La 138° edición de la Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional en el predio ferial de Palermo volvió a erigirse como la gran vitrina del campo argentino. Emprendedores mendocinos decidieron participar para hacer conocer sus productos y apostaron a abrir mercados.
Al ser consultados en los pasillos de la muestra, los expositores de la provincia coincidieron en una máxima comercial que sintetiza el espíritu de su presencia en La Rural: "Preferimos hacer el esfuerzo y venir a Buenos Aires porque sabemos que, si prueban nuestro producto, lo van a volver a comprar".
El énfasis estuvo puesto en generar la experiencia del cliente a través del contacto directo y la degustación, conscientes de que la calidad organoléptica y artesanal mendocina se defiende sola una vez que el consumidor argentino entra en contacto directo con ella.
La pista central coronó la crianza en Cuyo
La ganadería mendocina tuvo una actuación consagratoria en la arena beige de la pista central de Palermo. Mariano Vignani, un cabañero y productor ganadero mendocino, aceptó el desafío de trasladar cuatro novillos de alta genética (de las razas Angus y Braford) para competir contra las cabañas más influyentes y tradicionales del país.
El resultado fue sumamente gratificante para la comitiva cuyana: dos de sus ejemplares de la raza Braford obtuvieron premiación en sus respectivas categorías, demostrando que para los mendocinos es posible lograr animales de estándar internacional.
Más allá del orgullo de la distinción en la pista más exigente de Sudamérica, el productor hizo hincapié en una visión transformadora para el sector: el objetivo central de su participación no es solo vender genética hacia afuera, sino impulsar con fuerza el desarrollo de la ganadería dentro de la propia provincia de Mendoza.
Mariano destacó que la provincia posee un potencial enorme para expandir sus planteles ganaderos mediante la integración de la recría y el engorde local. La premiación en Palermo sirve como testimonio concreto de que el clima y el suelo mendocino, combinados con manejo profesional y tecnología, pueden producir carne de excelente calidad y reproductores capaces de competir en el máximo nivel.
Otros representantes mendocinos en Palermo
Entre los emprendimientos agroindustriales que hicieron el esfuerzo logístico para estar en Palermo destacó la firma Flor Mía, perteneciente a Finca Divisadero, ubicada en el departamento de San Martín. La pyme agrícola se presentó con una propuesta integral que incluyó sus reconocidos aceites de oliva virgen extra y sus cosechas de frutos secos, como almendras y pistachos de primera calidad.
El equipo de Flor Mía desplegó una estrategia volcada a la degustación guiada de sus aceites extraídos mediante procesos de centrifugado en frío. Sus varietales Arbequina, Arbosana, Coratina y cuidados blends, caracterizados por un nivel de acidez de solo 0,3% y un alto contenido de polifenoles antioxidantes, cautivaron el paladar del público.
Para los responsables de la marca, estar en Buenos Aires no responde a un mero objetivo publicitario, sino a la construcción de un canal de venta recurrente: el cliente que prueba el aceite mendocino suele convertirse en un comprador habitual a través de envíos directos a domicilio en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
A pocos metros, también representando al departamento de San Martín, Bodega Guerrero ofreció una propuesta enológica que combina la tradición vitivinícola con las tendencias de consumo globales. Además de exhibir sus líneas de vinos “Los teritos”, el establecimiento llevó a la feria vinos sin alcohol.
Esta alternativa captó la atención de un segmento joven y de consumidores que buscan bebidas saludables o libres de graduación alcohólica, sin renunciar a la tipicidad del terroir mendocino. La posibilidad de probar el producto en el stand permitió derribar prejuicios sobre la categoría de vinos desalcoholizados, confirmando que la experiencia sensorial directa es el motor principal para consolidar nuevos mercados en la Capital Federal.
Artesanías hechas a mano sin maquinaria
En el área destinada a la cultura y las tradiciones regionales, el espacio de los artesanos mendocinos se convirtió en un refugio de autenticidad frente a la masividad industrial. A diferencia de las ofertas seriadas que abundan en el mercado actual, la representante del stand mendocino resaltó el valor patrimonial de cada pieza expuesta: productos elaborados 100% a mano, sin ningún tipo de intervención de maquinaria ni procesos industrializados.
El stand exhibió tejidos, trabajos en madera, cuero y orfebrería que sintetizan el conocimiento acumulado por generaciones de familias dedicadas al oficio artesanal en Mendoza. Para los artesanos locales, tener la oportunidad de trasladarse a Buenos Aires tiene una meta primordial: mostrarle al país entero cómo en la provincia se sigue manteniendo viva una tradición manufacturera familiar que ha dado frutos históricos. Destacar la ausencia total de procesos industriales responde al deseo de que el comprador valore la dedicación, el tiempo y la historia de vida depositados en cada pieza única.
De Mendoza al país entero
El balance de la presencia mendocina en la 138° Exposición Rural deja una enseñanza clara sobre el dinamismo del sector privado provincial. Aunque la falta de un stand oficial hizo que la delegación fuera numéricamente reducida en comparación con otras regiones del país -como Córdoba, Corrientes, Entre Ríos o Santa Fe-, la fuerza de los proyectos individuales logró imponerse por peso propio.
Desde los aceites virgen extra de San Martín hasta la genética ganadera premiada en la pista central, pasando por la innovación enológica desalcoholizada y la pureza de las artesanías tradicionales, los mendocinos demostraron que la calidad no requiere de grandes estructuras para brillar.
Con la convicción de que la prueba directa del producto es la mejor herramienta de venta, que abre nuevos canales comerciales en Buenos Aires, estos emprendedores confirmaron la resiliencia que caracteriza al trabajo del campo cuyano.