Marzo de 2018 en el salón de conferencias de prensa del Malvinas Argentinas, y un envalentonado Marcelo Gallardo se anima a ser irónico ante la requisitoria de los medios. La victoria y el título ante Boca Juniors, que significó el relanzamiento de su ciclo al frente del Millonario, permite la famosa frase: "Jugar mal fue parte de la estrategia".
No se trató de una simple humorada, sino de algo más profundo. Fue la manera que encontró el director técnico para sacarse la pesada mochila que se había posado sobre sus hombros producto de una serie de malos resultados, y de un equipo que no arrancaba. A partir de allí, el camino se reencausó y River volvió a sonreír.
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En 2018, una victoria ante Boca le permitió a Marcelo Gallardo relanzar su ciclo. 7 años después busca lo mismo
Hoy, siete años después, el destino pone a Gallardo en la misma situación: llegar apretado y cuestionado a un clásico que puede significar un quiebre definitivo para su proyecto deportivo. Esta vez no hay título en juego, pero si está el objetivo de la clasificación a la Copa Libertadores sobre el tapete. Una derrota podría complicar las cosas para el 2026.
Los indicios que demuestran la importancia del clásico para Marcelo Gallardo:
RIVER PLATE
Stefano Di Carlos y Marcelo Gallardo en plena conferencia de prensa, anunciando la continuidad del DT.
GENTILEZA.
Por ese motivo, el Muñeco planifica apoyarse en los jugadores de experiencia, intentando dar el golpe que le permita tomar aire y acallar las críticas. La supuesta línea de cinco y el posible regreso de Enzo Pérez y Sebastián Driussi, se entienden sabiendo que Boca vuelve a ser la variable que define si el DT mantiene su liderazgo, o si debe refundarse desde las cenizas.
Marcelo Gallardo no es el único que sabe que el resultado del fin de semana puede cambiarlo todo. Stéfano Di Carlo, nuevo presidente del Millonario, dio muestras de entender lo mismo y cortó por lo sano. Delante de decenas de periodistas confirmó públicamente que renovó el contrato del entrenador, en un intento por restarle valor a lo que podría hacer un resultado adverso en la espalda del adiestrador.
Así llega River Plate al clásico con Boca, sabiendo que puede ser un antes y un después para un ciclo que no pasa por su mejor momento. Con la presión de ganar para tomar envión, y no perder pisada respecto al objetivo que le queda: la clasificación a la Copa Libertadores.