Es uno de los principales analistas de la cadena de ganados y carnes en Argentina. Participó como disertante en la reciente exposición y remate de hacienda Hereford organizada por la Asociación de Criadores de esa raza bovina, realizada en Luján de Cuyo.
Víctor Tonelli evalúa el escenario de la actividad y deja una recomendación: mirar hacia adentro del campo y profundizar las mejoras de procesos, porque los precios ya no van a resolver problemas de ineficiencia o baja productividad.
- El 2012 fue un año de mayor oferta y consumo con precios que terminaron afectados por esa mayor oferta y debilitados por los costos crecientes. Estamos con los mismos precios del pero con costos que van desde un 20% a un 50% más si hablamos del gas oil. Cabe esperar alguna recuperación de los precios en las próximas semanas; quizás en enero o febrero, cuando terminen de desagotarse los feedlots, manteniendo buenos valores en marzo, abril y mayo.
-Entre 2010 y 2012, Argentina recuperó 2 millones de los 10 millones de cabezas que había perdido entre 2007 y 2009. En esos años el stock estuvo en franco proceso de liquidación. A fines de 2009, principios de 2010, el cambio de precios le devolvió rentabilidad al sector.
En el segundo semestre del 2010 empezó un proceso muy importante de retención de vientres, que se extiende hasta ahora. Pero la tendencia indica que en algún momento del 2013, nos ubicaríamos en un punto de equilibrio, y que la velocidad de recuperación sería menor.
-¿Cómo van a jugar los feedlots en el esquema de oferta de carne?
-Desde hace varios años pero con mucha fuerza en los últimos cinco, el corral de engorde se ha transformado en un protagonista de la oferta de ganado para faena. Pasó de aportar entre el 5% y el 8%, al 30% o 40%. Las categorías jóvenes y livianas participan con cerca del 70% de la oferta para faena. Lo que ocurra en los corrales tendrá muy fuerte incidencia en la oferta y, por lo tanto, tendrá una enorme incidencia en la definición del precio.
-¿Y qué podrá ocurrir en los corrales?
-En el 2009 sumaban una buena relación de compra-venta (cuánto del gordo que producían necesitaban para reponer lo que iba saliendo a faena); buena relación de costo de alimento y subsidio al engorde. Ese año se faenaron, en todo el país, 7 millones de cabezas provenientes de corrales. Después del 2009, la relación compra-venta creció exponencialmente y se sacó el subsidio que llegó a representar casi el 50% del valor de reposición de un ternero.
Ahí, cayó la participación de los feedlots hasta promediar menos de 900.000 cabezas en febrero de 2012. A partir de febrero, la relación compra-venta y el costo del alimento se tornaron favorables, y los corrales comenzaron a recuperar existencias hasta alcanzar más de 1,5 millones de cabezas a fin de julio, momento en que comenzó a decaer debido al incremento del costo de reposición y del alimento por aumento en más del 30% de los granos.
-¿Cómo se reflejó esta situación en el mercado?
-Comenzó un desagote de los corrales, casi con la misma intensidad del llenado. Mientras se produjo el desagote, la sobreoferta hizo caer los precios. Después vendrá una recuperación. Cuanto menos, los precios que teníamos en abril y mayo de 2012. Eso podrá ocurrir en algún momento de diciembre, enero o febrero con seguridad; y va a seguir hasta que la nueva zafra de terneros vuelva a llenar los corrales.
Está claro que va a haber más terneros el año que viene y, además, como el proceso de retención será menor, tendremos más terneras a la venta. Esto favorecerá la relación de compra-venta que inviabilizaba el negocio del corral, lo que les permitirá, llegado el caso, bancarse un aumento en el precio de los alimentos.
-¿Cómo se muestra la demanda?
-Todo lo que se faena, se consume o se exporta. No se stockea. Pero pareciera que el mercado interno va a empezar a dar señales de no poder absorber todo lo que podamos llegar a producir. Si bien la recuperación del stock será lenta, no dejará de ser positiva. Si imaginamos un consumo de alrededor de 56/57 kilos por habitante por año, todo el excedente que surja de la faena debería ir a la exportación.
-¿Cuánto estamos exportando?
-Desde 2005 a la fecha, las exportaciones han caído a tal nivel, que la participación de los envíos al exterior sobre el total de carne faenada, es cada vez menor. Este año no llegaremos al 6%. Es la tendencia que vimos en los últimos 6 años. Pero hay un par de consideraciones para hacer sobre este punto. Primero, nada es para siempre.
Segundo, puede ser que hoy no lo estemos aprovechando, pero el mercado está, y cuando vayamos, tendremos la oportunidad de capturarlo. Particularmente los países emergentes, son mercados muy demandantes y en crecimiento; pero el nivel de producción que no es capaz de responder adecuadamente y como consecuencia, los precios no dejan de subir. Por otra parte, hay algunas señales del Gobierno que podrían impactar positivamente en el negocio exportador.
-¿Cómo repercutirá esto en el mercado?
-Si esto es así, los frigoríficos exportadores se encontrarán con que no hay suficiente oferta de novillo pesado. Por eso el precio no deja de subir, desde hace 3 o 4 semanas. El precio del pesado de exportación va a afirmarse muy bien, en un período estacional de menor oferta. Porque la couta Hilton le genera al frigorífico exportador, un poder de compra de entre 80 centavos y 1 peso más por kilo de res. Si efectivamente, la exportación comienza a traccionar, tendremos otro demandante, que puede ir asegurando valor.
-¿Qué puede pasar con los precios
?
-Los precios -que subían en forma exponencial en los últimos dos años y medio- ya no seguirán subiendo al mismo ritmo. Es más, subirán a un ritmo menor de lo que van a crecer los costos. Por lo tanto, los precios no resolverán los problemas de baja productividad, como sí lo hicieron en los años precedentes.
Lo que viene no va a ser tan fácil como lo que fue; entonces vamos a tener que profundizar mejoras de procesos, mirando adentro del campo. Hay una cantidad enorme de tecnología de bajo costo y de fácil adopción, y totalmente probada, que no la estamos usando adecuadamente.