A pesar de lo legítimo del reclamo, la respuesta fue escueta y lapidaria: "Los isleños son libres de elegir su propio futuro y tienen derecho a la autodeterminación".
¿De qué isla hablamos? De la Isla de la Fantasía, estimado lector, ¡de la Argentina!, donde, según la anfitriona, "todo el mundo es feliz y cumple sus deseos".
Temperamental, la anfitriona de la Isla de la Fantasía, agregó: "Por ahora, los isleños han decidido ser kirchneristas. Éste es el gobierno elegido por el 54%. Y al que no le guste, que arme su partido y se presente a elecciones. O que se tome el hidroavión a Miami".
Ambientada en los '70, a la Isla de la Fantasía no llega "¡el avión, el avión!". Llega la Fragata. Y claro que hay un enano: el peso, que se para en puntas de pie para llegar a la góndola, cada vez más alta para él.
Los habitantes de la isla están divididos. La mitad cree que la anfitriona, al darles la bienvenida, les colgó del cuello una guirnalda. La otra mitad ve una soga.
Como es la Isla de la Fantasía, aquí todo puede ocurrir:
-En San Juan, se bate un récord mundial. Un hombre canta "el himno a José Luis Gioja" y corre el listón de la vergüenza ajena.
-En Mar del Plata ingresan 30 autos por minuto y se imprimen 18 billetes de $ 100 por segundo. En una dramática carrera, el peso intenta llegar al mar, como una tortuguita recién nacida, antes de ser devorado por la inflación.
-En esta isla hay dos grandes formas de aumentar los precios y tarifas: el aumento "a lo K" y el aumento "a lo Pro". A diferencia del kirchnerismo, que inventa eufemismos, como "sintonía fina" o "adecuación", Macri ya avisó que el subte podría costar 6 pesos. Maquiavelo, en el 1500, hubiera escrito: "Mientras te dice cosas lindas, el kirchnerismo te depila pelo por pelo. Macri es de mi escuela: cera caliente y tirón".
-En la isla, 80% de los medios fueron colonizados por una potencia hegemónica: el Estado.
-Curiosidades isleñas: después de sacar 2% de los votos con el radicalismo, en 2010, Silvana Giudici se hizo funcionaria del Pro.
-El ministro de Justicia, Julio Alak, organiza una parrillada con Paty, chori y brindis para 2.000 personas en… ¡la ESMA! Pobre Nunca Más. ¡Qué epílogo le escribieron!
Se va la primera semana de 2013 en la Isla de la Fantasía y los optimistas arriesgan su pronóstico: como será un año electoral, el Gobierno tendría guardado un arcón lleno de medidas fantásticas, listo para ser abierto en marzo o abril para cambiar el humor social. ¿Subir el piso de ganancias, dar el 82% a los jubilados, liberar importaciones, moderar el cepo? Como no hay información cierta, ¿qué hace la gente? ¡Fantasea! Igual que el neurótico obsesivo, rumia y debate consigo mismo: "¿Vamos bien? Porque consumo se ve. Pero las inmobiliarias están paradas. Pero, Europa, está peor. Pero podríamos ser Brasil. Y con otro gobierno podríamos volver a 2001. ¡Pero esto va a explotar! Pero no, porque ya tendría que haber explotado". ¿Qué es el "pero" sino la duda? ¿Qué es la rumiación sino la parálisis?
"No sea desconfiado, buen hombre. Invierta en su país", dice el ultra K. Invierto, pero ¿qué van a hacer con el dólar? ¿Cómo controlarán la inflación? Si van a abrir la entrada de insumos importados para producir nacional. Si me van a dejar entrar mi container. ¡Déjenme planificar!
El Gobierno no sólo no te da información fiel sino que destruye indicadores y oculta los números reales de la economía. Es decir, te deja ciego. Y después viene con la propuesta: "Vos agarrate del brazo de Guillermo Moreno, que él te cruza".
