30 de septiembre de 2026 - 16:33

En 2025, los costos de producir ajo en Mendoza triplicaron los ingresos

El nuevo Índice Rural Uco midió la rentabilidad de la hortaliza y arrojó una pérdida de 37,8% antes de impuestos y de 68,7% después.

La producción de ajo atravesó en 2025 un fuerte deterioro de su rentabilidad. La Sociedad Rural del Valle de Uco “estrenó” su Índice Rural Uco (IRU) con el cálculo de los costos de producir esta hortaliza en la región: el año pasado, triplicaron los ingresos, lo que dejó un resultado negativo de 37,8% antes de impuestos.

El IRU es una nueva herramienta que permite medir cuánto le queda efectivamente al productor después de afrontar costos, impuestos y tasas. Cuando se incorpora la carga tributaria, la rentabilidad pasó a ser de -68,71%. El informe considera este resultado como el indicador más representativo del resultado final de la actividad.

El primer análisis se enfoca en el ajo, pero está previsto analizar otras producciones agrícolas relevantes para el Valle de Uco, como el orégano y la vid.

“A diferencia de los indicadores de precios o de comercio exterior, el IRU busca responder una pregunta más simple e incómoda: al cierre del ejercicio, ¿el productor ganó o perdió, y cuánto de eso se lo llevó el Estado?”, plantean desde la entidad rural.

Rentabilidad de la producción de ajo antes de impuestos, según el cálculo de la Sociedad Rural del Valle de Uco

Rentabilidad de la producción de ajo antes de impuestos, según el cálculo de la Sociedad Rural del Valle de Uco

Brasil y el ingreso de ajo chino complicaron el negocio

Mendoza concentra cerca del 80% del ajo que se produce y exporta en Argentina. Entre 75% y 80% de las exportaciones tienen como destino Brasil, mientras que el resto se reparte entre Estados Unidos, Taiwán, México y Paraguay. Entre 20% y 25% de la producción se destina al mercado interno.

El informe recuerda que, en 2025, Brasil levantó parcialmente las medidas antidumping que mantenía sobre el ajo proveniente de China. Esto favoreció una mayor entrada de producto asiático en ese mercado y en la región, con impacto sobre la comercialización del ajo argentino y, en particular, sobre los precios. Como consecuencia de esto, una parte importante de la cosecha argentina se vendió por debajo de los costos de producción.

A ese escenario se sumaron las pérdidas de calidad posteriores a la cosecha, por las lluvias y el costo de las cámaras frigoríficas. Según la Sociedad Rural del Valle de Uco, estos factores también generaron dificultades en la cadena de pagos de productores.

De una rentabilidad positiva a un resultado en rojo

La evolución de los números muestra un cambio marcado entre los distintos años. En 2022, la rentabilidad antes de impuestos del productor representativo alcanzó 30,98%; en 2023 subió a 45,66%, mientras que en 2024 se redujo a 16,30%. En 2025, en cambio, el resultado pasó a -37,85% antes de impuestos.

El modelo utilizado corresponde a un productor mediano de San Carlos, con una hectárea de ajo tipo morado bajo riego por goteo y en una finca arrendada. Los costos de los insumos se estiman a valores de mercado de cada año y los ingresos se calculan en función de la producción y los precios correspondientes.

El análisis muestra que los costos totales por hectárea llegaron a $14.322.831 en 2025, frente a ingresos estimados por $8.901.000. En consecuencia, el resultado antes de impuestos fue una pérdida de $5.421.831 por hectárea.

Rentabilidad de la producción de ajo después de impuestos - Sociedad Rural del Valle de Uco

Rentabilidad de la producción de ajo después de impuestos - Sociedad Rural del Valle de Uco

Cuánto pesan los impuestos y las tasas

El IRU también incorpora los tributos nacionales, provinciales y municipales para determinar el resultado final. Entre ellos aparecen Ganancias, Débitos y Créditos bancarios, cargas patronales, Impuesto Inmobiliario Rural, tasas municipales y otros componentes asociados a servicios e insumos.

Entre 2022 y 2024, la participación promedio de los impuestos sobre la rentabilidad fue de 52,8%, con un máximo de 65,3% en 2024. En 2025, el indicador cambia de signo porque la actividad ya presentaba una pérdida antes de impuestos y la carga tributaria profundizó ese resultado.

El cuadro de rentabilidad después de impuestos ubica el resultado en 11,98% en 2022, 17,65% en 2023 y 4,87% en 2024. Para 2025, la rentabilidad cae a -68,71%.

Esperan un cambio esta temporada

Gabriel Testa es productor de ajo en San Carlos desde hace más de 15 años. Contó que quien se dedica exclusivamente a esta hortaliza lo está pasando muy mal y que, en su caso, perdió mucho dinero, pero pudo compensar con otros cultivos.

Pero, aun así, redujo un 20% la superficie cultivada con ajo con respecto a la temporada pasada y conoce otros productores que han achicado 30% y hasta 50%. De todos modos, estimó que este año se podría volver al promedio histórico de cantidad de hectáreas en Mendoza, que es de 15 mil, mientras que en 2025 se exportó el equivalente a la producción de 15 mil hectáreas y hay que sumar lo que se destinó a mercado interno y semillas.

Por otra parte, anticipó que hay productores que volvieron a sembrar ajo, pero, por la pérdida de rentabilidad, no han podido fertilizar y ya se está observando una disminución de los calibres.

Sin embargo, Testa señaló que tienen perspectivas de que esta temporada sea mejor, por la sumatoria de diversos factores. Detalló que, en China, han tenido lluvias en postcosecha, se ha mojado el ajo y ha habido pérdidas y disminución de calidad; lo que provoca que haya una sobreoferta para industria, pero no para consumo en fresco, que es el que exportan.

A eso se suma a que, por la guerra, los fletes marítimos han aumentado considerablemente y la caja de ajo chino está llegando a Brasil unos US$ 3 a 4 más caro que el año pasado. Como se eleva el precio, deja un mayor margen para el ajo mendocino; aunque todavía no saben si será de ganancia o de menor pérdida que en 2025.

El productor sancarlino añadió que los brasileros también han tenido problemas con las lluvias y no han logrado la calidad a la que están acostumbrados. Esto incrementaría la demanda de la hortaliza en Brasil.

Por esto días, ha empezado la cosecha en San Juan y en el norte de Mendoza con las variedades de ciclo corto, y seguirá en unos 20 días más con el resto, para comenzar en el Valle de Uco a mediados de noviembre. Pero la recolección plantea un desafío: con El Niño trayendo más lluvias, el sector ajero sabe que deberá ser muy cuidadoso en la postcosecha, para evitar que en la provincia también se produzcan daños por humedad.

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