Una población importante de osos polares de Alaska y Canadá ha caído 40 por ciento desde el inicio del nuevo milenio, muestra una nueva investigación.
Una población importante de osos polares de Alaska y Canadá ha caído 40 por ciento desde el inicio del nuevo milenio, muestra una nueva investigación.
El número de estos depredadores grandes que vive al sur del mar de Beaufort se desplomó de 1.500 animales en 2001 a sólo 900 en 2010, según el estudio, publicado en la revista Ecological Applications.
Pero hay mucho que desconocemos de las otras 18 poblaciones de osos polares esparcidas por todo Estados Unidos, Canadá, Rusia, Groenlandia, Noruega y Dinamarca, afirman los expertos.
Por ejemplo, nueve grupos que viven en sitios como el norte de Siberia han sido poco estudiados debido a la lejanía de su ubicación y falta de financiamiento.
De las poblaciones más estudiadas, cuatro (incluyendo el grupo del sur del Beaufort) están cayendo en número, cinco son estables y una, localizada en el canal M'Clintock, en la región centro-norte de Canadá, de hecho está aumentando, afirman los científicos.
La especie en general está cayendo en número, y está enlistada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
La causa de la variabilidad en sus números es la ubicación. “Si se está en el Ártico alto hay mayor posibilidad de estabilidad poblacional (porque) hay más hielo y disponibilidad de presas”, dice David Koons, becario de la National Geographic que estudia poblaciones animales en la Universidad Estatal de Utah, en Logan.
Sobre hielo muy delgado
Las partes meridionales del rango del oso polar, como el sur del mar de Beaufort, se están calentando más rápido que las regiones norteñas y, por tanto, son más susceptibles al derretimiento del hielo marino.
Conforme el océano aumenta de temperatura debido al calentamiento global, el hielo marino del Ártico ha estado atrapado en una espiral descendente.
Desde finales de la década de 1970, el hielo ha cedido 12 por ciento por década, y la caída ha empeorado desde 2007, según la NASA.
No resulta sorprendente que el sur del mar de Beaufort y sus osos estén siendo los primeros en sentir los efectos de forma más drástica que los de partes más norteñas, dice Ian Stirling, un biólogo de la Universidad de Alberta, en Edmonton, que está estudiando el impacto del cambio climático sobre los osos polares.
Los osos polares de esta región están cayendo en número porque usan el hielo marino como plataforma de cacería para atrapar a sus principales presas: las focas.
Pero “cuando hay hielo, está bastante desordenado (debido a eventos de congelamiento y recongelamiento), dice el líder del estudio Jeff Bromaghin, un estadístico del Sondeo Geológico Estadounidense que estudia la dinámica de poblaciones salvajes.
“Las focas quizás estén, pero (los osos polares) no pueden llegar a ellas”, afirma.
En 2007, el Sondeo Geológico Estadounidense estimó que la población global de osos polares se achicará a un tercio de su tamaño actual para 2050, debido a la pérdida de hábitats y a menos acceso a presas. A partir de las cifras en el Beaufort, parece que las cosas están en ese camino, incluso quizás acelerándose, de acuerdo con Bromaghin.
“Nada de este estudio contradice las estimaciones de 2007”, dice Bromaghin. “De hecho, la pérdida observada de hielo marino en el Ártico ha sido mayor que lo estimado antes por modelos climáticos. Estamos perdiendo hielo más rápidamente de lo predicho”, considera.
¿Los osos polares pueden manejarlo?
De cara a un Ártico menos helado, algunos osos polares parecen estar compensándolo en la tierra, en parte incorporando a su dieta huevos de gansos blancos y caribú.
Sin embargo, para una especie que necesita alimentos ricos en grasas y densos en energía, quizás no baste con un paladar diverso, de acuerdo con Bromaghin.
“Cierto, están empezando a usar la tierra cuando los recursos alimenticios son limitados. Comerán lo que sea que puedan atrapar. Pero no basta para mantenerlos a largo plazo”, apunta.
“Toda evidencia sugiere que los osos polares están vinculados al hielo marino. No hay evidencia de que puedan vivir en la tierra”, asegura.
El destino de esta especie también sigue sin estar claro porque se conoce muy poco sobre las poblaciones subestudiadas en el Ártico alto, afirma Koons.
En modo similar, esos osos podrían estar en terribles aprietos, pero simplemente no está documentado, subraya Stirling.
“El concepto fundamental es simple”, precisa. “Conforme sigamos perdiendo hielo, particularmente durante períodos claves de alimentación, el número de osos polares caerá”, agrega.