Aún con buenos indicadores que muestran que tres de cada cuatro hogares en Argentina compran vino y con despachos que se mantienen estables, el negocio para las vinotecas se complica en ciertos segmentos de precios. La inflación y la falta de rentabilidad generan luces amarillas en el negocio.
Según datos de Kantar Worldpanel, si bien en el último año se detiene el crecimiento de las bebidas alcohólicas como categoría general, el vino, a diferencia de otras bebidas, logra aumentar su penetración 4%, comparado con la cerveza que pierde 5 puntos porcentuales, en el período abril 2011 -marzo 2012 vs abril 2012- marzo 2013. Así desde la consultora sostienen que 3 de cada 4 hogares compran vino en el transcurso del año.
Ahora, con las exportaciones de embotellados restringiéndose en el exterior y el último informe de Caucasia Wine Thinking para Wines of Argentina relevando que en el acumulado enero-julio, los embotellados ya muestran signos de caída, el mercado interno se ve desde la industria como un espacio muy atractivo, ya que me permite ajustes de precios semestralmente y en algunos casos con una frecuencia mayor. Este segmento cayó 0,9%, mientras que si se analiza el segmento de vinos en tetra-brik se restringió 23% en el mismo período.
Los que venden
En épocas de caída en las ventas las vinotecas son las primeras en mostrar señales de ajuste. Así las cosas, desde el sector comentan que el consumo se mantiene prácticamente igual al año pasado y que algunas categorías dejaron de ser rentables o cayeron definitivamente. Además calculan que cerraron 5% de las vinotecas abiertas.
Constantino Bergiris presidente de la Cámara Argentina de Vinotecas y Afines (CAVA) aseguró que "este es un canal reconocido por los consumidores, que crece día a día en la venta de vinos de alta gama y productos gourmet".
Bergiris, sostiene que comparado con el año anterior no empeoró la situación sino que aumentó la demanda de productos importados. "Las ventas cayeron en el segmento inferior a $ 25", sintetizó el especialista.
Para Nicolás Alemán, de la cadena de vinotecas mendocinas GoBar, la situación es parecida.
"El consumo es muy similar si comparamos 2013 vs 2012. Lo que notamos es que han cambiado las marcas y vinos que se consumen. La tendencia ha mostrado un incremento en las ventas de vinos o bodegas más boutique, no lo tradicional, pero las ventas se han mantenido y está siendo un buen año".
La cadena de la cual forma parte Alemán, tiene 17 locales funcionando y sostiene que el gran volumen de venta se genera en el segmento de precios que va desde los $ 40 a los $ 80. "El precio promedio varía dependiendo del local que midamos pero podemos decir que está cerca de los $ 70".
Pablo Giménez Riili, dueño de la vinoteca The Vines, que está ubicada en el Hyatt, reconoció que su negocio está atado directamente con el turismo; no obstante, remarcó que hay una situación general en donde los turistas han restringido los gastos y otra relacionada con la falta de competitividad de los vinos argentinos en el exterior, por lo que se piensa muy bien a la hora de invertir en un vino.
"Nuestra suerte está muy ligada al turismo. No ha subido el nivel de ventas como era esperable. De hecho, los vinos en dólares tienen costos tan altos que eso hace que se desaliente el consumo. Un turista sabe que hoy con lo que compran un buen vino acá compran un excelente vino de otro destino en su lugar de procedencia. Entonces es esperable que disminuyan su gasto", señaló Giménez Riili.
La situación inflacionaria que atraviesa el país también complica las ventas y termina por retraer la compra de vinos en este canal.
"Hay tres o cuatro subas al año", sostuvo Aleman. Al tiempo que agregó que "es un tema que preocupa. No hay estabilidad, se hace muy difícil trabajar así. Sobre todo para los consumidores que un mes compran un vino a $ 100 y al mes siguiente lo encuentran a $ 120. Tratamos muchas veces de no trasladárselo a los consumidores pero se hace muy difícil poder asumir tantas subas de precio", señaló.
Para Giménez Riili, el consumidor local y las vinoteca pueden tener una cierta movilidad y seguir creciendo. "Los precios han acompañado a la inflación y en las vinotecas existe una oportunidad para la venta de vinos por caja".
Nuevos productos y servicios
La clave para este segmento está directamente relacionada con la posibilidad de vender productos que no estén disponibles en supermercados. Además se debe ofrecer servicios de alta calidad.
"Hay más ganas de probar cosas nuevas. El consumidor se está arriesgando a probar y ver nuevas alternativas. Esto claramente tiene que ver con la cantidad de etiquetas y productos, que año a año va en crecimiento. Por supuesto, en las bocas que son más premium. No todos los locales son potenciales compradores de vinos de más de $ 100. De igual manera nosotros estamos trabajando muy bien con alta gama. Tenemos muchos vinos entre $ 100 y $ 500", señala Aleman.
Por su parte, Giménez Riili, coincide sobre el concepto de servicio. "Una clave para vender es dar servicios y lo más importante es el envío. Si tengo un vino y además ofrezco un servicio puerta a puerta aceitado en el destino del turista, me compran el vino".
