los últimos detalles de una lista que ya está prácticamente definida, pero que aún conserva margen para ajustes de último momento.