6 de julio de 2026 - 10:59

Ganadería en Mendoza: el tiempo de la revancha

Después de años de sequía, bajos precios y pérdida de rodeos, la producción bovina vuelve a mostrar signos de recuperación. Sin embargo, el debate recién empieza: mientras el Gobierno destaca los programas de incentivo y proyecta un fuerte crecimiento hacia 2030, desde el sector privado reclaman un verdadero plan estratégico.

Cuando se piensa en Mendoza, la imagen inevitable suele ser la de viñedos y frutales. Mucho más difícil resulta imaginar enormes rodeos bovinos avanzando entre montes de jarilla, algarrobos y chañares, sobre campos donde el agua siempre fue el recurso más escaso.

Sin embargo, basta recorrer los caminos rurales de La Paz, Santa Rosa o Lavalle y también los del General Alvear, San Rafael y Malargüe, para descubrir otra provincia.

En el secano mendocino, las lluvias de los últimos meses cambiaron el ánimo de los productores. Después de varios años de precipitaciones insuficientes, el pasto volvió a aparecer y los rodeos empiezan lentamente a recomponerse. Además, la demanda internacional continúa creciendo, mientras la oferta mundial no logra acompañar ese ritmo.

Un mercado que juega a favor

Para el director provincial de Ganadería, Roberto Francisco Ríos, pocas veces coincidieron tantos factores positivos para la actividad. "El presente de la actividad es muy bueno. Está con mucha fuerza y ha sido una de las actividades beneficiadas", afirma.

El funcionario explica que el fenómeno no responde exclusivamente a la realidad argentina. Según Ríos, detrás de esa situación existe un cambio profundo en los hábitos alimentarios del mundo.

"La gente consume cada vez más proteína animal. China, por ejemplo, pasó de consumir alrededor de cuatro kilos por habitante al año a prácticamente el doble, y sigue creciendo. Estamos hablando de un país con más de mil cuatrocientos millones de habitantes."

Luego agregó: "Todo indica que existe una demanda exterior muy importante. Se exporta cada vez más carne y, naturalmente, queda menos disponible para el consumo interno. Eso hace que los precios acompañen este escenario."

"Somos una provincia con ganadería"

Ríos hace una aclaración: "Nosotros somos una provincia con ganadería. No somos una provincia ganadera."

La diferencia parece apenas semántica, pero encierra una realidad productiva muy concreta.

"Nosotros trabajamos fundamentalmente en la cría. Estamos tratando de que el sur provincial —Malargüe, San Rafael y General Alvear— intensifique cada vez más su producción. Entre esos tres departamentos está concentrado aproximadamente el 70 por ciento del rodeo provincial."

Pero el norte también comienza a mostrar señales de crecimiento.

"Hay productores muy buenos, algunos incluso incorporando nuevas razas adaptadas a nuestras condiciones. Nosotros tratamos de acompañarlos con distintas herramientas de incentivo."

Una de las principales es la Ley Provincial 7074, un régimen de promoción que busca retener mayor cantidad de animales dentro de Mendoza.

"La ley le da un incentivo al productor que recría el animal en la provincia. Todos los kilos que gana durante esa recría reciben un aporte equivalente al diez por ciento. Y si además ese animal se faena en Mendoza, el incentivo sube al quince por ciento."

Ese objetivo responde a una realidad que desde hace décadas limita el desarrollo del sector.

Miles de terneros nacidos en campos mendocinos terminan viajando hacia provincias de la región pampeana para completar allí el engorde.

Luego la carne vuelve a Mendoza convertida en producto terminado.

Es decir, gran parte del trabajo, las inversiones y el valor agregado quedan fuera de la provincia.

Mejor productividad antes que más animales

Otro de los ejes sobre los cuales trabaja la Dirección Provincial de Ganadería apunta a mejorar los índices reproductivos de los rodeos.

"Le damos un incentivo al productor durante sesenta días para que retire anticipadamente el ternero de la madre. De esa manera la vaca recupera antes su condición corporal y llega mucho mejor al próximo servicio. Nosotros queremos lograr porcentajes de preñez del 85 o del 90 por ciento."

Según explica Ríos, los primeros resultados ya comenzaron a observarse.

