Franco Colapinto volvió a padecer las limitaciones de Alpine en el Gran Premio de Barcelona y terminó la clasificación con una mezcla de resignación y enojo. El piloto argentino avanzó hasta la Q2 y largará desde la 13ª posición, aunque las dificultades del monoplaza marcaron toda su jornada y dejaron en evidencia los problemas que atraviesa la escudería francesa.
A pesar de superar a su compañero Pierre Gasly por apenas siete centésimas, el pilarense no ocultó su malestar por el comportamiento del vehículo en el circuito de Montmeló. Su frustración quedó expuesta tanto por la radio del equipo como por los gestos captados por la transmisión oficial.
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El piloto argentino, Franco Colapinto, se bajó de su máquina con una gran decepción, tras el mal rendimiento de su Alpine.
@AlpineF1Team
Un Alpine lejos de las expectativas
Los inconvenientes comenzaron desde los entrenamientos del viernes. Colapinto ya había advertido que se sentía incómodo al volante y describió aquella jornada como la peor desde que comenzó la temporada.
En la clasificación logró superar el primer corte, pero en la Q2 registró un tiempo de 1:16.191 que no le alcanzó para ingresar entre los diez mejores. Quedó a poco más de cuatro décimas del tiempo que marcó el límite para acceder a la Q3.
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Durante su último intento sufrió una pérdida de adherencia que le hizo resignar tiempo valioso, especialmente en el segundo sector del circuito. El comportamiento impredecible del auto terminó por condenar sus aspiraciones.
El fuerte descargo por radio
La tensión acumulada explotó apenas terminó la tanda. A través de la radio del equipo, Colapinto descargó toda su bronca contra el rendimiento del auto y los neumáticos, visiblemente molesto por la falta de estabilidad y agarre.
Las imágenes de televisión también mostraron al argentino golpeando el volante una vez concluida la sesión, reflejando la impotencia por no haber podido extraer más rendimiento de un monoplaza que nunca respondió como esperaba.
"No disfruté manejarlo"
Ya fuera del auto, Colapinto mantuvo el tono crítico al analizar la clasificación. Explicó que intentó llevar el coche al límite durante toda la sesión, pero aseguró que el comportamiento del Alpine le impidió encontrar confianza.
Según detalló, el vehículo mostró una tendencia constante a deslizarse en distintas zonas del trazado, una situación que complicó cada vuelta rápida y convirtió la clasificación en una experiencia frustrante.
Pese a ello, valoró haber quedado cerca de la zona de puntos y confió en que la carrera pueda ofrecer oportunidades para avanzar posiciones.
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La preocupación por el ritmo de carrera
Más allá de la clasificación, la principal inquietud dentro del equipo pasa por el rendimiento en tandas largas. Los datos recogidos durante los entrenamientos reflejaron una degradación de neumáticos superior a la esperada, un problema especialmente sensible en el exigente circuito catalán.
El argentino reconoció que el comportamiento del auto con combustible de carrera fue preocupante y hasta bromeó con la posibilidad de que un Fórmula 2 pudiera haber girado a un ritmo similar en esas condiciones.
La situación también fue reconocida por Steve Nielsen, uno de los responsables de Alpine, quien admitió que el equipo está encontrando más dificultades de las habituales en Barcelona y que todavía buscan entender las causas.
Una carrera condicionada por la estrategia
Con una degradación de neumáticos que afecta a buena parte de la parrilla, la gestión de las cubiertas será uno de los factores determinantes del Gran Premio.
La competencia se disputará a 56 vueltas y los equipos anticipan una carrera exigente desde el punto de vista estratégico. En ese contexto, Colapinto buscará aprovechar cualquier oportunidad para acercarse a los puntos y compensar las limitaciones que mostró el Alpine durante todo el fin de semana.