27 de junio de 2026 - 00:15

Alejandra Oteo: "Con el cultivo de quínoa podemos hacer un cambio de matriz productiva en San Rafael"

La creadora, junto con su hermano Francisco, de Quinoteo, explica las ventajas de una producción que requiere menos agua y es rentable en pequeñas superficies.

Alejandra Oteo se apasiona cuando empieza a hablar sobre el cultivo de la quínoa, porque no sólo se trata de un proyecto familiar rentable, sino que avizora múltiples posibilidades, vinculadas a una mejor nutrición -es considerada un súper alimento-, a ofrecer alternativas rentables a los pequeños productores y a diversificar la matriz productiva de San Rafael.

En una finca de cuatro hectáreas ubicada en Cuadro Benegas, desarrolla Quinoteo, un emprendimiento dedicado a la producción de quínoa agroecológica, junto a su hermano Francisco.

El potencial del cultivo de la quínoa

—¿Cómo surgió la idea de producir quínoa?

—Nosotros empezamos a hacer experimentos hace unos dos o tres años. Comenzamos con muy poquito. Fue todo un desafío conseguir las semillas. Estamos acá en Cuadro Benegas, sobre la ruta, y tenemos cuatro hectáreas que dan sobre la ruta. Somos penúltimos regantes y, con la crisis hídrica y la cantidad de cabañas, cuando sos penúltimo regante te queda casi agua.

Entonces nos preguntábamos qué cultivar. Empezamos a investigar y fue todo muy manual, rústico, artesanal. Comenzamos con menos de un cuarto de hectárea.

—¿Tenía antecedentes productivos la finca?

—En algún momento hubo viña, en la época de mis abuelos. Después se levantó porque la uva criolla no era rentable. En otra parte de la finca sí hay riego y se mantienen los viñedos.

También hubo alfalfa, pero justamente el gran problema era el riego. La alfalfa necesita mucha agua y después hay tres meses al año en que no tenés agua. Nosotros pertenecemos al río Diamante. Hubo una temporada que terminamos de sembrar, habíamos trabajado la tierra, y se cortó el agua. Entonces dijimos: busquemos otra cosa. Y ahí surgió la quínoa.

Cultivo de quínoa 2
Cultivo de quínoa

Cultivo de quínoa

Menor demanda de agua

—¿La elección estuvo vinculada al menor requerimiento hídrico?

—Esta última cosecha fue muy buena. Por eso también lo estamos trabajando desde la Específica de Agricultura de la Cámara de Comercio. La regamos una sola vez porque el verano fue muy lluvioso.

Ahora estamos haciendo una experiencia contra temporada para ver si resiste o no las heladas y la verdad que viene resistiendo bastante bien. Pero hemos tenido que regarla cuatro veces en dos meses. Hacemos riego con agua de perforación porque el cultivo es agroecológico. Nos pareció que era la forma de darle valor agregado a la quínoa.

—¿Cómo aprendieron a producir este cultivo?

—Yo vengo de las Ciencias de la Educación. Mi hermano, del ámbito militar, pero la investigación también ha sido parte de su vida. Así que empezamos a investigar, a ver cuáles eran los pros y contras de cada opción. Por eso iniciamos con una superficie tan pequeña. Al principio, la cosecha, la trilla, la selección de granos y la limpieza fueron manuales.

Francisco Oteo, de Quinoteo, un emprendimiento familiar de cultivo de quínoa en San Rafael

Investigación y experimentación

—La poscosecha es uno de los principales desafíos del cultivo…

—Sí, cada panoja la hacíamos a mano. Entonces, mi hermano diseñó una máquina trilladora, que nos ha quedado chica porque empezamos con un cuarto de hectárea y hemos alcanzado una hectárea y media.

Para la próxima temporada vamos a cultivar cebada, para que le aporte nutrientes a la tierra. Hacemos rotación con cebada y con vicia para evitar plaguicidas, fertilizantes químicos y para ir que no proliferen la chipica y otras hierbas.

—¿Hay otras fincas de quínoa en San Rafael?

—Hace unos años hubo otra experiencia de cultivo. Antes de empezar, hablé con una ingeniera que había probado y me dijo: "Ni se te ocurra hacer quínoa". Ella había plantado cuatro hectáreas y el problema era justamente la poscosecha.

Porque la siembra y el desarrollo de la planta no son complejas, pero el problema viene cuando cosechaste. Tenés que poner a secar y para eso se necesita un espacio en el que pueda estar un mes y medio. Después vienen la trilla, la zaranda y el venteo.

Nosotros hacemos la limpieza por fricción y no usamos agua. En otros lugares del mundo la lavan y por eso queda tan blanca. Pero es un problema, porque enseguida germina. Además, utilizás muchísima agua. Nosotros usamos fricción, y no se pierde ningún componente básico de la quínoa. La zaranda va sacando las saponinas, el polvo y todo el desperdicio.

Francisco Oteo, de Quinoteo, un emprendimiento familiar de cultivo de quínoa en San Rafael 2

Un mercado con demanda creciente

—¿Cómo están comercializando actualmente la producción?

—La última producción ya está toda vendida y ya tenemos pedidos para la próxima. Tenemos clientes fijos. Son restaurantes y escuelas de cocina. Al principio probaron si había salida de platos con quínoa y después comenzaron a pedir cada vez más.

Por eso también lo queremos trabajar desde la Cámara de Comercio de San Rafael. Y este año vamos a empezar a producir semillas. Mauricio Marín (titular de la Específica de Agricultura) nos acompaña porque es una alternativa para los pequeños productores.

Hay gente que tiene una o dos hectáreas y antes podía vivir de la chacra. Hoy no. Entonces, pensamos de qué manera, con este tipo de cultivos, podemos hacer un cambio de matriz productiva en la zona.

—¿Es un cultivo rentable?

—Para una hectárea se necesitan entre tres y cuatro kilos de semilla. Pero después, el rendimiento es de entre 1.800 y 3.000 kilos. Es un retorno interesante. También estamos viendo desde la Cámara de qué manera generar un sistema asociativo.

Cultivo de quínoa

Ampliar los usos de la quínoa

—¿Qué otros objetivos tiene el proyecto?

—Uno de los objetivos es popularizarla más. Y otro, abordar la desnutrición en la gestación: que las madres puedan alimentarse bien para que sus niños no lleguen desnutridos al jardín de infantes. La quínoa es el alimento de los astronautas.

—Además de producir, también trabajan en la difusión de su consumo...

—Sí. El sábado pasado tuvimos una experiencia con una chef de San Rafael que preparó un menú de tres pasos. Muchas veces la gente escucha hablar de la quínoa, pero no sabe cómo comerla. Ella hizo una sopa de zanahoria con distintas texturas de quínoa, después una trucha con una costra de quínoa crocante y de postre una mousse de chocolate donde la cremosidad se la dio la quínoa hervida. Todo delicioso. Lo que pretendemos también es hacerla más popular sabiendo todos los beneficios que tiene.

—¿Están explorando otros usos?

—Le estamos vendiendo a una cervecería artesanal de San Francisco, Córdoba, que elabora cerveza para celíacos. Ellos traían quínoa desde Perú y se les había vuelto muy caro.

También estamos trabajando con el INTA en el aprovechamiento de los residuos de la planta como complemento para alimentación animal. Estamos viendo de qué manera utilizarlo para forraje sin modificar el sabor de la carne.

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