"Este año creemos que vamos a superar en más de cinco puntos los índices de destete. Puede parecer poco, pero en ganadería representa muchísimo."

En Mendoza hay menos tierras para frutales y más para ganadería
En Mendoza hay menos tierras para frutales y más para ganadería

El pasto vale tanto como la hacienda

Si existe un punto en el que coinciden funcionarios, investigadores y productores, ese es el verdadero límite que hoy encuentra la ganadería mendocina: el forraje.

Durante los últimos años, la prolongada sequía obligó a muchos productores del secano a reducir sus rodeos.

"Hemos tenido una disminución importante, sobre todo en el norte de la provincia. Es propio de la sequía. Cuando falta el pasto, necesariamente baja la cantidad de animales. Ahora esperamos que los rodeos empiecen a recomponerse."

Pero el funcionario aclara que no todos quienes vendieron animales lo hicieron por necesidad.

"Hay productores que aprovecharon el buen precio de la vaca y decidieron vender el rodeo adulto, quedarse con las vaquillonas y las terneras. Es una estrategia. Dentro de dos años van a tener un rodeo mucho más joven y seguramente más productivo."

Ríos sostiene que el manejo de los pastizales resulta tan importante como la genética o la sanidad animal.

"Hay que hacer un presupuesto forrajero durante todo el año. No alcanza con largar los animales al campo. Hay que dividir los potreros, hacer pastoreo rotativo, cuidar las especies de invierno y las de verano, saber cuándo utilizar cada cuadro. Todo eso hace una enorme diferencia."

Para acompañar ese proceso, la Dirección de Ganadería viene realizando capacitaciones directamente en los establecimientos.

"Nos dimos cuenta de que muchas veces una charla en un salón no alcanza. Entonces empezamos a organizar jornadas a campo. El productor puede ver lo que está haciendo otro productor, comprobar que funciona y después adaptarlo a su propio establecimiento. Ya hicimos varias jornadas y la respuesta fue muy buena."

Una provincia que todavía produce poco

Alejandro García, director de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Junín, asegura que la actividad viene expandiéndose desde hace varios años, aunque todavía conserva indicadores productivos relativamente bajos.

"Seguimos siendo una provincia de cría. Hay crecimiento, pero todavía tenemos algunos inconvenientes importantes. Uno de ellos es el porcentaje de destete. Según los datos del Clúster Ganadero estamos alrededor del 51 por ciento, y claramente debería ser bastante más alto."

Ese porcentaje significa, en términos sencillos, que apenas poco más de la mitad de las vacas logra producir un ternero destetado cada año.

Cuando se habla de producir carne en Mendoza, inevitablemente aparece el tema del agua.

"Nosotros vivimos en un desierto. No tenemos que olvidarnos de eso. Lo que existen son oasis creados gracias al agua de los ríos. Entonces cualquier producción que pensemos tiene que partir del cuidado del agua."

Esa definición también condiciona el tipo de pasturas que pueden implantarse.

"No podemos pensar solamente en producir mucho forraje. Tenemos que pensar en producir forrajes que utilicen menos agua."

¿Reemplazar viñas por pasturas?

La crisis que atraviesan algunas economías regionales abrió otro debate.

En distintos sectores comenzó a plantearse si la producción de forrajes podría convertirse en una alternativa para fincas donde la vitivinicultura o la fruticultura dejaron de ser rentables.

García evita respuestas tajantes.

"La producción de forraje puede ser una alternativa más. Lo que no me animaría a decir es que sea la solución para todos los productores. Hay que analizar cada caso."

"Nosotros trabajamos en diversificación productiva. Si un productor encuentra mejores oportunidades en la ganadería, en los frutos secos, en el olivo o en la uva de mesa, nuestra función es brindarle la información técnica para que pueda tomar la mejor decisión posible."

La ganadería bovina en Mendoza puede traer desarrollo a zonas en donde las oportunidades escasean.
La ganadería bovina en Mendoza puede traer desarrollo a zonas en donde las oportunidades escasean.

El contrapunto: "El problema no son los precios, es que no hay un plan"

Hasta aquí, la mirada técnica y la visión oficial muestran un escenario favorable, aunque lleno de desafíos.

Sin embargo, desde el sector privado aparece un diagnóstico bastante más crítico.

