La generación Coca Cola es un segmento de adultos (25 - 45 años) con actitud joven y optimista que piden más y diferentes opciones de bebidas.
La generación Coca Cola es un segmento de adultos (25 - 45 años) con actitud joven y optimista que piden más y diferentes opciones de bebidas.
Son modernos, activos, salidores, abiertos a nuevas tendencias y a experimentar novedades.
"Jóvenes adultos que viven la vida con optimismo, disfrutando al máximo de su tiempo, están en la búsqueda constante de nuevas experiencias y un balance integral de sus vidas", expresó Stephan Czypionca, de Coca Cola Argentina.
Para conquistar con vinos a esta generación, se necesita potenciar otras cualidades sensoriales de esta mística bebida: la "refrescancia", un inteligente equilibrio de los sabores dulces y ácidos, "golosos no empalagosos", una explosión de sabores frutados y un crisp de "mágicos fuegos artificiales en la boca".
Vinos chispeantes con baja graduación alcohólica para no promocionar el alcoholismo.
Vinos con packaging sensual, individualista, cordial y elegante, que inviten al placer de la anarquía.
Vinos para chatear desde la terraza, la pileta, la playa o la nieve, con amigos y seres queridos. Vinos destinados a la juventud, la diversión, la modernidad, la innovación. Para disfrutar la vida de vanguardia.
La Argentina vitivinícola y sus enólogos innovadores ya han sabido proponer vinos jóvenes y modernos.
Así podemos ver la fuerza impulsora de espumantes y frizantes en las noches divertidas de adultos jóvenes.
También debemos desarrollar vinos "adultecentes" para compartir reuniones gastronómicas con amigos y la familia joven y actual.
Termovinificación, maceración carbónica, riomaceración, maceración fría prefermentativa, fermentación fría aromática, cosecha temprana, vendimia escalonada, vinificación diferida, des alcoholización física, desulfitación, microfiltración tangencial, son caminos tecnológicos para el desarrollo de estos vinos modernos.
El paladar dulce y refrescante
Estos vinos deben seducir desde el color y el aroma de vino frutado pero en la boca deben saber a Coca Cola, con equilibrado balance de azúcar - acidez.
El ph de vinos blancos y rosados no puede superar 3,2.
En los vinos tintos suaves, sin taninos pronunciados, el ph debe ser inferior a 3,6.
Los niveles de azúcar residual serán la estrategia de cada bodega. No usar el azúcar para disimular defectos (la industria ya pagó caro estos errores) sino para exaltar los sabores ricos de la uva y la fermentación.
Dry - Sec - Seco - Brut : menos de 15 gr/l de azúcar residual.
Demy sec - Medium dry - Semi seco: entre 15 y 25 gr./l.
Sweet - Douc - Dulce - Amable: más de 30 gr./l
Para edulcorar, en la producción de estos vinos jugará un papel importante elaborar mostos sulfitados de baja graduación azucarina, ph menores a 3,2 y baja concentración de dióxido de azufre o SO2 (menos de 300 ppm con alto nivel de SO2 molecular superior a 10 ppm). Así, se podrá aprovechar la dilución de la concentración alcohólica original de los vinos.
Algunas sugerencias de mi imaginación
Chardonnay, Sauvignon Blanc - Torrontés, Viognier, Chenin, Pedro Giménez "White Lady": 9°GL - 15 gr/l azúcar - 1.500 ppm de CO2
Chenin "Spring Time" "summer´s Wine": 5°GL ? 100 Gr/l azúcar - 1.500 ppm CO2.
Moscatel de Alejandría - Moscatel Rosado - Patricia "7°UP" - "Flower Seduction" : 7°GL ? 70 gr./l azúcar - 7,5 gr/l acidez total - 1.500 ppm de CO2.
Merlot - Malbec - Cabernet Sauvignon - Bonarda - Tempranillo -Lambrusco - Sangiovesse - Pinot Noir "Red Cola" - "Kid Adult" - "Red Man": 11° / 12°GL - 15/20 gr./l de azúcar.
En el camino de la innovación y conceptos "light" de salud sería propicio investigar el protagonismo de la Stevia como edulcorante natural no calórico.
Estas propuestas de vinos jóvenes, modernos, quizás insolentes, requieren un apoyo publicitario muy amplio. Un marketing agresivo de seducción. Esto no lo puede ignorar ni subestimar el industrial vitivinícola.
El plan de negocios de estos productos requiere mucho protagonismo y costos de comercialización.
Su éxito depende de un trabajo muy inteligente y estratégico de todo el equipo empresario.
También el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) debe colaborar con una legislación flexible e innovadora.
Si la industria vitivinícola argentina se gana la confianza y la fidelidad de la generación Coca Cola, el vino asegura la aceptación de las próximas generaciones.
Así, nuestra bebida nacional reivindica su capacidad dinámica de adaptarse a diversos segmentos del mercado y sus códigos sociales.