El largometraje, dirigido y escrito por Lisandro Alonso, cuenta la historia del capitán danés Gunnar Dinesen (Mortensen) y su hija que llegan a la Patagonia a un remoto puesto militar en 1882.
El largometraje, dirigido y escrito por Lisandro Alonso, cuenta la historia del capitán danés Gunnar Dinesen (Mortensen) y su hija que llegan a la Patagonia a un remoto puesto militar en 1882.
Dinesen es un ingeniero agrónomo contratado para trabajar para el Ejército Argentino, pero su mayor preocupación es su hija, a la que sobreprotege todo el tiempo. Sus miedos se volverán una certeza cuando ella se fugue con un joven soldado y se adentren en territorio enemigo.
Gunnar emprenderá la búsqueda de su hija. Esa es la trama que atrapó inmediatamente al actor estadounidense y que lo llevó a participar del filme.
Tranquilo, con pocas palabras, pero de semblante alegre, Viggo Mortensen habló con Estilo sobre este largometraje y su relación con los realizadores. Aun sin fecha confirmada, se espera que “Jauja” se estrene en las próximas semanas en Mendoza.
-¿Cómo fue la experiencia del Festival de Mar del Plata?
-Tuvimos tres proyecciones en la sala más grande y estuvieron todas llenas. Después de cada una de esas proyecciones hicimos coloquios en donde se quedó la mayoría del público. Disfrutamos mucho de todo eso.
En mayo empezamos el recorrido para mostrar la película en el Festival de Cannes, después pasamos por todos los festivales más importantes como Toronto, San Sebastián, Nueva York; y lo que hemos visto es que la gente termina haciéndose preguntas.
Y los periodistas, que ven muchas películas en estos eventos y se olvidan y se les mezclan las imágenes, los textos, los relatos de los filmes, también la valoraron. Jauja es una película que se queda con la gente y ellos con ella.
Es interesante también ver cómo discuten entre todos lo que les significó para cada uno. Tiene muchas lecturas, muchas capas, y al verla una segunda vez se ven más cosas. Si pasan los días, se piensa diferentes las cosas y se sigue hablando de la película. Y eso es extraordinario. Aun no les haya gustado, genera eso.
-Declaraste que charlabas mucho con los realizadores para aportar ideas. ¿Cuáles fueron esos aportes?
-Se agregaron pequeñas cosas como el uso de algunas palabras, porque tenía que ver con la traducción. Traducir algo de un idioma a otro es necesariamente una traición. Nunca podés ser completamente fiel. Si lo hacés literalmente, queda algo tieso, que no tiene vida.
Al traducir los textos que habían escrito Lisandro Alonso y Fabián Casas, el otro guionista, muchas cosas cambiaban. A veces era una ventaja y en otras oportunidades se perdía el sentido.
Lo que hacíamos era buscar otra manera para encontrar el significado. Eran detalles como esos o proponer algún plano distinto. La idea nunca fue tocar el guión porque lo trabajamos mucho.
-¿Cómo es trabajar con Lisandro Alonso?
-Él acostumbra a involucrar a todos y se trabaja como si fuéramos una gran familia. Como director, como artista, hace preguntas, las provoca, pero no te da respuestas. Y no tiene miedo a cualquier idea que venga de quien sea. Siempre hay un diálogo constante. Hay realizadores veteranos con los que he trabajado que no aguantan las preguntas, ni las observaciones.
Nada, ni una sola idea. Me parece que se pierde mucho si se trabaja de esa manera. Lisandro está ahí sabiendo que él va a ser el que termine el cuadro, y cualquier color que le sugieran lo puede aceptar.
Finalmente, usa lo que quiere. No es una persona insegura y trata bien a la gente y a todos por igual. Es por eso que el núcleo de su equipo de rodaje es el mismo con el que empezó. Lo pasás mucho mejor y hacés mejor tu trabajo.
-Este es el segundo proyecto argentino que hacés, ¿por qué te interesó tanto? ¿Tenés pensado hacer algún otro?
-Porque es un cuento que me gusta mucho. Había visto las primeras tres películas de Lisandro -”La Libertad” (2001), “Los Muertos” (2004) y “Fantasma” (2006)- y me gusta mucho su cine. Nos conocimos en el año 2006 en el Festival de Toronto, cuando él presentaba “Fantasma” y yo “Alatriste” (2006) y hablamos un poco.
Cinco años después yo estaba rodando acá “Todos Tenemos un Plan” (2012), con Ana Piterbarg, y el último día de rodaje en Tigre me llama Fabián y me dice que estaba trabajando con Lisandro. Nos juntamos y lo que me contó me encantó.
Sabiendo que se iba a rodar con los tiempos y visión que él tiene, pensé que podía ser genial. Fue una aventura lindísima y lo pasamos muy bien. En cuanto a filmar nuevamente en Argentina, por ahora no tengo nada planeado. Estamos lanzando “Jauja” y no tengo planes para hacer otra cosa por el momento.
De fútbol somos
No caben dudas que Viggo es conocido en todo el mundo gracias a su talento y sus películas, pero también por su fanatismo por el fútbol. A esta altura todos saben que es fanático del club San Lorenzo de Almagro.
Usa camisetas de su equipo debajo de su vestuario, lleva banderas a cada evento que puede, siempre tiene los colores a mano. Obviamente, no pudimos escapar a una charla sobre San Lorenzo pero también lo que pasaba en ese momento con el fútbol argentino. Una charla futbolera imperdible y que va a sorprender a más de uno.
-Trabajaste con Sylvester Stallone en "Daylight: Infierno en el Túnel" (Daylight, 1996). Él se declaró fanático del club merengue, ¿se hablaron en la final del Mundial de Clubes? (allí el Cuervo perdió frente al team de Cristiano)
-No lo sabía eso. Yo había visto una vez una foto suya con una camiseta de Huracán. Si ponés en Google “Stallone Huracán”, te aparece la imagen. De todas maneras, a mí me gusta mucho el Real Madrid.
El único equipo en el mundo que yo quisiera que le ganara es San Lorenzo. Creo que unos pocos cuervos y yo somos los únicos que teníamos la idea de que va a ganar el Mundialito.
-¿Te interesa también el fútbol argentino? ¿Lo seguías más allá de San Lorenzo?
-Me enganché con el torneo pasado. En una semana River pudo haber perdido el campeonato local y la copa, todo en el transcurso de siete días. River el año pasado jugó muy mal, jugaron un fútbol muy feo pero ganaron cosas.
Este año, aunque no ganen nada, están jugando muy bien. Juegan mejor que nadie. En el torneo local, le pasó lo que al Huracán de Ángel Cappa, que perdió el campeonato ante Vélez pero todos se acuerdan más de ese equipo por cómo jugaba que del ganador.
Yo me acuerdo de Huracán. Son de barrio y para mí ese equipo jugó el fútbol más lindo que yo vi en los últimos 10 años.