26 de noviembre de 2014 - 00:00

Viggo Mortensen: “En las películas me gusta participar no sólo como actor”

Está en Mar del Plata para presentar en competencia "Jauja", la película del argentino Lisandro Alonso que protagoniza y que también produjo y hasta musicalizó. "Es una especie de western existencial", dice sobre el film que se estrena este jueves en las

"Jauja”, la película del argentino Lisandro Alonso que protagoniza Viggo Mortensen, tuvo su premiere mundial en mayo pasado en Cannes, donde ganó el premio Fipresci de la crítica internacional.

Por estos días compite por un premio mayor en el Festival de Cine de Mar del Plata y este jueves se estrena comercialmente en las multisalas locales.

Quinto film de Alonso (después de “La libertad”, “Los muertos”, “Fantasma” y “Liverpool”) y primero que se estrenará comercialmente entre nosotros, “Jauja” es también la primera película en la que el realizador argentino trabaja con actores profesionales y donde Mortensen encarna al ingeniero y militar danés Gunnar Dinesen, que en los convulsionados tiempos de la Campaña del Desierto, precisamente en 1882, emprende un viaje por la Patagonia que se ve alterado por la huida de su única hija con un soldado, a partir de lo cual se desencadena otra travesía, solitaria, por el fantasmal paisaje del desierto, bajo el amenazante vacío de los espacios abiertos y desolados y los amplios cielos que se levantan casi desde el piso.

“Le dimos el nombre de Dinesen en homenaje a un capitán danés que fue el padre de la escritora Isaak Dinesen (la autora de “África mía”, entre varias novelas llevadas al cine), que se fue a Norteamérica luego de participar de las guerras de 1848 y 1864”, cuenta Mortensen en uno de los amplios salones del Hotel Provincial, con enormes ventanales que miran al océano Atlántico.

El actor, mundialmente famoso a partir de la saga de “El señor de los anillos” donde interpretó a Aragorn, y que estuvo nominado al Oscar por su impecable trabajo en el film de David Cronenberg “Promesas del Este”, llegó a Mar del Plata para acompañar el estreno argentino de la película de Alonso, de la que es protagonista, además de uno de sus productores y el creador de la música.

Lejos de todo divismo, abierto, cercano y amable, Mortensen dice que su personaje “es una suerte de Quijote danés, un tipo que tiene confianza en sí mismo pero que carga también con la torpeza del que está fuera de su hábitat y enfrentando a un clima y un medio hostil”.

Hijo de madre estadounidense y padre danés, Mortensen -que vivió de chico en la Argentina- señala que algo que le interesaba de su personaje era que estuviera anclado a la tierra y cuenta que en la película viste un uniforme oficial del ejército danés del siglo XIX y un sable también militar.

“Yo le dije a Lisandro y a Fabián (Casas, el guionista), que para dar esos saltos casi surrealistas que da la historia donde te desvías del tiempo lineal, era muy importante que Dinesen estuviera anclado en la realidad. Es un ingeniero y un militar, un tipo que viene del norte de Europa pero, al mismo tiempo, un tipo común”, señaló.

“De hecho -agregó- para mí el buen drama es una situación donde personas comunes, con quienes el espectador se puede identificar, deben atravesar situaciones extraordinarias y eso es lo que le sucede a Dinesen en su viaje por el desierto, en una película que, además de muchas cosas, es como un western existencial argentino-danés, porque hay historias profundas que remiten a las leyendas, tradiciones y relatos de los dos países”.

-Usted ha trabajado en grandes superproducciones como "El señor de los anillos" y también en películas mucho más independientes, casi artesanales, como "Jauja". ¿Cambia su posición como actor en uno y otro caso?

-No, no lo creo. Mi trabajo siempre es el mismo, aportar mi esfuerzo, comprensión y el poco o mucho talento que tengo para contar el cuento de la mejor manera posible y hacer lo más creíble que pueda a mi personaje; después, claro, la forma de hacer cine cuando hay mucho dinero y estamos en una superproducción afecta todo y es casi como otro mundo, pero en cualquier caso lo que importa primero es cómo contamos el cuento.

-¿Qué lo llevó a trabajar con Lisandro Alonso?

-Me gusta su cine, tiene una mirada cinematográfica muy propia y su visión de los paisajes y de los seres humanos en los paisajes es singular y hermosa; además, al igual que los grandes artistas, Lisandro se hace preguntas todo el tiempo y no tiene la arrogancia de imponer respuestas.

-Alonso siempre trabajó con actores no profesionales y esta es la primera película en la que suma en el elenco a profesionales y no profesionales de la actuación. ¿Cómo lo vio en ese sentido?

-Como los mejores directores, sabe lo que quiere hacer, pero permanece abierto a lo que le pueda llegar en términos de climas, paisaje, luz, o lo que haga la gente o los actores delante de la cámara mientras la película corre.

Él está muy atento, vigila todo, no tiene la inseguridad que tienen incluso algunos directores veteranos de admitir que no tienen una respuesta inmediata a una pregunta o problema; él está ahí, con vos, y es capaz de decirte después de una toma: ¿y vos qué pensás? Algo insólito, aunque los mejores directores son así, están muy atentos, porque saben que el actor siempre puede aportar algo que no se le había ocurrido a él o al guionista.

-¿Tiene un modo propio?

-Lisandro se lanza, él ve cómo son esas nubes, cómo es ese plano y de pronto si se interesa por un gesto propio de un actor que no estaba pautado, él lo deja correr para ver qué pasa, creo que tiene un gran instinto para observar y escuchar y eso es clave para un buen director.

-Usted ya participó en la película argentina "Todos tenemos un plan", de Ana Piterbarg, y ahora en esta. ¿Tiene una relación particular con el cine argentino?

-No, se dio así, yo no busco cuentos de ninguna nacionalidad ni idioma. Lo que busco es un cuento interesante, algo que no haya hecho antes, que me pueda enseñar algo y que me gustaría ver a mí en el cine. Es quizá bastante subjetivo, pero es lo que me lleva a participar o no de un film.

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