El Brasil es un fuerte productor de soja, con el problema de un régimen de lluvias excesivo, que deteriora sus suelos. Por lo tanto, demanda grandes cantidades de mejoradores de suelos y fertilizantes.
El Brasil es un fuerte productor de soja, con el problema de un régimen de lluvias excesivo, que deteriora sus suelos. Por lo tanto, demanda grandes cantidades de mejoradores de suelos y fertilizantes.
Hace años la empresa británica, de origen español, Río Tinto, se interesó en la explotación de los yacimientos de sales de potasio del Departamento Malargüe. Su proyecto fue transferido a la empresa de capital mixto (estatal y privado) brasileña Vale, pues la clave ante las necesidades brasileñas es la logística. En efecto, en proyectos de explotación de estos recursos, que valen menos que el flete, la cercanía con los yacimientos y el sistema de transporte es vital para la viabilidad de la inversión.
El que esto escribe le advirtió a Celso Jaque, cuando estaba al frente del municipio de Malargüe, que este proyecto era factible de concretar si se tenía en cuenta el problema logístico. Por eso era clave, preservando los intereses de Mendoza, eliminar inversiones que lo encarecían como el transporte por camión ducto, con unidades de sesenta toneladas de mineral ante la estación ferroviaria de Neuquén más cercana o la construcción de un ferrocarril por La Pampa, que requería expropiaciones y trabas municipales, para vincularse con el puerto de Bahía Blanca, que necesitaba otros fondos para adaptarlo a esta exportación.
La propuesta concreta, que en persona le hizo al ex intendente de Malargüe y ex gobernador mendocino, quien esto escribe, era la utilización del ramal Malargüe a San Rafael, la colocación de vías a Bardas Blancas, pues el terraplén está construido y la extensión del mismo hasta los yacimientos.
Utilizando las vías del antiguo ferrocarril San Martín, evitando así expropiaciones, conflictos con intendentes de pocas miras, el mineral se podía exportar al Brasil por Bahía Blanca o diferentes puertos del Plata y el Paraná; incluso transbordando la carga a barcazas que llegaran por vía fluvial al mercado del país vecino o llegando al Brasil directamente por tren al coincidir en la empresa All, la concesión de las líneas del ex San Martín, del ex Urquiza y del ferrocarril de Uruguayana a San Pablo, empresa a la que Julio De Vido no exigió el cumplimiento del plan de inversiones, como la acaba de informar la Auditoría General de la Nación.
Esto es lo que se denomina transporte multimodal. Es un problema clave de la economía argentina, el del transporte, para incrementar su competitividad y que perjudica a las provincias que están a más de mil kilómetros de los puertos, como Mendoza o el noroeste argentino. Pagamos un impuesto adicional, el impuesto a la distancia.
Este gobierno que tuvo recursos para solucionar este problema, no ha hecho nada para solucionarlo, ni autopistas ni la reconstrucción ferroviaria. El ministro responsable de este descalabro, Julio De Vido, responsable también del descalabro energético y la tragedia ferroviaria de Once, ahora sólo atina a vociferar y agraviar al Brasil, olvidando que su gobierno integra la empresa Vale y eludiendo las responsabilidades del gobierno que integra, como la presión para imponer subcontratistas amigos y especialistas en sobreprecios.
Hay otra responsabilidad del gobierno y es su política económica que espanta la inversión. Aquí se malogra el único proyecto de envergadura en toda la gestión K con seis mil millones de inversión, gran parte destinadas a Mendoza. Su política económica que significa invertir miles de millones de dólares que se colocarán en el mercado a cinco pesos y requerirán ocho pesos para adquirir los dólares para cobrar las utilidades. Algo Kafkiano.
Es importante hacer una acotación: esta propuesta ferroviaria, completándola con la prolongación de las vías a Chile por el Pehuenche es la alternativa seria al inviable proyecto de Eurnekian del túnel de baja altura, que cuesta el cuádruple del costo publicitado y es un plagio del fracasado túnel del Canal de la Mancha, sin olvidar los incumplimientos en la construcción de autopistas, durante los gobiernos K y del pago del canon de los aeropuertos.
La alternativa del enlace ferroviario con Chile por el paso del Pehuenche, construyendo el gran ferrocarril intercontinental sudamericano entre Brasil, Argentina y Chile, con las conexiones al Paraguay y el Uruguay transformará la región y a Mendoza. La integración se hace con conectividad física, no con la continúa creación de organismos burocráticos para colocar a políticos desocupados.
Para finalizar no se puede obviar las declaraciones del gobernador de nuestra provincia, que habla de inversiones por parte de su gobierno en el proyecto Vale. Se trata de miles de millones de dólares, cuando el gobierno tiene un presupuesto de obras públicas bajo, por las designaciones de personal innecesario de su administración y la anterior de la que fuera ministro.
El gobierno de la provincia no ha sido capaz de concluir la doble vía a Tunuyán iniciada en el gobierno de Lafalla, no ha concretado los tres kilómetros para unir Cacheuta con el perilargo de Potrerillos, ni el anunciado tercer carril de la autopista a Luján de Cuyo.
Todas obras de unos pocos millones de dólares. El gobernador debe tener en cuenta que no estamos en el norte feudal y clientelista donde nació. Aquí no queremos gobernadores suplicantes ante el poder central, sino gobernadores que defiendan los intereses de los mendocinos, como lo hicieron muchos de sus antecesores de los tres partidos gobernantes, que no silenciaban las tribunas del almuerzo de las fuerzas vivas, y por lo menos que no haga anuncios que no pueda cumplir.