Sup. Economía Domingo, 11 de octubre de 2015 | Edición impresa

El precio del tetra se duplicó pero el vino de traslado sólo creció 43%

Desde 2012 el valor en góndola pasó de $ 6 a $ 12, en promedio. Mientras, el pagado al productor en mismo período aumentó menos de la mitad. Desequilibrios del mercado afectan las transacciones. También influye la organización empresarial de cada sector.

Por María Soledad Gonzalez - sgonzalez@losandes.com.ar

El vino básico corre detrás de la inflación pero si comparamos los precios de góndola vs los pagados al productor, estos últimos aparecen como los más perjudicados en los últimos 44 meses. Es que entre 2012 y 2015 el valor en góndola del vino de referencia para el sector (multilaminado) duplicó su precio, mientras que el precio del vino en el mercado de traslado sólo aumentó 43%. 

Mientras en enero de 2012 un litro de vino en tetra en góndola, según datos de la consultora CCR en híper, súper y discounts, se pagaba $ 6,24, en agosto de 2015 el precio promedio para la categoría se ubicó en $ 12,54 el litro.

Por su parte, el precio del vino tinto genérico en las operaciones de contado registradas por la Bolsa de Comercio de Mendoza, se ubicaba en enero de 2012 en $ 1,99 mientras que en agosto de este año el promedio fue de $ 2,85. Esto significa que en 44 meses, el valor del vino pagado al productor sólo aumentó 43,2%, mientras que el índice de precios al consumidor aumentó más de 150% en el período analizado. 

“Las bodegas que producen este vino en tetra y los que venden (supermercados, almacenes) han visto aumentar sus costos a un ritmo superior que el precio del tetra. Esto reduce la rentabilidad de estas empresas y se quedan con menos fondos para pagar a los productores de vino de traslado y de uvas. En el período analizado, el tetra aumentó menos que la inflación.

El índice de precio al consumidor aumentó más de 150% entre enero de 2012 y agosto de 2015”, indicó el economista Jorge Day, de Fundación Mediterránea. 

Para Day esta situación se ha repetido en otros momentos críticos de la historia vitivinícola de Argentina. 

“Como hay mayores stocks, hay menos posibilidad de lograr mejores precios para el productor. Llamativamente, esta situación también se ha repetido en otros períodos de estancamiento o recesivos como por ejemplo: inicios de los ochenta, hiperinflación, efecto tequila, fin de la convertibilidad. En general, en esos períodos, la población gasta menos en vinos. Por otra parte, los productores que están pasando dificultades financieras, salen a vender su vino, justo en un período difícil, lo cual tira para abajo su precio”, agregó Day.

Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, sostuvo que en la medida en que se tenga un volumen excedentario esto va a suceder. “El precio con el cual el producto sale de una bodega hoy se ubica alrededor de 7 pesos y llega a la góndola al doble de su valor original. Eso tiene que ver con la cadena comercial”. 

El dirigente gremial aseguró que la larga transición de un gobierno a otro que tiene la provincia, ha sido muy perjudicial para la industria, ya que no se han podido solucionar los problemas de fondo. 

Profundización del problema
Un informe realizado por Coviar con datos anualizados sobre la evolución del precio del vino en tetra y del vino en el mercado de traslado muestra que entre 2003 y 2009 la correlación entre estos dos puntos era prácticamente igual y se mantenía estable. Sin embargo entre 2009 y 2014 la brecha se agrandó y comenzó a mostrar un devenir distinto.

En este sentido, Carlos Fiochetta, gerente de desarrollo estratégico de Coviar indicó que “se puede decir que en la actualidad el mercado de uvas y el mercado de vino de traslado, como el mercado del bien final (consumidor) presentan desequilibrios los cuales se ven potenciados por la organización empresarial de cada sector”.

Para Fiochetta, en un mercado equilibrado y sin fallas, desde el punto de vista de la teoría económica, el precio del vino de traslado debería acompañar la evolución de precios del vino al consumidor final pero existen desequilibrios que han generado las distorsiones a las que hoy asistimos.

“En primer lugar hay que considerar la caída en las exportaciones. En promedio entre 2004 y 2014, Argentina exportó aproximadamente el 37% de las uvas que produjo en diferentes formatos (vino, jugo concentrado, uva en fresco y pasa de uva) con un pico de 50% en 2009; en 2014 exportó alrededor del 30% de las uvas (un valor similar al de 2003).

Esto significa que el achicamiento del mercado externo repercute en toda la vitivinicultura generando un desequilibrio ya que si bien el mercado interno en 2014 cayó algunos puntos, en los últimos años se ha mantenido estable incluso con un leve crecimiento. La principal caída está en las exportaciones en relación al mercado interno”, dijo el ejecutivo de Coviar.

Además agregó que del lado de la oferta está la elaboración de vino en 2014 y 2015. La pauta diversificadora pautada (Acuerdo Mendoza-San Juan) de 2014 fue la más baja de los últimos años (2001-2014), lo que hizo que se hiciera más vino, error que no se pudo corregir en 2015 con un porcentaje mayor.

“En definitiva menores ventas, esencialmente del mercado externo (menor demanda) y más vino (mayor oferta) desequilibró el mercado presionando sobre stocks con su efecto consecuente en precios de vinos de traslado”, dijo contundente Fiochetta.