"Nos enteramos por el diario" fue la respuesta a coro de los dirigentes de los sectores vitivinícolas respecto de la visita que realizó el ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yahuar a la provincia. Debe recordarse que el funcionario nacional concurrió a Mendoza para participar del acto de "inauguración" de las obras de impermeabilización del canal matriz San Martín, junto al gobernador Francisco Pérez y que fue televisado a todo el país a través de una video-conferencia con la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.
Los gestos de molestia por la situación también fueron coincidentes. Esencialmente porque se trataba de una oportunidad para que la industria pudiera volver a hacer escuchar su preocupación por la situación que está atravesando la vitivinicultura actual como consecuencia de medidas que afectan tanto las exportaciones como el mercado interno de los vinos.
Es más, bajaron las críticas sobre la persona que habló en representación de los productores, "porque dio una versión sesgada y no realista sobre lo que está sucediendo en la industria", se indicó.
"La no invitación fue toda un señal", dijo un dirigente, quien agregó que "si no nos llamaron, es porque el ministro no tenía nada para decirnos. Ahora no podemos esperar nada". Destacó que "los pedidos de audiencia con el ministro (Yahuar) los iniciamos hace un año. Nos mandó a hablar con Oscar Solís, subsecretario de Valor Agregado del Ministerio para que conformáramos una comisión, pero después nos envió para dialogar a Mauricio Costa, el segundo de (Axel) Kicilloff, pero todo lleva a indicar que de lo único que se trata es de patear todo para adelante al no tener respuestas concretas. Así entonces, como no hay respuestas en los pedidos, al menos reclamamos que nos devuelvan lo que es nuestro, como es el caso del IVA", afirmó.
En la zona Este el enojo no es menor. "¿Cómo puede ser que el ministro de Agricultura de la Nación concurra a la zona de mayor producción de vinos del país a inaugurar una obra y ni siquiera tengan la gentileza de invitarnos?", se preguntaron, indicando entonces que "quien habló por los productores fue un empleado de Irrigación y lógicamente iba a decir que todo estaba bien, pero en ningún momento se refirió a la realidad de la industria", dijo el dirigente.
Desde otro de los sectores había resignación porque no se aprovechó la venida del ministro nacional para concretar alguna reunión con los representantes de la industria. "El anuncio de una bodega para que los contratistas puedan elaborar sus vinos es una medida colateral que no hace a la solución de los problemas de la industria", dijo la fuente consultada, la que indicó que "hay una tendencia del Estado nacional a apoyar el asistencialismo, olvidándose que el empleo es lo principal. Y las fuentes de trabajo están en peligro en la actual situación de la vitivinicultura", concluyó.
Según se supo, el acto en Junín fue organizado por Presidencia de la Nación, razón por la cual hasta los mismos funcionarios provinciales se vieron sorprendidos por la presencia de Yahuar. Y en relación a la bodega que se destinará a los contratistas para que elaboren sus vinos, se indicó que no se trata de asistencialismo o de estatización, sino de un crédito que los beneficiarios deberán devolver en un período de cinco años.
Más allá de las explicaciones posteriores, no quedan dudas de que la industria en general se sintió molesta y desplazada por el hecho de que el funcionario nacional directamente relacionado con el sector haya visitado Mendoza y no se reuniera con la principal actividad agrícola provincial. "Puede ser cierto que el acto lo haya organizado Presidencia, pero, de ser así, qué poco respeto se tiene hacia las provincias, porque ni siquiera les preguntaron a quién invitar", dijo un dirigente empresario.
Dos temas
Dos temas para el final del comentario. El primero, el pedido del titular de Bodegas de Argentina para que se concrete el pago de reembolso de exportaciones, al indicar que la Nación le debe a la industria alrededor de 11 millones de dólares.
"No estamos pidiendo nada de otro mundo, sino algo que nos corresponde", dijo un dirigente, agregando que "en total hay otros 20 millones de dólares que están trabados en muchos casos por problemas burocráticos, por el Cuit o por otros aspectos".
De todos modos, no se centra allí sólo el enojo, sino que se transmite a otros aspectos. Ello quedó evidenciado en lo señalado por algunas bodegas pequeñas y medianas, que indicaron que "la situación es cada vez más preocupante". "El problema no es que no estemos viendo la otra orilla del río, sino que estamos yendo hacia una cascada y nadie hace nada? ", resumió uno de ellos.
El tema restante surgió desde los ámbitos legislativos. Un legislador señaló días pasados que había empresas que, en su afán de equiparar exportaciones con importaciones, están ingresando como nuevos jugadores en el mercado de los vinos. "Hay una empresa que quiere importar guantes de látex desde Colombia y equiparará exportando vinos y otro tanto pasa con una empresa minera que necesita incorporar maquinarias", señaló.
Se preguntó entonces si esa situación no puede llegar a perjudicar a la industria vitivinícola en general porque, si bien salen vinos hacía el exterior, en muchos de los casos puede hacerlo sin la calidad necesaria para el mantenimiento de los mercados.
Desde los sectores vitivinícolas se indicó que puede darse el caso de que ello ocurra en algunas empresas, pero que por el momento no se trata de un tema preocupante. "Mucho más inquietante es lo que ocurre con nuestros proveedores que, en su necesidad de importar, deben comprar cupos de exportaciones de soja que se están cotizando entre un 8 y un 19 por ciento y ese porcentaje lo cargan en los costos", destacó.