Carlos Parrella Furlan, vicepresidente de la Sociedad Rural del Oeste Argentino y delegado de la Sociedad Rural Argentina en Mendoza, no discute que el presente de la carne sea positivo.

Lo que cuestiona es que la provincia continúe sin aprovechar esa oportunidad.

"Yo veo a la ganadería de Mendoza sin un plan. No existe un plan estratégico de desarrollo agropecuario insertado en la región. Eso es lo que venimos planteando desde hace años."

El dirigente explica que la entidad viene recorriendo los distintos oasis productivos escuchando a productores de toda la provincia para elaborar una propuesta común.

"Cada región tiene problemas diferentes. El norte no es igual al Valle de Uco; el este no es igual al sur. Pero justamente por eso hace falta un plan que contemple todas esas realidades y marque un rumbo para las próximas décadas."

A su entender, el buen precio de la carne representa una oportunidad extraordinaria, pero no alcanza por sí solo para garantizar el crecimiento del sector.

"Hoy la carne es la vedette. Está muy bien. Pero eso puede cambiar. Lo importante no es solamente que el precio acompañe. Lo importante es que Mendoza esté preparada para aprovechar ese momento."

"Vendemos el cuero y compramos los zapatos"

Para Carlos Parrella Furlan, el mayor problema de la ganadería mendocina no está en los precios, ni siquiera en la producción.

"Nosotros mandamos el ternero a otras provincias para que lo engorden y después compramos la carne. Parece un chiste. Es como vender el cuero y comprar los zapatos."

Para el dirigente rural, ese esquema significa resignar empleo, inversiones y desarrollo.

"La ganadería debería ser una política de Estado. No importa qué gobierno esté. Lo importante es que existan reglas claras y que no cambien permanentemente.”

Recuerda incluso que hace varios años advertía sobre la necesidad de prepararse para este escenario.

"En 2019 dije que Mendoza debía prepararse para abastecer el mercado interno y también el internacional. Han pasado varios años. Hoy la carne vale, la demanda existe, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿en qué se preparó Mendoza?"

Nueve millones de hectáreas y un enorme potencial

"Mendoza tiene alrededor de nueve millones de hectáreas aptas para hacer ganadería. Eso es una potencialidad enorme. Además tiene unas 450.000 hectáreas bajo riego."

Pero inmediatamente vuelve sobre la idea que atraviesa toda la entrevista.

"El potencial, por sí solo, no alcanza. Hace falta un plan. Un plan para la cría, para la recría, para el engorde y para el faenamiento. Toda la cadena tiene que estar integrada."

El dirigente considera que la provincia debería aprovechar mucho más su posición geográfica.

"Estamos sobre el corredor bioceánico, relativamente cerca de los puertos del Pacífico, con salida hacia los mercados del sudeste asiático. Eso debería ser una ventaja competitiva enorme. Sin embargo, todavía no logramos transformarla en una oportunidad concreta."

El eslabón que falta

Uno de los déficits más importantes, según Parrella, aparece al final del proceso productivo.

"Yo hago una pregunta muy sencilla: ¿qué frigorífico de Mendoza está hoy en condiciones de exportar carne? La respuesta es ninguno. Hay establecimientos que se fueron adaptando a las exigencias sanitarias, pero la inversión necesaria para competir en el mercado internacional sigue pendiente."

Para el dirigente, contar con un frigorífico exportador permitiría modificar profundamente la economía ganadera provincial.

"Mientras eso no ocurra vamos a seguir vendiendo materia prima. Y la historia demuestra que las regiones que venden solamente materia prima son las que menos capturan riqueza."

Ganadería en Mendoza.
Ganadería en Mendoza.

Infraestructura: la deuda que persiste

La discusión rápidamente se traslada hacia otro viejo reclamo del sector. Los caminos ganaderos. En enormes zonas del secano, sacar la hacienda continúa siendo una operación compleja.

"Hace más de treinta años que escuchamos hablar de caminos ganaderos. Yo voy a la Fiesta Nacional de la Ganadería desde principios de los años noventa y el reclamo sigue siendo exactamente el mismo."

La consecuencia es directa.

"Hay establecimientos donde para recorrer treinta o cuarenta kilómetros un camión puede demorar dos días porque se queda encajado o porque las jaulas terminan volcándose. Todo eso aumenta los costos y hace perder competitividad."

