20 de diciembre de 2025 - 07:00

Silvana Fernández. "Mendoza puede posicionarse como referente en aceites esenciales de alta calidad"

La investigadora del INTA Mendoza habló de los ensayos de lavanda en el Valle de Uco y de la cooperación con España para desarrollar alto valor agregado.

Silvana Fernández es la responsable del programa de aromáticas del INTA Mendoza, quien subraya que el objetivo central es "impulsar una producción diferenciada por calidad y sanidad, aprovechando las condiciones agroecológicas de las zonas desérticas".

El enfoque del programa no se limita a promover un nuevo cultivo, sino que apunta a construir conocimiento aplicado. Fernández explica que el trabajo se orienta a "rescatar y evaluar material genético, analizar el efecto del territorio sobre las características fisicoquímicas de cultivos como el orégano y la lavanda, y ofrecer alternativas de diversificación productiva con alto valor agregado".

La premisa es clara: sin información validada y una genética confiable, el riesgo para el productor es alto.

Mendoza y sus lazos con España

El clima semiárido, con suelos bien drenados, con alta radiación solar, días cálidos y noches frías, genera un ambiente propicio para la concentración de aceites esenciales. "Estas condiciones favorecen perfiles aromáticos de alta calidad", señala la investigadora. A ello se suma una ventaja estratégica: "La lavanda tiene baja demanda hídrica, lo que la convierte en un cultivo adecuado para zonas con restricciones de agua", como en la altura del Valle de Uco.

El proyecto que se desarrolla en el EEA La Consulta, tiene una fuerte impronta colaborativa. Fernández destaca que el trabajo se apoya en una red federal de evaluación y en vínculos con referentes internacionales. En ese esquema, el vínculo con España es importante. "La cooperación se centra en el intercambio de protocolos de manejo y en la transferencia de conocimientos sobre la industrialización", explica.

España, considerada una potencia mundial en lavandas y lavandines, aporta su expertis en destilación, estandarización de procesos y posicionamiento comercial. "Su experiencia nos ayuda a validar nuestros procesos y a entender cómo posicionar los aceites esenciales mendocinos en mercados más exigentes", señala la especialista en Ciencias Biológicas.

Agricultura de datos

El corazón del programa está en los ensayos a campo y en el trabajo de laboratorio. Allí se evalúan variables agronómicas como crecimiento, altura de planta, cobertura vegetal, fenología y supervivencia. Sin embargo, el eje principal es la calidad del aceite esencial.

"Analizamos el rendimiento y el perfil químico mediante cromatografía gaseosa", detalla Fernández, y subraya que se identifican compuestos clave como "linalol y acetato de linalilo, que son determinantes para la calidad aromática y el valor comercial del producto".

La evaluación se realiza de manera comparativa y en distintos ambientes. El INTA trabaja en red con Bariloche, Cuenca del Salado y el Instituto de Floricultura. En total, se analizan de forma simultánea alrededor de 20 cultivares del género Lavandula en Mendoza, Patagonia y Buenos Aires.

"Esta línea comparativa nos permite determinar qué variedades expresan mejor su potencial en climas áridos de altura y cuáles se adaptan mejor a otros ambientes", explica.

Los trabajos en el Valle de Uco

En cuanto a los ensayos, Silvana Fernández señala que el proyecto está en una etapa avanzada. "Estamos realizando el seguimiento del segundo año de ensayos a campo", indica, con registros detallados de características morfológicas y fenológicas de 10 variedades de lavandines y seis de lavandas.

En paralelo, el equipo avanza en la multiplicación de plantas madre a partir del material seleccionado, para garantizar la disponibilidad futura de una genética confiable.

El objetivo del programa es reducir la incertidumbre de quienes deciden invertir en este tipo de cultivos. "Buscamos identificar y seleccionar los mejores cultivares para la región de Mendoza y establecer vínculos con el sector privado —viveristas e industria— para que el productor tenga acceso a genética certificada y protocolos de cultivo", subraya Fernández.

La transferencia de conocimiento es parte constitutiva del proyecto: desde la elección del material vegetal hasta las fechas de trasplante y el manejo inicial del cultivo.

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Silvana Fernández es Licenciada en Ciencias Biológicas e investigadora del INTA en la EEA La Consulta, Mendoza. Con más de 20 años de trayectoria en producción vegetal y sanidad de cultivos regionales.

Silvana Fernández es Licenciada en Ciencias Biológicas e investigadora del INTA en la EEA La Consulta, Mendoza. Con más de 20 años de trayectoria en producción vegetal y sanidad de cultivos regionales.

Pensar un cultivo extensivo

Fernández advierte sobre los errores más frecuentes que detectan en los productores que se inician en la lavanda. "El más común es la elección incorrecta del material vegetal", afirma, ya sea por confundir lavandas con lavandines o por utilizar plantas de origen desconocido. A esto se suman fallas en el momento del trasplante y en el control inicial de malezas.

"Los dos primeros años son clave; es vital que la planta logre un buen anclaje y cobertura", enfatiza la líder del "programa de aromáticas" del INTA.

Más allá de los aspectos técnicos, la lavanda ofrece múltiples salidas productivas. Para los pequeños productores, el diferencial está en el agregado de valor. "Es una herramienta de transformación", sostiene Fernández, ya que permite "alta rentabilidad en superficies reducidas a través de artesanías, cosmética, gastronomía, turismo rural y elaboración de ramos". En ese sentido, el enfoque del programa es integral y territorial, con experiencias que combinan producción primaria y propuestas turísticas.

Para los medianos productores, la lavanda aparece como una alternativa sostenible que diversifica riesgos frente a cultivos tradicionales. "Es un producto con demanda creciente y la producción de aceite esencial tiene ventajas logísticas", explica la investigadora. Entre ellas, menciona que "es fácil de almacenar, tiene buena vida útil y cuenta con mercado", una combinación atractiva en un contexto de alta volatilidad económica.

Pensar en un cultivo extensivo de lavanda en Mendoza no es una hipótesis lejana. Desde el INTA aseguran que "es totalmente viable, siempre que se aborde con planificación y criterios técnicos claros". El potencial no se limita a la comercialización de flor seca o aceite esencial, sino que se amplía con su integración al agroturismo y a la industria cosmética. "El sector muestra un crecimiento sostenido en el país y Mendoza tiene condiciones para posicionarse como referente en aceites esenciales de alta calidad", afirma.

Valor agregado

El salto de escala, sin embargo, exige estándares. Por eso, la cooperación con España y el trabajo en industrialización resultan estratégicos. "Validar procesos de destilación, asegurar perfiles químicos consistentes y cumplir con requisitos de trazabilidad son pasos necesarios para competir en mercados exigentes", resume la investigadora.

Mendoza, con sus climas áridos de altura, presenta ventajas comparativas para determinadas variedades de lavandas. La evidencia generada por la red de ensayos permite orientar decisiones productivas basadas en datos. "No se trata solo de plantar lavanda", aclara Silvana Fernández, "sino de elegir la variedad correcta, en el ambiente adecuado, con un manejo probado y un destino comercial definido".

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