1 de mayo de 2026 - 00:15

Otros primeros de mayo históricos

El 1 de mayo de 1851 se conoce la proclama del gobierno de Entre Ríos con la firma de su gobernador Justo José de Urquiza que se inicia de esta manera: “¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los enemigos de la Organización Nacional!". Dos años después, el 1 de mayo de 1853 es sancionada la Constitución Nacional.

La celebración del día del trabajo el primero de mayo, ha oscurecido acontecimientos ocurridos en esa fecha en nuestro país. Por ejemplo, este primero de mayo se cumplen 175 años del pronunciamiento de Urquiza, un hito fundante para la organización institucional Argentina

En 1850 concluidos los conflictos con Gran Bretaña y Francia, muchos exiliados retornaban al país y algunos gobernadores proponían que Rosas asumiera la presidencia de la Confederación Argentina. Esto no le interesaba al gobernador de Buenos Aires que pretendía mantener el monopolio portuario porteño y limitar, incluso, el comercio de las provincias fronterizas con los estados vecinos.

Mendoza, al negarse Chile a conceder la extradición de Sarmiento que molestaba a Juan Manuel de Rosas con sus artículos en la prensa chilena (siempre le suele molestar a los autócratas la libertad de prensa) fue obligada a cerrar el comercio con Chile perjudicando su economía dependiente de ese tráfico y sus recursos fiscales. También Salta y Jujuy soportaron restricciones en su comercio con Chile y Bolivia.

También reacciona Rosas cuando el periódico la Regeneración publica el 5 de enero con el título “1851” un editorial que dice que ese año será el “de la paz completa y la organización constitucional de la República”. Urquiza le responde que en Entre Ríos rige la libertad de prensa.

En febrero el gobernador Urquiza le escribe varias cartas al gobernador Rosas reclamando la libre navegación de los ríos para poder exportar desde los puertos fluviales y que se convoque a un Congreso para dictar la Constitución como lo establecía el Pacto Federal de 1831. Rosas, como, era habitual en él, responde con evasivas.

El primero de mayo de 1851 se conoce la proclama del gobierno de Entre Ríos con la firma de su gobernador Justo José de Urquiza y el secretario de gobierno Benjamín Victorica y ratificada por la Legislatura de la provincia el cinco de mayo. La proclama se inicia de esta manera: “¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los enemigos de la Organización Nacional!" Es un cambio de lenguaje: el Mueran los Enemigos de la Organización Nacional sustituye los insultos impuestos por Rosas de Mueran los Salvajes e Inmundos Unitarios o Locos, Asquerosos traidores, ahora otra vez impuestos en el vocabulario más que arrabalero cloacal de quien preside la República.

La proclama incluye los considerandos del decreto por el cual Entre Ríos no renueva la delegación anual de las relaciones exteriores en la persona del gobernador de Buenos Aires y reasume su soberanía hasta tanto se establezca un Congreso general constituyente. Rosas anualmente renunciaba a ese poder buscando la renovación de la delegación. El punto tres de los considerandos dice “Que la prolongación indefinida de un estado de cosas que mantiene a la República sin una Constitución escrita, sin una organización nacional y sujeta a la voluntad de un solo hombre es incompatible con la civilización del siglo, con los principios republicanos y con los intereses bien entendidos de los pueblos” y en el quinto manifiesta “Que es llegado el momento que la Nación Argentina ente en el goce de los beneficios de la paz, de la libertad y del progreso, por medio de instituciones regulares que garantan los derechos de todos y afiancen la unidad nacional”.

Dos años después, el 1 de mayo de 1853 es sancionada la Constitución que es jurada el 9 de julio de ese año por las trece provincias que enviaron diputados al Congreso.

Será obsesión de Urquiza fomentar la concordia. “Ni vencedores ni vencidos” proclama luego de su triunfo en Caseros y envía a un colaborador de Rosas, el joven Bernardo de Irigoyen, a las provincias para convocarlas en San Nicolás, con los mismos gobernadores que no se incorporaron a su causa, salvo Corrientes, en la que acordaron la convocatoria a un Convención constituyente en Santa Fe y la designación de Urquiza como director provisional de la Confederación.

Será presidente de 1854 a 1860 y en el resto de su vida buscó primero la unificación del país con la provincia de Buenos Aires. El acuerdo Urquiza – Mitre salva la unidad nacional evitando la segregación definitiva y se negará a toda oferta de alterar el orden constitucional de descontentos y alborotadores anacrónicos que firmaban con el dedo. El final del gobierno de Mitre busca el poder dentro de la legalidad obteniendo los electores de tres provincias.

El mejor homenaje son palabras de Sarmiento en una tertulia en casa del presidente Avellaneda. Cuando este le pregunta si el general Paz era el mejor general después de San Martín, Sarmiento dice: “No, era Urquiza" y relata la guerra de zapa que llevó a Rosas de desconfiar de su mejor general, Ángel Pacheco, provocando su alejamiento y agrega: “Un gran político, el tenía razón cuando convocó a esos gobernadores, mediocres, algunos ladrones, pero era lo que había o a los partidarios de Rosas que no tenían las manos manchadas con sangre.”

Un ejemplo en tiempo de grietas alimentadas desde el poder donde presuntos mesías creen que pueden decidir quiénes son gente de bien y quienes responden al maligno.

* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.

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