La respuesta oficial

Desde la Dirección Provincial de Ganadería aseguran que parte de esas necesidades comenzaron a ser abordadas mediante distintos programas.

Uno de los más importantes apunta a reducir el aislamiento de los establecimientos rurales.

"Ya llevamos distribuidas unas 670 antenas satelitales para productores de distintas zonas de Mendoza y vamos a seguir entregándolas a medida que sean solicitadas. Hoy la conectividad también forma parte de la producción."

Ríos enumera además otras herramientas.

"Tenemos el Plan Toro, totalmente gratuito para los productores; lanzamos el Plan Cepo, que permite adquirir esa infraestructura pagándola en doce cuotas sin interés; y estamos trabajando para incorporar un programa de paneles solares destinado a quienes viven muy lejos de las líneas eléctricas. Queremos que una familia rural pueda tener condiciones de vida similares a las de cualquier ciudadano. Eso también genera arraigo."

El funcionario sostiene que la política ganadera ya no puede limitarse únicamente a la producción de animales.

Debe contemplar también la calidad de vida de quienes permanecen en el campo.

Una actividad que busca diversificarse

Desde el INTA, Alejandro García propone ampliar aún más la mirada.

"Nosotros trabajamos en alternativas de diversificación. No queremos que desaparezca ninguna producción. Lo que buscamos es que el productor tenga distintas opciones para seguir siendo rentable. Puede ser ganadería, producción de forraje, frutos secos, olivo, uva de mesa o cualquier otra actividad adaptada a la región."

El especialista insiste en que el desafío consiste en producir respetando las limitaciones ambientales propias de Mendoza.

"Vivimos en un desierto. No podemos olvidarnos nunca de eso. Cualquier estrategia productiva tiene que partir del uso eficiente del agua. Ese es el recurso que va a definir nuestro futuro."

Terneros en La Paz, las nuevas crías.

Terneros en La Paz, las nuevas crías.

"La ganadería vuelve a ser una gran oportunidad para Mendoza"

En los campos de La Paz, donde la sequía golpeó con especial dureza durante los últimos años, el veterinario y productor ganadero Nicolás Pérez Naves vuelve a mirar el futuro con optimismo.

"La actividad ganadera en la zona este está en muy buenas condiciones debido a los buenos precios del mercado y a la gran mejoría en la cantidad de precipitaciones", asegura.

Pero recuerda que el panorama era muy diferente hasta hace poco tiempo.

La prolongada sequía redujo sensiblemente el stock bovino provincial.

"Hubo una gran disminución del stock ganadero. Muchos productores dejaron de criar hacienda porque ya no era rentable seguir."

Ahora comienza una etapa de reconstrucción.

Sin embargo, Pérez Naves advierte que existen problemas estructurales que siguen sin resolverse.

Entre ellos menciona el abigeato y el deterioro de la infraestructura vial.

"Los problemas que más afectan hoy son el robo de ganado y la falta de caminos adecuados."

A eso suma otra preocupación menos visible.

"Hay una enorme escasez de mano de obra capacitada, tanto para trabajar con los animales como para realizar tareas de infraestructura rural, desde alambrados hasta mangas y corrales."

Desde hace años desarrolla además un trabajo de mejoramiento genético orientado a obtener animales cada vez más adaptados a las condiciones del secano mendocino.

Considera que esa será una de las claves para aumentar la productividad en las próximas décadas.

También cree que el gran salto llegará cuando Mendoza logre producir más novillos terminados bajo riego y deje de depender del engorde realizado en la región pampeana.

Para que eso ocurra, sostiene, será indispensable contar con financiamiento.

"Hace falta un fuerte impulso del Estado mediante créditos con períodos de gracia razonables para recomponer el faltante de vientres y recuperar el stock perdido."

Pérez Naves reconoce el impacto positivo que tuvo el programa provincial de destete precoz, aunque entiende que todavía existen muchas otras herramientas por desarrollar.

"La demanda mundial de carne hace que hoy la ganadería sea una de las actividades económicas con mejores perspectivas de toda la provincia. Tenemos una oportunidad histórica. Lo importante es no dejarla pasar."

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